El estado hipnótico es un estado de
“superconcentración”, en el que la conciencia centraliza su
atención sobre puntos concretos, separándolos del resto. Es
como cuando hacemos pasar los rayos del sol a través de una
lupa: la energía se concentra sobre un punto concreto, pero
sin perderse un ápice de ella.
En este sentido es algo muy distinto del sueño. Durante la
hipnosis no hay ningún tipo de pérdida involuntaria de
control. Durante el estado hipnótico, el sujeto es dueño de
sí mismo y no hace sino aquello que acepta hacer.
En sentido estricto, no es que una persona hipnotice a otra.
Lo que sucede es que una persona entra en un estado de
concentración y relajación, y otra le explica cómo hacerlo.
Cualquier otra forma de entender la hipnosis es
contraproducente.
Si el que da las instrucciones las plantea en forma de reto
(“ahora no podrá abrir los ojos, aunque quiera”) o anuncia
que van a suceder acontecimientos hipotéticos (“cuando se
despierte ya no volverá a fumar”) está actuando, como
mínimo, a la ligera. Si los sujetos hipnotizados son muy
sugestionables, o (en la hipnosis de escenario) están
vencidos por la ansiedad, pueden responder ciegamente a este
tipo de órdenes. Pero, si se trata de personas normales,
pueden responder en forma muy crítica a estas sugerencias,
más propias del hipnotizador de feria que del profesional
que emplea la hipnosis como medio para hacer el bien.
SI bien es verdad que, para el hipnotizador de feria, este
tipo de “espectáculos” resultan muy comerciales. Pero no es
menos cierto que las órdenes a seguir de forma irracional
comportan alguna forma de vejación al sujeto hipnotizado y
suponen un desprestigio para la técnica.
La hipnosis no es un estado de sueño, aunque muchos de los
hipnotizadores de feria (y algunos de los “serios”) manejen
la palabra “Dormir” o la orden “¡Duerme!” como artimaña en
sus actuaciones. Hipnosis es un estado de
“superconcentración”. Si efectuamos electroencefalograma de
una persona en estado hipnótico, el trazado obtenido no se
parece en nada al del sueño, sino que se asemeja al de una
persona despierta, atenta, pero en estado de gran
tranquilidad y relajación mental.
