Dentro de las muchas aplicaciones que
contiene la Hipnosis, el fenómeno de la regresión hipnótica,
seguramente es el más llamativo, apasionante, sugestivo y
por supuesto el más polémico. Dicho fenómeno consiste en
hacer recordar al sujeto hipnotizado vivencias de su pasado,
siendo posible acceder a recuerdos prenatales e incluso
llegando más lejos en el tiempo, traer a la memoria algo
perteneciente a antes de su nacimiento. La persona
hipnotizada puede verse en algún lugar o situación que nada
tienen que ver con su vida actual, lo que para muchos sería
una prueba de la existencia de la reencarnación.
Hay varias explicaciones, más o menos consistentes,
a este fenómeno. La primera de ellas, se basaría en la
memoria genética; es decir, que cada uno de nosotros ha
recibido una información mediante los genes que nuestros
antecesores nos han ido transmitiendo. En realidad, no
serían vivencias de una vida anterior nuestra, sino
simplemente de otro ser humano que nos precedió en un pasado
más o menos lejano.
Otra hipótesis, defendida por los más incrédulos,
explicaría el fenómeno identificándolo como simples
fantasías, que exteriorizamos asumiéndolas como propias. Si
alguien, por ejemplo se ha sentido fascinado en su infancia
con Julio César, Napoleón o Cleopatra, esta persona en
estado hipnótico asumiría ese papel.
Otra explicación recurriría a la teoría del
inconsciente colectivo. ¿Qué es ésto?. Pues una especie de
almacén psíquico gigantesco o alma colectiva, donde estarían
integradas todas las vivencias de la humanidad, desde que
apareció el primer ejemplar de la raza humana sobre la
Tierra, hasta que desaparezca el último de nosotros sobre
este planeta. En un estado alterado de conciencia como es la
Hipnosis, recabaríamos esa información allí almacenada y al
igual que el caso anterior, la asumiríamos como propia.
Y la última y quizás para la mayoría, la más
consistente, es que efectívamente existe la reencarnación y
¿por qué no?, lo que nos narra el individuo hipnotizado,
corresponde a algo vivido en un vida anterior suya,
encarnado en otro cuerpo, en un tiempo y lugar diferentes al
actúal.
Se debe ser cauto en esta cuestión y no
definirse abiertamente por ninguna de las hipótesis
anteriormente expuestas. ¡Porque cuidado!; en muchas
ocasiones nos hemos hallado ante la paradoja de que varias
personas han afirmado haber sido el mismo personaje
histórico; por ejemplo, como antes mencionaba, Napoleón,
Cleopatra, e incluso San Juan el Bautista o Buda.
No obstante, debemos recordar la ley física que nos
recuerda, que la energía nunca desaparece, sólo se
transforma. Nosotros somos energía y si creemos en la
reencarnación, seguramente nos es más fácil comprender
muchas cosas que suceden a diario a nuestro alrededor. Y por
otra parte ¿acaso no es todo cíclico en el Universo?. Vemos
que después de un frío invierno, siempre viene una primavera
y después de una noche, siempre amanece un nuevo día.