Campaña de Greenpeace


Si bien la explotación industrial a gran escala es uno de los grandes responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero, junto con las nulas políticas de desarrollo sostenible de los gobiernos mundiales, como habitantes de este planeta también tenemos nuestra cuota de responsabilidad.

Antes de comenzar con los consejos te invito a que visites la calculadora de carbono, es un test online que sirve para calcular en cuánto puedes reducir tu huella de carbono y aportar, con cambios insignificantes, a la salud de nuestro planeta.

Una vez que sepas bien en que consiste tu huella de carbono, puede elegir qué harás tú para frenar el cambio climático. De todas las propuestas que existen en la red para disminuir la huella de carbono de forma doméstica, la que nos ofrece la Comisión Europea en cuatro simples pasos: baja, apaga, recicla y camina

Baja
Reduce la potencia de la calefacción en 1ºC puedes reducir tu factura entre un 5 y un 10% y evitar hasta 300 kg de emisiones de C02 por hogar y año. También puedes programar el termostato para que no funcione mientras estás fuera de casa.
Reemplaza tus ventanas por unas de doble acristalamiento: si compras lo mejor del mercado (unidades de doble acristalamiento y marco de madera con vidrio de emisiones bajas y relleno de gas argón) puedes ahorrar más del 70% de la energía pérdida, más allá de que sea una fuerte inversión inicial.
No dejes escapar el calor de tu hogar: ventila tu casa por algunos minutos al día, no dejes abiertas las ventanas todo el día, menos en los meses más fríos.
Mueve tu frigorífico y tu congelador: colócalos lejos de calderas y fuentes de calor, así consumirán menos energía y reducirá la emisión adicional de 160 kg. de CO2 al año en el caso del congelador, y de 320 kg en el caso del frigorífico. No olvides descongelar el congelador y el frigorífico.
Comprueba si el agua está demasiado caliente: recuerda que el 70% de la energía consumida en los hogares se gasta en calentar la casa, y otro 14% en calentar el agua.
Apaga
Apaga las luces y todos los artefactos domésticos cuando no las necesites: apagar 5 luces en pasillos y habitaciones de la casa supone un ahorro de 60 € al año y puede evitar unas emisiones anuales de 400 kg. de CO2. Si puedes, utiliza bombillas de bajo consumo.
Mantén el frió con un ventilador: el uso del aire acondicionado de tamaño mediano genera emisiones de unos 650 gr. de CO2; y además, supone un coste en tu factura de 0,10 € por hora.
Utiliza energía verde: en la actualidad, solamente el 14% de la electricidad en Europa se genera a partir de fuentes de energía renovable y respetuosa con el medioambiente, como la energía eólica, la hidroenergía, el biogás, la energía solar. Si te pasas a esa energía, poco a poco crecerá la demanda y las empresas verán los beneficios.
Hierve menos agua: si todos los europeos hirvieran solamente el agua que necesitan, dejarían de malgastar 1 litro de agua hervida al día.
Tapa las ollas mientras cocines: mejor si usas ollas a presión y vaporeras, que ahorran alrededor de un 70% de energía.
Cierra bien el grifo: el goteo de un grifo puede hacer perder el agua suficiente para llenar una bañera en un mes, por lo que conviene asegurarse de que están cerrados y sí están rotos, repararlos de inmediato. No dejes el grifo abierto mientras te cepillas los dientes.
Recicla
Lleva los envases de vidrio usados al contenedor y separa el papel y el cartón, el plástico y las latas del resto de la basura: reciclar una lata de aluminio puede ahorrar un 90% de la energía necesaria para hacer una nueva. Por cada kg de plástico reciclado, el ahorro es de 1,5 kg de emisiones de CO2; por cada kg de cristal reciclado, el ahorro es de 300 gr de emisiones de CO2; y reciclar 1 k. de papel en lugar de llevarlo al vertedero evita 900 gr. de emisiones de CO2.
Evita generar residuos y realiza tus compras con las viejas bolsas del mercado: los residuos plásticos y de papel liberan CO2, contaminan el suelo, el aire y las aguas.
Escoge productos que vengan con poco envase de este modo podrás reducir la producción de residuos y el consumo de energía.
Recicla tus residuos orgánicos: puedes usarla como abono para las plantas.
Camina
Comparte coches con vecinos o amigos: por cada litro de combustible que quema el motor de un coche, se libera una media de 2,5 kg. de CO2.
Camina las distancias cortas: estudios demuestran que uno de cada dos trayectos urbanos en coche es de menos de tres kilómetros.Utiliza el transporte público o bicicletas para moverte.
Lava el coche en casa: además de ayudar al planeta, perderás algunas calorías con este ejercicio.
No calientes el motor del coche antes de salir; la cantidad de combustible que consume en ese momento es mayor que la que ahorras si comienzas el trayecto con el motor frío.
Asegúrate de que los neumáticos tienen la presión adecuada; si la presión baja 0,5 bares, tu coche consumirá un 2,5% más de combustible para superar la resistencia y liberará un 2,5% más de CO2.
No lleves un portaequipajes vacío en el coche: esto puede aumentar el consumo de combustible y las emisiones de CO2 hasta en un 10% debido a la resistencia del viento y al peso adicional, por lo que es mejor retirar el portaequipajes del techo.
Prueba a viajar en tren: una persona que viaja en coche sola produce el triple de emisiones de CO2 por kilómetro que si viajara en tren.

Moverse dentro de la casa cuidando estos pequeños detalles no es gran esfuerzo, tampoco lo es moverse en la vía pública en bicicleta o caminando. Lo importante es que todos tomemos conciencia de que un pequeño cambio en nuestros hábitos de vida puede ser significativo para la salud del planeta y definitiva la nuestra también.



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