Sentado en la recepción del hotel Shutters on
the Beach, Daryl Hannah aparece por sorpresa de detrás
de una planta gigantesca. Me saluda con una sonrisa
tímida. Nos dirigimos al restaurante contiguo
y después de las presentaciones, me confiesa
que es vegetariana y que no piensa tomar vino. Mal comienzo.
Lo de los vegetales no me preocupa, pero sin vino, las
confesiones son más difíciles de conseguir.
De mirada esquiva y hablando en un tono casi imperceptible,
es difícil levantar la voz y exigirle algo a
esta mujer. Sin embargo, a lo largo de la comida, deja
entrever su fuerza y su ambición con afirmaciones
tajantes. Con un gesto intimidatorio, se adueña
de los tres cuchillos sobrantes de la mesa y se los
coloca a modo de artillería a su lado. "Por
si acaso", me dice.
Pregunta.-¿El ser rubia natural le ha
supuesto una ventaja o un inconveniente en su carrera?
Respuesta.-Las dos cosas. Ha sido una desventaja en
el sentido de que me han dado siempre los mismos papeles
de la novia del protagonista o la jovencita de turno
sin mucho cerebro. Entre la gente existe la convicción
de que una rubia no puede ser inteligente. Ser rubia
es sólo un pigmento. Es increíble la estrechez
mental de muchos que con sólo verte el color
de pelo te encasillan.
P.-¿Ése
es el motivo por el que no hace tantas películas?
R.-Sí. En parte.
P.-¿Hay otras razones?
R.-Razones personales. En los últimos dos años,
personas allegadas a mí y a las que quería
mucho han fallecido. He tenido que lidiar con esos golpes
de la vida, que por cierto es muy triste. En última
instancia todo el mundo va a morir. Eso es triste, ¿no?
Incluso tus seres queridos van a desaparecer. fuck,
pero hay que enfrentarse a ello.
P.-¿Qué es lo que menos le gusta de su
profesión?
R.-La parte más dolorosa de ser actriz es el
negocio. Odio los negocios en el mundo del cine. Tengo
la suerte de que mi representante se encarga la mayoría
de las veces de ello. No soy muy buena a la hora de
venderme ni a la hora de relacionarme con la gente indicada.
No hago nada bien lo de las relaciones públicas.
Nunca he sido buena en eso de la imagen. No lo valoro.
P.-En la película es la mujer la que
gana el sueldo y el hombre se queda en casa. ¿Se
considera usted una feminista?
R.-Sí. Soy feminista en cuanto no creo en poner
limitaciones debido al sexo, o a cualquier otra razón.
Como consecuencia no me pongo ninguna limitación.
Si el mundo exterior es el que me las pone, entonces
me enfrento a él. No soy una activista ni nada
por el estilo. Considero que es mejor demostrar las
cosas a través de cómo vives tu vida en
lugar de ir predicando por ahí. Predicar con
el ejemplo, vaya. Durante muchos años consideré
que el camino para concienciar a la gente era tomar
parte en acciones públicas, pero después
de ir a varios encuentros benéficos decidí
que si quieres luchar contra la contaminación
lo mejor es que limpies primero tu jardín.
P.-¿Después de "limpiar su
jardín" piensa volver a la arena pública
y luchar por sus ideales?
R.-Tengo tan poco respeto por el sistema político
que no me veo mezclándome en ningún tipo
de campaña promocional. La maquinaria política
es tan superficial y deshonesta que no me inspira confianza.
No se me ocurre ninguna forma mejor para cambiar a la
gente que demostrárselo con hechos. El mundo
político tiene todos los elementos que odio.
No soy nada diplomática y no estoy interesada
en un concurso de popularidad.
"Tengo
tan poco respeto por el sistema político que
no me veo mezclándome en ningún tipo de
campaña"
P.-No
está interesada en la popularidad, sin embargo
ser actor suele llevar casi siempre aparejada la popularidad,
al menos, la fama.
R.-Es
como un mal efecto secundario. Tienes que saber manejar
la fama. Hay dos actrices a las que admiro por cómo
se lo montaron: Giulietta Massina y Sofía Loren.
A pesar de vivir con el acoso de la prensa supieron
mantenerse distantes. Una cosa es vivir a pesar de la
prensa y otra es vivir para la prensa.