Frases Célebres

   





Frases Célebres: Frases del Ser Humano

 



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El hombre no ha sabido organizar un mundo para sí mismo y es un extraño en el mundo que él mismo ha creado.

El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia.

Todos significamos algo personal y propio, y todos hacemos falta en el mundo.

El hombre es un niño que ha dedicado toda la vida a limitarse, a verse limitado y a aceptarse limitado.

Si te comparas con otras personas nunca podrás ser tú mismo.

A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.

A veces pienso que la prueba más fehaciente de que existe vida inteligente en el universo es que nadie ha intentado contactar con nosotros.

¿Que es el hombre dentro de la naturaleza? Nada con respecto al infinito. Todo con respecto a la nada. Un intermedio entra la nada y el todo.

Descripción del hombre: dependencia, deseo de independencia, necesidad.

El hombre es naturalmente crédulo, incrédulo; tímido, temerario.

Sabed que el hombre supera infinitamente al hombre. .

No hay mayor peso para un ser humano que un gran potencial.

Cada ser es un himno destruido.

El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.

La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural.

El nombre de una persona es para ella el sonido más dulce e importante que pueda escuchar.

Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.

Así como el árbol se fertiliza con sus hojas secas que caen y crece por sus propios medios, el hombres se engrandece con todas sus esperanzas destruidas y con todos sus cariños deshechos.

Si en los hombres no aparece el lado ridículo, es que no lo hemos buscado bien.

Los soberanos huéspedes de ojos llenos de destino.

Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.

Toda existencia individual está determinada por innumerables influencias del ambiente humano.

Todos somos fragmentos no sólo del hombre en general, sino de nosotros mismos.

Los hombres no son sino los instrumentos del genio del universo.

Un hombre y una mujer son hasta tal punto la misma cosa que casi no se entiende la cantidad de distinciones y de razonamientos sutiles de los cuales se nutre la sociedad sobre este argumento.

Todo hombre paga su grandeza con muchas pequeñeces, su victoria con muchas derrotas, su riqueza con múltiples quiebras.

La humanidad, partiendo de la nada y con su sólo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria.

Siempre me ha parecido que a un ser humano sólo le puede salvar otro ser humano.

El cielo, el infierno y el mundo entero, está en nosotros.

El hombre es un milagro sin interés.

El hombre debe ser siempre flexible como la caña, no rígido como el cedro.

El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale.

Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto.

El hombre sigue siendo la mayor computadora.

Dios ha creado al hombre como una animal sociable, con la inclinación y bajo la necesidad de convivir con los seres de su propia especie, y le ha dotado, además, de lenguaje, para que sea el gran instrumento y lazo común de la sociedad.

A los hombres fuertes les pasa lo que a los barriletes; se elevan cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso.

El hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo.

Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.

El ser humano no vive sólo de pan. Necesitamos amor y cuidados, y encontrar una respuesta a quiénes somos y por qué vivimos.

El hombre es el ser supremo para el hombre.

En cada uno de nosotros hay un artista, un amante y un guerrero.

Los hombres se asemejan a los dioses cuando hacen el bien a la humanidad.

El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir.

Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.

Recogéis a un perro que anda muerto de hambre, lo engordáis y no os morderá. Esa es la diferencia más notable que hay entre un perro y un hombre.

Las cosas son percibidas, los conceptos son pensados, los valores son sentidos.

Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces.

Cada cual es como Dios le ha hecho, pero llega a ser como él mismo se hace.

Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior.

Cada hombre prominente en la actualidad tiene sus discípulos, y siempre hay un Judas que escribe la biografía.

Lo más profundo del hombre es su piel.

Todo hombre lleva en sí un dictador y un anarquista.

El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.

El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.

Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen.

Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.

El hombre es un pedazo del universo hecho vida.

Seamos tan diferentes con los hombres como con los cuadros, a los que tratamos siempre de dar una luz favorable.

No hay que pedir jamás a un hombre que sea lo que no es, pero sobre todo, no hay que pedirle nunca que sea sólo lo que es.

El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena.

Las nociones de bien y de mal son innatas en el alma humana.

Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.

El hombre no es más que un omnívoro que viste pantalones.

Los hombres viven del olvido; las mujeres, de recuerdos.

No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien.

Una parte de los hombres actúa sin pensar y la otra piensa sin actuar.

No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores.

El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.

Un hombre no es sólo lo que está comprendido entre pies y cabeza.

Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo.

Cuando debemos hacer una elección y no la haces, esto ya es una elección.

El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones.

En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.

No sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago.


 

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