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Ejemplos de hipnosis
La hipnosis la puede lograr el político con sus discursos,
el pastor con la imposición de las manos, el vendedor con su
perorata, el brujo con la danza y el tambor, o el hombre de
ciencia mediante unas gafas con dos pequeñas luces
intermitentes. Se puede hacer a plena luz del día y hasta en
medio del bullicio de un almacén. Al encontrarse cualquiera
de los sentidos bajo la influencia de excitaciones táctiles,
sonoras o visuales monótonas e incesantes, tal como mirando
fijamente el ángulo de un cuadro, puede entrar en estado de
inhibición o de fatiga.

Por ejemplo, cuando se le pide a un sujeto que fije su
mirada en un péndulo que se mueve lentamente frente a los
ojos, es normal que se produzcan lágrimas, que sienta fatiga
en la vista y parpadee, lo cual era aprovechado en los
métodos iniciales de la hipnosis para reforzar el poder de
la sugestión: "Con cada respiración, y a medida que escuchas
mi voz, siente como tus párpados se ponen cada vez más
pesados y se quieren cerrar.... Sientes una agradable
sensación de descanso cada vez que se cierran... Cada vez te
es más difícil abrirlos... A medida que pasan los segundos,
comienzas a sentir un sueño cada vez más profundo... Muy
profundo... Muy profundo.. A la cuenta de tres, dormirás
profundo: Uno.. Dos.. Tres.. ¡Dormid!".
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