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Poco
después del divorcio entre Frida Kahlo y
Diego Rivera, realizó la artista este autorretrato
constituído por dos personalidades. Aquí
meditó sobre la crisis matrimonial y la separación.
La parte de su personalidad adorada y amada por
Diego Rivera es la Frida mexicana con traje de Tehuana,
la otra Frida está ataviada con un vestido
más bien europeo. Los corazones de ambas
están al desnudo y se mantienen unidos por
medio de una única arteria. La parte europea
de Frida Kahlo, despreciada, amenaza con desangrarse.
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