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HIPNOTIZADOR Y SUGESTIBILIDAD
La
hipnosis es la combinación probablemente de la
sugestibilidad natural (facultad ideomotriz) aumentada en
aprendizaje, generando circuitos neurónicos reverberantes en
circuito cerrado, gracias a la focalización de la conciencia
buscada por el hipnotizador y favorecida por la
transferencia que suscita su prestigio y su competencia.
El hipnotizador utiliza distintos métodos para
reforzar la sugestibilidad espontánea de su sujeto: utiliza
el contexto que refuerza su prestigio, repite la sugerencia
para crear un circuito neurónico reverberante, tal como la
idea propuesta encuentra un principio de realización. A
partir de la toma de conciencia de este escaso principio, el
hipnotizador lo da a conocer y acentúa la imagen inicial con
consecuencia un aumento de la realización, etc... esto es
posible por el hecho, ahora clarificado por la fisiología
cerebral (ideografia), según la cual toda percepción (real o
imaginaria) se acompaña de un esbozo de acción,
insignificante, vinculada al significado de esta percepción.
Esto es tanto más eficaz como la multitud de la atención,
que estructura la vida mental, llega a retirarse de un
proyecto preciso.
Es decir que el estado de despertar paradójico que
hemos individualizado es totalmente apto a favorecer en una
muy amplia medida este tipo de fenómeno si se lo coloca en
condiciones particulares.
Resultó evidente que este estado de despertar paradójico es
altamente propicio al aumento de la facultad ideomotrica,
que sea durante o incluso después de este estado (dentro de
las horas que siguen). Una misma evidencia se presenta para
la relajación médica que conduce a muy interesantes
posibilidades de curación de síntomas (tales como disturbios
digestivos, dermatológicos, respiratorios o
cardiovasculares).
El hipnotizador utiliza la sugestión para reforzar la
sugestibilidad e intenta conducir su sujeto en un estado de
despertar paradójico que conservaría una combinación
privilegiada entre los dos protagonistas.
El sueño hipnótico combina un aumento de la
sugestibilidad vinculada a la "transferencia" y al prestigio
del hipnotizador en su contexto (hipnosis sencilla con EEG
rápido), a un segundo tipo de aumento de la sugestibilidad
que tiene a las características neurofisiológicas
particulares del despertar paradójico (EEG con disminución
como en el verdadero sueño). La sugestibilidad es máxima
hacia la edad de siete años, mayor en la mujer que en el
hombre, favorecida por las toxicomanías, tanto más eficaz
cuando se trata de fenómenos vinculados a la emoción y a las
imágenes: se obtienen fácilmente toda clases de ilusiones y
de alucinaciones.
Pero se sabe también reducir quemaduras o producir
phlyctenes, evidenciar herpes latente, curar verrugas,
producir hemorragias (estigmas), etc... Se creyó poder
mejorar algunas facultades: una experimentación precisa pone
de manifiesto que es verdadero solamente para los sujetos
que, hasta allí, utilizaban mal sus capacidades: se les
puede entonces permitir de inhibirse menos. Un uso muy
sistemático de la sugestibilidad en vigilia y sin pasar
necesariamente por el estado de despertar paradójico es
realizado por la Programación Neuro Lingüística o PNL. Su
eficacia sobre muchos de los síntomas no puede borrar el
inconveniente que representa a mis ojos su carácter
acentuado de manipulación del paciente, aunque se limita
este inconveniente por la ética del terapeuta.
La relación entre el hipnotizador y el hipnotizado puede
revestir un carácter intenso que Freud bautizó del nombre de
transferencia. Más tarde este tipo de relación ha sido
localizado en todas las formas de terapia, todas las formas
de relación entre el enfermo y su médico. La transferencia
se refiere también a la relación de los enseñados a su
profesor o de los adeptos a su jefe religioso. Se desliza
hasta en la vida político social para soldar las masas a su
líder favorito... |