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Francisco de Quevedo, encuentra biografías de cantantes, actores, actrices, deportistas, famosos, filósofos, personajes históricos, escritores, personalidades mundialmente reconocidas, y toda la información acerca de su vida. Información, datos, vida y obra en la Biografía de Francisco de Quevedo.



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Biografía de Francisco de Quevedo

Escritor español, que produjo en abundancia tanto prosa como poesía. Se convirtió en una de las figuras más complejas e importantes del Siglo de Oro español. Un valiente escritor que con su pluma simplemente fulminó.

Con personalidad

La primera biografía que se escribió sobre Francisco de Quevedo fue la de Pablo Antonio de Tarsia, en 1663. Y en ella ya se resaltaba el carácter satírico de gran parte de su obra. Un hombre (muy culto, amargado, agudo, irónico) que en su vida tuvo una visión entre sarcástica y burlesca de la realidad. Fue capaz de cultivar una poesía popular, por momentos grosera y baja, pero siempre satírica, burlesca. A la vez tuvo la gran virtud de escribir una poesía llena de belleza, formal, una obra lírica de gran altura y unos textos morales y políticos de gran profundidad intelectual, que lo hizo ser el principal representante del barroco español.

Quevedo era un hombre desengañado de muchas cosas, y entre esas ellas estaban las mujeres, a las que deseaba alegres, pero a ser posible "sordas y tartamudas". Muchas veces se refirió a las mismas de forma despectiva, realmente lo dominaba su misoginia.

Francisco Gómez de Quevedo y Villegas, hijo de Pedro Gómez de Quevedo y Villegas y de María Santibáñez, nació en Madrid el 17 de septiembre de 1580. Sus padres desempeñaban altos cargos en la corte, por lo que desde su infancia estuvo en contacto con el ambiente político y cortesano. Estudió en el Colegio Imperial de los jesuitas (en Madrid) y posteriormente en las Universidades de Alcalá de Henares y en la Universidad de Valladolid, esta última donde estudió teología (1601-1606). En la ciudad de Valladolid, fue donde se lo conoció como gran poeta y donde se hizo famosa su rivalidad con Góngora.

Era docto en teología y conocedor de las lenguas hebrea, griega, latina y modernas (en ese momento considerado el español que más idiomas manejaba). Se destacaba por su gran cultura y por la acidez de sus críticas.

Los ajetreos de su vida

En 1606 siguiendo a la corte se instaló en Madrid, donde continuó los estudios de teología e inició su relación con el duque de Osuna, a quien Francisco de Quevedo dedicó sus traducciones de Anacreonte, autor hasta entonces no traducido al español. En 1613 acompañó al duque a Sicilia como secretario de Estado, y participó como agente secreto en peligrosas misiones diplomáticas entre las repúblicas italianas. En 1616, de regreso a España, recibió el hábito de caballero de la Orden de Santiago. El duque de Osuna cayó en desgracia en 1620 y Quevedo con él y desterrado a sus posesiones de La Torre de Juan Abad; después, fue presidiario en el monasterio de Uclés (Cuenca) y tuvo arresto domiciliario en Madrid.

Al poco tiempo recobró la confianza real, con la ascensión al poder del conde-duque de Olivares, quien se convirtió en su protector, distinguiéndolo con el título honorífico de secretario real. Pero Quevedo al oponerse a la elección de santa Teresa como patrona de España en favor de Santiago Apóstol, puso en peligro su estatus político a pesar de las recomendaciones del conde-duque de Olivares de que no se manifestara. Esta actitud hizo que en 1628 fuera nuevamente desterrado, esta vez en el convento de San Marcos de León.

Pero no tardó en volver a la corte y continuar con su actividad política. En 1634 se casó con Esperanza de Mendoza, una viuda que era del agrado de la esposa de Olivares y de quien se separó poco tiempo después. Problemas de corrupción en el entorno del conde-duque provocaron que éste empezara a desconfiar de Quevedo, y en 1639, bajo oscuras acusaciones, fue encarcelado en el convento de San Marcos, donde permaneció, en una minúscula celda, hasta 1643. Cuando salió en libertad, ya con su salud muy deteriorada, se retiró a Torre de Juan Abad para después instalarse en Villanueva de los Infantes donde el 8 de septiembre de 1645 murió.

Su producción literaria

Como literato cultivó todos los géneros literarios de su época. Se dedicó a la poesía desde muy joven, y escribió sonetos satíricos y burlescos, y a la vez serios poemas, exponiendo de esta manera su pensamiento, típico del Barroco. Sus mejores poemas muestran la desilusión y la melancolía frente al tiempo y la muerte, puntos centrales de su reflexión poética.

Quevedo ha sido el máximo representante de la corriente "conceptista", frente al "culteranismo" de Góngora, por lo que adoptó una postura de rechazo del gongorismo, que lo llevó a publicar escritos que satirizaban a su rival, como la Aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631).

De su prolífica obra en verso, se conservan casi 900 poemas. Su obra poética, publicada póstumamente en dos volúmenes, tuvo un gran éxito ya en vida del autor, en especial sus letrillas y romances, divulgados entre el pueblo por los juglares y que supuso su inclusión, como poeta anónimo, en la Segunda parte del Romancero general (1605).

Con respecto a la prosa, la producción de Francisco de Quevedo es también variada y extensa, y de ella cabe señalar: "La vida del Buscón llamado don Pablo"-novela picaresca con la cual sobresalió por ser una obra ingeniosa, impecable en el aspecto estilístico, escrita durante su juventud y desde entonces publicada clandestinamente hasta su edición definitiva-; "Política de Dios y gobierno de Cristo", "Vida de Marco Bruto", "Los sueños" y "Los nombres de Cristo". Escribió desde tratados políticos hasta obras ascéticas y de carácter filosófico y moral, como "La cuna y la sepultura" (1634).

En su obra criticó con suma ironía los vicios y debilidades de la humanidad, y satirizó de una manera cruel a sus enemigos, como en el conocido soneto: "érase un hombre a una nariz pegado...". En cambio, en su poesía amorosa, se dedicó a contar la hondura del sentimiento, en donde vio una posibilidad de explorar el amor como lo que da sentido a la vida y al mundo. Un ejemplo de esto fue el soneto "Cerrar podrá mis ojos la postrera...", uno de los más bellos de las letras españolas.

Por último, se puede afirmar que ha sido un poeta genial, con una obra en la cual la actualidad que posee hace posible su lectura para quien desee inmiscuirse en ese mundo donde la maravilla de la palabra escribió la realidad de manera cruel, pero también de forma graciosa. Por esto, y por supuesto por su talento inconmensurable, se ha ganado un importantísimo lugar en la poesía española.

 



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