| |
Opinion de Agencia Internacional
Católica de Noticias: "Él Código Da Vinci"
Autor: Zenit.org
| Fuente: Zenit.org
Es una obra de
ficción, pero muchos lectores piensan que han encontrado la «verdad»
en «El Código da Vinci» de Dan Brown.
|
 |
|
La verdad
tras «El Código da Vinci» |
EUGENE, Oregon, sábado, 20 marzo
2004 ( ZENIT.org ).- Es una obra de ficción, pero muchos
lectores piensan que han encontrado la «verdad» en «El Código da
Vinci» de Dan Brown.
Los cristianos también han sido engañados --muchos piensan que
es un libro inofensivo que enriquece su fe--. Es lo que ha
movido a Carl Olson, junto con Sandra Miesel, a escribir un
libro llamado «The da Vinci Hoax» (El Engaño da Vinci), que
saldrá este verano.
Olson, editor de la revista Envoy, compartió con ZENIT la
exposición y crítica que hace en su libro de los numerosos
errores de «El Código da Vinci», y analizó lo que el éxito de la
novela deja ver del panorama cultural y religioso de América.
--¿Por qué se siente obligado a descifrar «El Código da Vinci»?
--Olson: El pasado mes de agosto un amigo me llamó para decirme,
en un tono un tanto agitado, «tienes que leer esta novela». Le
habían dado «El Código da Vinci» como regalo de cumpleaños; al
leerlo, descubrió que estaba lleno de errores y tenía un fuerte
componente contrario a la Iglesia católica.
Dado mi labor en la apologética, mi amigo pensó que debía estar
enterado de la novela, puesto que había recibido la aclamación
de la crítica y se estaba vendiendo tan bien – actualmente más
de 6 millones de ejemplares.
Cuando vi las cifras de ventas y comencé a leer recensiones,
entendí la idea. La novela generaba –y todavía lo hace- mucha
controversia y confusión. Si bien se trata de una obra de
ficción, es considerada por muchos como una representación
históricamente exacta y efectiva de los primeros cristianos y de
la Iglesia católica. Por lo que compré un ejemplo, tomé un
bolígrafo rojo y comencé a trabajar.
Al mismo tiempo, la historiadora medieval y periodista Sandra
Miesel me envió una copia de su excelente recensión de «El
Código da Vinci» para la revista Crisis.
También comencé a recibir emails sobre la novela de lectores del
Envoy: ¿Deberían leerla? ¿Qué se podría responder a su
contenido? ¿Es exacta?
Pregunté por tanto a Sandra si trabajaría conmigo en algunos
artículos para Internet y en un libro, que será «El Engaño da
Vinci».
La meta es doble: exponer y criticar los numerosos errores en
«El Código da Vinci», y presentar la verdad sobre la primera
Iglesia, el catolicismo, la historia medieval, y una serie de
otros temas. También analizamos el éxito de la novela y hablamos
sobre lo que indica del panorama cultural y religioso.
--¿Cuáles son los problemas teológicos primarios de «El Código
da Vinci»?
--Olson: La novela se basa en una serie de creencias esotéricas,
neo-gnósticas y feministas que están en oposición directa con el
cristianismo. Mucho se ha hablado de la mención de la novela de
que Jesús y María Magdalena estaban casados, pero eso sólo es la
punta de iceberg.
Tras la superficie se encuentran sistemas de creencias que
enseñan que el cristianismo es una mentira violenta y
sangrienta, que la Iglesia católica es una institución siniestra
y misógina, y que la verdad es, en última instancia, creación y
producto de cada persona.
Dan Brown, el autor de la novela, ha admitido prontamente en
entrevistas que la mayoría de las ideas en «El Código da Vinci»
no son originales suyas. La herencia intelectual, ideológica y
espiritual de «El Código da Vinci» se puede rastrear en pasadas
décadas, incluso siglos.
La novela es apenas innovadora ni marca ningún antes y después
como algunos lectores piensas. Como demuestran nuestros
artículos y el libro, Brown ha tomado la mayoría de sus ideas de
unos cuantos libros recientes, libros populares que están llenos
de teorías de conspiración, de imágenes sesgadas de la teología
católica y de extrañas e insustanciales referencias a
acontecimientos y personajes históricos.
Al final, lo que Brown ha logrado es la creación de un mito
popular que destila y presenta creencias de forma que no exijan
sino que entretengan y atraigan.
Este mito funciona en más de un nivel, al ser una novela de
misterio, un romance, un thriller, una teoría conspiratoria y
manifiesto espiritual, todo a la vez.
Un rasgo de su atracción es que promete una forma de gnosis – o
conocimiento secreto- sobre algunos temas y sugiere que es en el
individualismo subjetivo, no en la religión tradicional, donde
radican las verdaderas respuestas a las grandes cuestiones de la
vida.
La triste ironía es que algunos católicos piensan que la novela
es un maravilloso trabajo de literatura que puede, de alguna
manera, ayudarles a explorar y a entender mejor su fe. Pero la
novela se basa en la creencia de que Jesús era un mero hombre,
que el cristianismo es un despreciable impostor y que se debe
evitar toda referencia a la verdad religiosa objetiva.
--La novela presenta una página de entrada titulada «El Hecho»,
que establece: «Todas las descripciones de obras de arte,
arquitectura, documentos y rituales secretos de esta novela son
exactos». Usted ha encontrado muchas cosas en este libro que de
ninguna manera son exactas. ¿En qué se basan estos errores?
¿Cuáles son sus peligros?
--Olson: La amplia aceptación de la mayoría de las referencias
de Brown es algo asombroso, sobre todo porque muchas de ellas no
lograrían pasar lo que llamaríamos «la prueba de la enciclopedia
escolar».
Por ejemplo, la novela indica que la «Virgen de las Rocas» de
Leonardo da Vinci, que se encuentra en el Louvre, es «un lienzo
de cinco pies de alto», aunque una rápida búsqueda en Internet o
en una enciclopedia nos muestra que tiene seis pies y medio de
altura.
Normalmente, esta clase de detalles se podrían considerar
licencias artísticas. Pero la insistencia de Brown en que las
representaciones de obras de arte son exactas – y su esposa es
historiadora de arte – indican que no es cuidadosa con la
verdad.
Esto se convierte en un problema mucho más serio cuando hace
referencia a que antes del Concilio de Nicea nadie creía que
Jesús fuera divino, que la Iglesia católica quemó a 5 millones
de mujeres en la hoguera en el medioevo y que todas las más
importantes creencias del cristianismo se han robado de las
religiones paganas.
Esta clase de asertos parecen basarse en una sincera aversión a
la Iglesia católica – la novela nunca menciona al protestantismo
ni a la ortodoxia oriental – y a un deseo de desafiar los
conocimientos aceptados de acontecimientos, personajes y
creencias.
El peligro está en que muchos lectores al parecer están tomando
las referencias de la novela como hechos verificados y creen que
han descubierto el talón de Aquiles de la Iglesia.
Esto llega a ser aún más difícil cuando dichas personas no
quieren ni siquiera considerar las refutaciones o respuestas a
«El Código da Vinci». Aquí está otra vez la llamada a un
supuesto conocimiento secreto: una vez que la persona lo tiene,
no cree que necesite considerar los argumentos o hechos
contrarios.
--¿Por qué cree que este libro ha atraído a tanta gente,
incluyendo a cristianos?
--Olson: La novela mezcla juntos elementos que son absolutamente
atractivos dentro de una cultura posmoderna: una actitud
relativista hacia la verdad y la religión, referencias basadas
en conspiraciones, feminismo radical, aversión por la autoridad
religiosa y la creencia implícita de que la realidad es maleable
y puede ser adaptada, así lo dice, a los deseos de cada persona.
Sin embargo, el libro se basa en una fórmula standard utilizada
por las novelas de romance, y pesar de toda su charla de
extraños rituales de sexo y androginia tiene en su base una
historia de amor tradicional.
Otro factor es que la novela se lee como un guión hecho para
televisión, con capítulos cortos, conversaciones concisas,
desarrollo de personajes breve y contextos escasamente
construidos.
Se hace un abrumador énfasis en las emociones de los personajes.
Así, aunque la novela contiene referencias que podrían resultar
extrañas a los lectores, mantiene también un cierto nivel de
agrado.
Aunque «El Código da Vinci» es una novela ha provocado que
muchos medios y el público en general ponga en duda la veracidad
de los Evangelios y elementos de la enseñanza de la Iglesia.
¿Están perdiendo la sociedad contemporánea la capacidad de
distinguir entre cultura pop y realidad?
--Olson: Tristemente, para algunas personas, la cultura pop es
la realidad – o al menos el único medio por el que interactuará
y hará frente a la realidad.
No es que la cultura pop sea mala o que la cultura pop no tenga
nada que ofrecer. Pero la cultura pop se basa mucho en
proporcionar a la gente lo que quieren escuchar o ver o sentir,
sin importar su grado de verdad.
También simplifica y convierte en sensaciones asuntos que son
complejos y requieren un cuidadoso estudio. Y puesto que mucha
de la cultura pop es una cultura joven y de rock ‘n’ roll,
prospera desafiando a la autoridad y a las ideas aceptadas, a
menudo sin razón alguna sino es la emoción de la rebelión.
Sin embargo, se debe observar que muchas de las ideas clave en
«El Código da Vinci» salieron a la luz en un ambiente de
educación más elevada, incluyendo los desafíos al contenido y
datación de los Evangelios, así como los desafíos a la enseñanza
de la Iglesia sobre algunos temas.
Éste es el caso también de los mensajes feministas radicales en
la novela. Han sido populares en universidades e institutos
durante décadas, pero la novela lo presenta en una forma de
ficción que absorberán millones, no sólo unos cuantos cientos.
--¿Cómo pueden la Iglesia y sus miembros disipar los mitos de
«El Código da Vinci»?
--Olson: Se debe reconocer que novelas como «El Código da Vinci»
no son «sólo ficción». Son medios para transportar ideas y
creencias a grandes grupos de gente, a menudo sin que los
lectores aprecien plenamente lo que están consumiendo.
Un interés no estriba en decir a la gente que no lea la novela,
sino animarla a que analicen y determinen cuidadosamente lo que
está diciendo y consideren por qué se escribió.
Los errores y falsas ideas de la novela necesitan considerarse
punto por punto. Nuestro libro lo hace con gran detalle. Aunque
la refutación resulta inestimable, lo verdaderamente importante
es la catequesis.
El reconocer los problemas de facto y lógicos que rodean a «El
Código da Vinci» no debería necesitar ni estudios avanzados ni
décadas de análisis. Una buena catequesis irá más lejos a la
hora de vacunar a los católicos ante el error y proporcionarles
un entendimiento de la doctrina, práctica e historia de la
Iglesia.
|
|