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Dietas para Entrenadores y Deportistas. Calorías y
sudor!.
Entrenadores y deportistas tanto profesionales como
aficionados saben que una alimentación adecuada permite
optimizar el rendimiento físico y retrasar la fatiga. La
dieta ha de ser equilibrada y ajustada a las necesidades
de cada deportista, al tipo y duración del ejercicio, al
momento (entrenamiento o competición) y a las
condiciones en las que se realiza.
¿Cómo
cubrir las necesidades nutritivas?
Hidratos
de carbono. Son los que mayor presencia deben
tener en la dieta del deportista. Nuestro cuerpo los
acumula en forma de glucógeno en el músculo y en el
hígado. Las reservas son limitadas; se agotan hora y
media o dos horas después de comenzar el ejercicio
intenso, de ahí que la dieta deba aportar cantidad
suficiente de carbohidratos para restituir las pérdidas
y evitar la fatiga temprana.
Son fuente de carbohidratos: cereales (pan, arroz,
pastas, cereales de desayuno, galletas, etc.),
legumbres, patatas, frutas, lácteos azucarados, bebidas
para deportistas y dulces.
En ocasiones se recurre a medidas que incrementan las
reservas de glucógeno, conocidas como "sobre
compensación" o "sobrecarga de carbohidratos". Para
conseguirlo, inicialmente se instaura una dieta pobre en
carbohidratos junto con un entrenamiento fuerte, lo que
reduce al mínimo las reservas de glucógeno. A
continuación y durante tres días, se aplica una dieta de
alto contenido de carbohidratos con un entrenamiento
ligero y por último, se aconseja una ingesta elevada de
carbohidratos en el día de la competición.
Grasas. Conforme se van agotando las reservas
de glucógeno, el organismo las emplea como principal
combustible energético en pruebas deportivas de larga
duración. Las cantidades que debe aportar la dieta de
estos nutrientes, en periodo de entrenamiento, son las
que se recomiendan a la población general, con un
predominio de las grasas insaturadas (aceites, frutos
secos o pescado azul) sobre las grasas saturadas
(lácteos completos, nata, mantequilla, carnes grasas y
derivados, vísceras y repostería industrial).
Proteínas. Las necesidades proteicas de los
deportistas son ligeramente superiores a las de las
personas sedentarias, debido a un mayor desgaste, a una
mayor masa muscular y a la utilización de parte de la
mismas como combustible energético. Los alimentos
proteicos que se incluyen en la alimentación diaria son
suficientes para cubrir estas necesidades sin necesidad
de recurrir a suplementos que acarrean problemas de
salud (desmineralización, sobrecarga renal…).
Vitaminas
y minerales. Si la dieta es equilibrada,
variada y adecuada, incluye cantidad suficiente de
vitaminas y minerales. Sólo se pautarán suplementos en
casos específicos y de mano de un profesional.
La
hidratación. Con la práctica de ejercicio
físico aumenta la sudoración para equilibrar la
temperatura corporal y se pierden agua y electrolitos.
Si el organismo está hidratado, el rendimiento, la
velocidad y la resistencia física no se verán afectados,
ni habrá riesgo de hipertermia (temperatura corporal
mayor de 39º centígrados). Las necesidades de líquidos
dependen de la duración e intensidad del ejercicio y de
las condiciones climáticas (temperatura y humedad). Lo
adecuado es aportar bebidas a una temperatura de entre
9-15ºC, beber líquidos (bebidas isotónicas o agua de
mineralización débil) media hora antes, durante y al
acabar el ejercicio.
Tipos de dietas
Entrenamiento
Resulta fundamental respetar cada día el número de
comidas, su composición y los horarios. Se recomienda
distribuir la alimentación en cinco tomas: desayuno,
comida y cena y un almuerzo o merienda al menos una hora
antes del entrenamiento. La comida fuerte previa al
entrenamiento deberá realizarse al menos 3 horas antes
del mismo. La dieta diaria puede incluir: 250 gramos de
pan integral, un litro de lácteos bajos en grasa, 130
gramos de carne ó 150 gramos pescado ó 2 huevos, 350
gramos de fruta fresca y 250 mililitros en zumo y 50
gramos de fruta seca, 200 gramos de pasta o arroz
(cocido) ó 200 gramos de patata, aceite de oliva y otras
grasas como la margarina o mantequilla, 30 gramos de
miel o azúcar y 40 gramos de frutos secos.
Competición
La dieta de competición abarca los tres días previos y
el día de la competición. Los días previos el deportista
tiene mayor motilidad gastrointestinal debido al estrés
que le supone competir, lo que se asocia a diarrea.
Conviene que durante esos días la comida sea rica en
carbohidratos y pobre en grasas y fibra, para mejorar su
tolerancia, reducir la diarrea y la mala absorción de
nutrientes. La comida deberá realizarse 3 horas antes de
la prueba para asegurar un adecuado vaciado gástrico,
optimizar las reservas de glucógeno y conseguir unos
niveles de glucosa en sangre normalizados.
Recomendaciones generales:
Incluir una
buena ración de arroz o pasta y evitar la legumbre y las
ensaladas en la comida previa a la prueba.
Disminuir el aporte proteico para facilitar la
digestión. Preferir el pescado blanco a la carne y
acompañarlo de patatas al vapor o al horno.
Sustituir el pan integral por pan blanco.
Incluir como postre yogur natural, tomar zumos en lugar
de fruta fresca.
Asegurar un adecuado aporte de líquidos.
Una hora antes de la competición, conviene ingerir
bebidas isotónicas, pan o galletas. Durante la
competición, sólo se debe aportar alimentos en los
deportes de larga duración (carreras, ciclismo, etc.).
Dieta de recuperación
Destinada a recuperar las reservas de glucógeno. Se han
de tomar alimentos y líquidos en los 15 primeros minutos
tras la prueba, momento en el que el organismo asimila
con mayor rapidez los nutrientes ingeridos, sobre todo
los carbohidratos. Dicha toma debe aportar entre 0,7
gramos y un gramo de carbohidratos por kilo de peso. Por
ejemplo: 500 mililitros de bebida isotónica, 2 barritas
energéticas de 35 gramos y un plátano o 300 mililitros
de zumo de naranja, 300 gramos de compota de fruta y 40
gramos de galletas. Después, cada 2 horas, se aconseja
tomar unos 50 gramos de carbohidratos (125 mililitros de
zumo, 30 gramos de galletas y una fruta).
En ocasiones será preciso recurrir, bajo el control de
un especialista, a suplementos de aminoácidos y
antioxidantes -que aceleran la recuperación muscular-
especialmente si se practican deportes de mucho desgaste
(maratón, triatlón, ciclismo, etc.).
Coste energético
Deportes de fuerza (levantadores de pesas,
lanzadores en atletismo, etc). Un circuito de fuerza y
resistencia de 2 horas tiene un coste energético de
cerca de 1.000 calorías.
Deportes
de resistencia (maratón, ciclismo, triatlón…). Se
requiere de un gran volumen de entrenamiento semanal. En
una maratón se puede llegar a consumir 2.800 calorías,
en una etapa ciclista de 5 horas unas 4.800 y en una
marcha montañera de 6 horas, en torno a 2.100 calorías.
Deportes de equipo (fútbol,
baloncesto…). En un partido de fútbol se pueden llegar a
consumir hasta 1.800 calorías, ya que exige resistencia
y velocidad. |
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