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La hidroterapia:
El agua representa para el ser vivo en general uno de los
elementos esenciales para su supervivencia. Al hombre, entre
otras utilidades, ese liquido también le reporta beneficios
inestimables cuando es usado en terapias de diversos tipos.
Hay documentos que demuestran el conocimiento y la
utilización de la hidroterapia ya por los antiguos pueblos
chinos, pero su utilización propiamente dicha solamente se
difundió a partir del siglo XIX, cuando el pastor
protestante Sebastián Kneipp la sistematizo.
La hidroterapia es la parte de la terapéutica física
que tiene como objetivo el empleo del agua como agente
terapéutico en cualquier estado físico o temperatura,
utilizando sus características químicas, mecánicas y
térmicas, contribuyendo al alivio y curación de diversas
enfermedades.
Etimológicamente encontramos el origen de la palabra en los
términos griegos "Hydor" que significa agua y "Therapeia"
que significa terapia.

Puede contribuir a la
curación de las enfermedades más diversas, prácticamente
todas, a través de la presión ejercida sobre el cuerpo, de
los baños simples o con la adición de determinados
productos, del efecto de propulsión de arriba hacia abajo y
de acciones localizadas. Y ello porque actúan sobre el
metabolismo, el sistema nervioso y la circulación sanguínea.
Las
aplicaciones de agua fría, que se hacen generalmente sobre
un cuerpo que se haya calentado previamente y en un ambiente
tambien calefaccionado estimula el metabolismo y la
producción activa de calor.
Tambien se efectúan de agua caliente, siendo estas mas
recomendadas cuando se deben efectuar sobre una persona
debilitada, con el cuerpo frío o deprimido, estos baños
relajan y disminuyen la presión arterial.
Se recomienda siempre terminarlos con un duchaso de agua
fría.
En todos los casos después de aplicado el baño, solo deben
secarse los cabellos y la cara, dejando el resto del cuerpo
húmedo envuelto en una manta o frazada y acostado en cama y
con abrigo.
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