El Comercio ha publicado el día de hoy una entrevista
a Daryl Hannah, bella actriz que todos recordaremos
por su última película: Kill Bill y que
al momento es una importante activista de Amazon Watch
y se encuentra en país apoyando al Frente de
Defensa de la Amazonía.
Agustín Eusse. Editor
de Sociedad
Después de ser una estrella
del cine y protagonizar varias películas (‘Kill
Bill’, Attack of the 50 Foot Woman, ‘Splash’)
usted se volvió una dedicada ecologista. ¿Por
qué decidió visitar la Amazonia?
El caso Texaco es muy sonado
e importante. Tiene un peso enorme a escala internacional
por todos los daños que ocasionó la contaminación
petrolera en Ecuador. Me gusta ver las cosas con mis
propios ojos y llevar esos mensajes.
¿En
su recorrido de tres días por las provincias
de Orellana y Sucumbíos qué es lo que
pudo observar?
He
visto un daño total y eso me afectó. Es
una prueba más de que lo que hizo la Texaco es
un crimen, una tragedia. Hemos sido testigos de muchas
muertes en personas, plantas y animales a causa de la
contaminación ambiental. Es solo una muestra
de que la compañía operó con impunidad.
Usted aseguró que en el
mundo hay una crisis ambiental muy grave. Por ello,
apoyaba la iniciativa del presidente Correa de no explotar
petróleo en el Yasuní. ¿De qué
forma se concretará el respaldo a esta propuesta?
Por todo lo que pasó con
Texaco y su legado tóxico en la Amazonia, creemos
que no se debe autorizar la explotación petrolera
en el sur. La idea de salvar al Yasuní sin extraer
crudo de esta reserva natural es un buen primer paso,
creo que es hasta histórico, y se enmarca dentro
de los acuerdos de Kioto (Japón) para frenar
el calentamiento global. Sin embargo, pienso que la
Amazonia y en especial el Yasuní no tienen valor.
Me inclino por introducir un cambio y apostarle mejor
al sistema de energía renovable en el mundo.
¿Pero cómo se daría
la ayuda para el Yasuní?
Lo del Yasuní es una manera
de comenzar el proceso, aunque la propuesta del presidente
Correa tiene un límite que es la de sacar recursos
en un año (350 millones de dólares hasta
junio del 2008). Insisto que es un primer paso pero
el tener una fecha fija no es lo ideal. De hecho, es
imposible calcular el valor de la Amazonia porque cuando
ya no está no habrá como recuperarla.
¿La iniciativa de aportar
cinco dólares por cada barril de petróleo
del Parque Yasuní qué tan viable es? ¿Usted
estaría dispuesta a buscar respaldo internacional?
Más bien quisiera cambiar
los términos de la propuesta, en lugar de comprar
un barril de petróleo debiéramos comprar
una hectárea para salvar al bosque.
¿En qué momento
de su vida profesional como actriz se decidió
a defender la causa ‘verde’? ¿Qué
le motivó?
Todo
comenzó cuando era muy joven, en los últimos
16 años estuve viviendo en una casa que funciona
con energía solar, nada que esté conectado
a la electricidad. En los últimos siete años
manejé un carro que no usaba petróleo,
sino biodiésel como combustible. Pero después
del 11 de septiembre (la tragedia de las Torres Gemelas
en Estados Unidos) me di cuenta que mi país estaba
entrando en una guerra por petróleo. Ahí
decidí que era hora de alzar mi voz de protesta.
Quiero decir que esa lucha por petróleo tiene
un costo grande para todos.
¿Cómo
se calificaría: una activista de los derechos
indígenas, una ecologista, una famosa actriz
de cine?
Simplemente
como un ser humano, nada más...