En
el llamado proceso de curación podemos encontrar tres
factores imprescindibles que al conjugarse, producen una
maduración ideal en los jamones.
Los
métodos de elaboración artesanal y su tradición, ya
histórica , los avances e innovaciones
técnologicas en la producción.
Inviernos fríos y secos y veranos suaves y cortos.
Todas estas cuestiones, brindan las condiciones ideales
para lograr jamones de altisima calidad.
Luego que los cerdos han sido debidamente sacrificados,
los jamones y paletas se salan. Permanecerán en sal
entre 30 y 60 días, luego pasarán a los secaderos
naturales, en donde adquirirán sus características
principales, como el sabor y el aroma .
Este
es el proceso de curación y maduración y consta de
5 etapas basicas.
Calendario del Proceso de curación y maduración:
-
Manipulación y elaboración: de noviembre a
mayo.
-
Entrada en secadero: hasta el Otoño.
-
Paso a las bodegas: hasta el Verano.
Cinco Etapas del proceso
Salazón: Tiene por finalidad la incorporación de la
sal marina a la masa muscular, favoreciendo la
deshidratación de las extremedidades del cerdo y su
perfecta conservación . La duración aproximada en la sal
es de un día por kilo de peso, permaneciendo a una
temperatura de entre 1º y 5 º C y humedades relativas en
torno al 80-90 %.

Asentamiento: Cuando el jamón se saca de la pila de
salazonado, ya ha tomado toda la sal que va a tener
hasta el final del proceso. Sin embargo ésta se
encuentra concentrada en la superficie, mientras que las
regiones del interior prácticamente no contienen sal.
Por ello es necesario un período de postsalado, o
equilibramiento, donde por proceso de difusión se tiende
a una distribución uniforme de la concentración salina
hasta alcanzar el punto exacto de sal. La duración
mínima del equilibramiento, es variable y va en función
del contenido graso de cada pieza ya que la penetración
salina por difusión está muy condicionada por la
presencia de grasa. Aunque por lo general este proceso
suele tener una duración entre los 40 y 60 días. Otro
factor importante es que mientras se esta produciendo la
penetración de sal al interior del jamón, hay un proceso
de salida de agua al exterior, con la consiguiente
perdida de humedad desde la superficie. Por ello, es
necesario tener un estrecho control de la humedad
relativa de la cámara donde se mantengan los jamones,
amen del propio control de la temperatura, que desde los
51C iniciales ha de evolucionar hasta los 25 ó 301C en
el momento en que se les traslada al secadero natural.

Lavado con agua caliente: se realiza para
eliminar la sal superficial, para lo cual se introducen
los jamones en un recipiente en el que existen cepillos,
cuyas púas por frotamiento ayudan a este proceso.
Actualmente existen máquinas automáticas para efectuar
el lavado y frotamiento de las piezas.
Es importante que la sal este limpia y que el lavado se
correcto para evitar que el deposito de la sal en el
exterior del jamón inhiba el crecimiento de la flora.
hasta aquí, se ha hecho un buen proceso del jamón que
puede servir para cualquier tipo que se elabore; ahora
empiezan los problemas, ya que el jamón va a quedar
expuesto, sin nada que lo proteja, dado el escaso valor
antiséptico que se puede asignar a la sal a las
variaciones climáticas, contaminación bacteriana,
agresiones del medioambiente, parasitismo, etc.
Secado y Maduración: Las piezas pasan a secaderos
naturales con un riguroso control de ventilación y
temperatura que puede durar entre 6 y 9 meses con
temperaturas entre los 15º y 30ºC.
Este periodo de reposo favorece la fusión natural de
parte de las grasas de su protección adiposa,
consiguiendo una distribución uniforme de las grasas en
el tejido muscular. En estos meses empieza a adquirir su
sabor y su aroma característico y único.

Envejecimiento en bodega: Después de una
clasificación previa según su peso, calidad y
conformación, los jamones y paletas pasan a la bodega
donde concluye la última fase de curación, madurando
lentamente. Permanecerán entre 6 y 18 meses según la
clasificación anterior. En esta fase la temperatura
oscila entre los 15º y 20º C y con humedades relativas
en torno al 60-80%.
Tanto un buen secadero natural, como una buena bodega,
deben permitir realizar todas estas operaciones de forma
absolutamente natural, sin actuar por ningún
procedimiento no consagrado por la tradición y la
practica.
Es una cuestión de sensibilidad, pues el resultado final
dependerá tanto de las características del propio
secadero como de la habilidad de las gentes que en el
trabajan, y que con una dedicación total y una
experiencia manifiesta, han de combinar los factores de
altitud, microclima, grado higrométrico, variaciones
diarias de temperatura, y velocidad del aire, tal como
Dios lo va dando, dirigiendo un proceso cuyo final es la
obtención de nuestro inigualable Jamón Ibérico de
Bellota.
