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Biografía de Jimena Cyrulnik
Noticia - Miércoles 19 de Octubre de 2005
Después
de mucho tiempo alejada de la pantalla, este sábado, a las
13, la modelo y conductora Jimena Cyrulnik volverá a las
televisión. Será en Canal 9 de Buenos Aires, para ponerse al
frente de "Viví música", junto a Darío Silva (ex integrante
de "Pop Stars").
En el estudio habrá un staff de chicos que bailarán e
interpretarán canciones propias. También habrá homenajes a
músicos y números de rap callejero encabezados por Silva.
Jimena Cyrulnik se hizo conocer, luego de una no muy extensa
carrera como modelo, al frente de Versus, programa que
condujo -entre otros- junto a Tommy Dunster.
Posteriormente, su rostro (entonces completamente rapado)
fue tapa de revistas cuando confesó que se había volcado al
catolicismo. Desde entonces realizó un impasse al frente de
las cámaras.
Vuelve a la televisión
Fecha Publicación: 26/07/2005
Fuente: Diario "Corrientes al día".
Hace poco más de un año y
medio, Jimena Cyrulnik sorprendía a los medios porque había
decidido cambiar sus hábitos de vida.
Se alejó del desenfreno que marcara su personaje lanzado a
la fama por el programa de TV “Versus”, y se convertía en
una piadosa mujer que hasta optó por raparse la cabeza.
La noche, los medios y la exposición mediática hicieron que
Jimena Cyrulnik le tomara el gusto a lo desconocido. Hoy ya
es una mujer que después de haber recorrido varios senderos
de su vida decidió dar un giro radical a sus creencias.
A pesar de tener raíces judías, Jimena cambió en algún punto
sus creencias religiosas para convertirse al catolicismo. Va
a misa los domingos e incluso se bautizó. Todos estos
cambios de vida hicieron que la ex conductora de Versus se
alejara de la pantalla para encontrar el camino espiritual.
Desde su debut como conductora de un programa musical con
apenas 19 años no paró de trabajar. Televisión, desfiles y
campañas le dejaron un buen sabor sobre sus logros
mediáticos y de popularidad.
“Toqué fondo y quise hacer un gran cambio en mi vida. Paré
con el trabajo, me convertí al catolicismo y me corté el
pelo como un símbolo de lo que me pasaba” contaba la modelo.
El ciclo Cantaniño fue el último lugar que ocupó estando en
televisión. Y ahora vuelve a la conducción en un programa de
música acompañada por Fena Della Maggiora.
Sigue con la misma imagen sexy a pesar de su alma espiritual
y dedica gran parte de su tiempo a ayudar a los demás. Se la
ve leyendo libros en hospitales y haciendo todo tipo de
obras de caridad para los más necesitados.
Aleluya, otra vez Jimena Cyrulnik: tensión
y escándalo de la nueva Juana de Arco televisiva
Fecha Publicación: 12 de Enero de 2005
Fuente: Lorena Bassani. Clarín.com
En verano,
otoño, invierno o primavera, la televisión argentina da para
todos, amiguitos catódicos. Ante semejante novedad, nadie
gritará, seguramente, un “¡Eureka!” ni pensará un “pero qué
avivada está hoy la chica que escribe esto”. Claro que no.
Pero cada tanto, sólo en forma de repaso gentil, bien vale
seguir revalorizando determinados conceptos que se
construyen con potencia dentro del imaginario social de
nuestro querido mundo televisivo. Está bueno, como para que
no se corte la onda, como para no perder la costumbre. Por
eso, acá va, a manera de ejemplo de “vale todo”, uno de los
grandes momento que llevamos vistos en esta pantalla de
verano.
Instante supremo que nació y murió en el clásico “Intrusos”
de Jorge Rial. “¿Qué pasó?”, “¿qué pasó?”, preguntarán
ansiosas las damas chismosas de nuestra argentina. Y lo que
ocurrió es simple: había que buscar lío, había que crear
despiole, había que hacer valer semejante espacio en
pantalla dedicado a los escándalos del mundo del
espectáculo. Justa y necesariamente, entonces, había que
inventar alguna trifulca que rellenara minutos. Desde su
renovado “Intrusos”, Jorgito Rial, el más malo del condado,
se puso a pensar seriamente en un tema preocupante: “Hay que
levantar la temporada, chicos” y fue a buscar, corriendo, a
una de las chicas más polémicas del año que pasó.
Como Florencia de la Vé no le contestaba el teléfono, llamó
a Jimena Cyrulnik, la santa niña que se convirtió al
catolicismo y que, paralelamente, hizo una campaña de prensa
con semejante suceso místico tan poco trascendente a nivel
colectivo. Con el pelo más largo, Jimena, de lo más
paciente, de lo más tranquila, de lo más “Canal Infinito”,
llegó al móvil de Pinamar para hablar del más allá, de la
vida en contemplación, de Dios y todos los santos, con los
especializados periodistas del programa de chimentos. Ni
lerdos ni perezosos, los tipos la pincharon nuevamente sobre
su cambio de hábito. Y ella, la muy buenita, saltó mal. Muy
mal para una persona que está en paz con el mundo y sus
crueldades.
La piba se enojó de lo lindo. Que “vos no estás en paz con
tu alma”, que “vos no tenés el corazón limpio”, que vos “no
me podés atacar desde ese lugar que lo estás haciendo”,
repitió la chica. Sacada, le contestó mal a todos los que
estaban en el piso. “Seguí buscando en tu interior porque
todavía tenés ciertos gestos agresivos, Jimena”, la cortó el
conductor. “Sos una fanática, una intemperante, y te creés
Juana de Arco”, le terminó diciendo Rial, bien contento de
haber protagonizado semejante momento de tensión en la tele
argentina. Y bueno, gente, es lo que hay. Y ya se sabe, no
hay demasiado.
“Medianoche de un día..”,
por Canal 9
Dios los cría y ellos se juntan: Gerardo Rozín y Jimena Cyrulnik, a
pura teología
Guadalupe Diego.
Fecha de Publicación: 22 de
Abril de 2004
Era
de noche, sí, pero no era tan tarde. Teniendo en cuenta que
Canal 9 respeta en general el horario pautado y que todavía
faltaba algo de tiempo para el cierre de trasmisión, lo que
estábamos viendo no podía ser lo que parecía: una emisión
típica de “Pare de sufrir”, de esos que invitan –aunque por
el título es casi una orden- a terminar con nuestros
padecimientos y dolores terrenales delante de la TV.
Y lo que no podía ser efectivamente no era. Nadie nos estaba
invitando a dejar de sufrir sino más bien todo lo contrario:
era el programa “Anochecer de un día agitado”, y estábamos
en la parte del reportaje. La invitada era Jimena Cyrulnik,
la modelo y conductora señalada, por muchos, como delirante
mística y, por pocos, como delirante a secas.
Biblias. Testamentos. Jesús. Ser judía o ser cristiana....
Son temas difíciles para el abordaje televisivo, es cierto;
pero es que además fueron temas especialmente complicados
para estos interlocutores. Para el entrevistador porque
estaba convencido, desde el arranque, de que ella podría
estar en una secta, así que preguntaba casi al borde de la
desesperación (“¿cómo fue?, “¿quién te acercó a esto?”,
“¿vos estabas con las defensas bajas?”, “¿estás bien?”). Y
para ella, para la entrevistada, porque decía haber
encontrado la palabra de Dios pero parecía haber perdido la
suya propia. Le costaba explicar lo que le había pasado, lo
que había sentido, lo que se le había revelado; y encima,
cuando por fin comenzaba con alguna idea-forma, Rozín la
interrumpía. ¡Será de Dios!
Cuando pudo, Jimena explicó algo sobre sus últimas
experiencias. Habló de la unción, de la vida de Jesús y de
lo poco importante que podía ser, a partir de ahí, su paso
por la peluquería: “comparándolo con lo que hizo Jesús, que
yo me haya rapado no es nada”, dijo, yendo así
innecesariamente hasta comparaciones extremas para ilustrar
una irrelevancia que es tal en sí misma. “Ah, fue una
ofrenda –apuntó Rozín-, yo pensé que había sido como un
castigo”. El televidente debió haber pensado algo parecido,
no ya con respecto al corte de pelo sino con respecto al
programa todo. Aunque en realidad es algo de lo que no
podemos dar fe. Es más. Por ahí, amén de nuestros
interlocutores, tal vez alguno encontró en este debate, de a
ratos librado a buena de Dios, material importante para su
tesis teológica. ¡Que así sea!
El testimonio de Jimena
Cyrulnik ¿Fe o teología?
Por el Dr. Alberto F. Roldán.
Crítica a la Nota del Sr.
Diego Guadalupe de Diario Clarín.
(Jimena Cyrulnik es una modelo y conductora de la T.V.
argentina.) "
En su edición del día 22 de
septiembre último, el diario Clarín en su edición digital
publicó un artículo firmado por el Sr. Diego Guadalupe
titulado “Dios los cría y ellos se juntan: Gerardo Rozín y
Jimena Cyrulnik: a pura teología”. Su contenido y la
motivación que refleja me obliga a una consideración
pormenorizada. Y, además, no hago otra cosa que aceptar la
implícita invitación que formula su autor cuando dice al
final de su nota: “Por ahí, amén de nuestros interlocutores,
tal vez alguno encontró en este debate... material
importante para su tesis teológica.”

El periodista se hizo eco de un programa de la noche
anterior difundido por canal 9, en el cual Gerardo Rozín
entrevistó a la conocida modelo y conductora Jimena
Cyrulnik. Vi el programa y por eso me atrevo a dar mi
opinión al respecto y tomar distancia de varios de los
juicios que emite el Sr. Guadalupe. ¡Pruebas al canto!
En el primer párrafo de su nota, el Sr. Guadalupe relaciona
el programa de referencia con los conocidos espacios de los
pastores de la Iglesia Universal del Reino de Dios que
tienen como slogan el conocido: “Pare de sufrir.” No sólo
esta vinculación no es cierta en sí misma sino que tampoco
el tenor de las palabras de Jimena Cyrulnik pueden
asemejarse a los mensajes de los pastores brasileños. En
ningún momento la entrevistada hizo referencia alguna a ese
modelo ni tampoco su testimonio –que de eso se trata– rozó
siquiera la idea de que la fe en Jesucristo significa ipso
facto una especie de “pare de sufrir” como panacea que todo
lo cura.
En el segundo párrafo de la nota que comentamos, hay unos
adjetivos que son rayanos con la descalificación. Guadalupe
se hace eco de quienes juzgan a Jimena “como delirante
mística y, por otros, como delirante a secas.” Como a
renglón seguido no hay ninguna aclaración del autor sobre
una toma de distancia de tales juicios uno debe suponer que
suscribe a esos detractores. De todos modos, nos permitimos
decir que no hubo en toda la entrevista aspecto alguno que
nos indicara estar en presencia de una persona delirante.
Por el contrario, y a pesar de que en algunos tramos del
reportaje Rozín trató de ubicar a Jimena en situación algo
incómoda, en ningún momento perdió su compostura sino que,
hasta nos animamos a decir que fue ella la que manejó todas
las situaciones. Mal podría haberlo hecho alguien que
encarnara una personalidad delirante. Y en cuanto a lo
místico, ¿qué problema habría con ese calificativo? Hay
místicas y místicas. En este caso, además de reconocer que
la etimología del vocablo tiene que ver con el misterio, en
todas las grandes ramas del cristianismo existió y existe el
misticismo. Admitiendo que a veces ha habido misticismo
ultramundano que huye de las realidades concretas,
históricas y sociales, el pretendido “misticismo” de Jimena
se inscribe dentro de una experiencia de fe en Jesucristo,
del cultivo de la oración y lectura de la Biblia que en nada
muestran un misticismo extraterrestre.
El Sr. Guadalupe dice luego que Jimena “decía haber
encontrado la palabra de Dios pero parecía haber perdido la
suya propia.” Rechazamos tal juicio por dos razones: la
primera porque ella dijo haber encontrado la palabra de Dios
precisamente en la Biblia. Y esa es una afirmación a la que
suscribe todo el cristianismo que tiene ostenta la nada
despreciable historia de más de 20 siglos. Y, en segundo
lugar, porque en ningún momento Jimena perdió su compostura,
su dominio propio y su elaboración conceptual. Respondió a
todas las preguntas e inquietudes que le presentó el
entrevistador.
Hay un solo concepto del Sr. Guadalupe al cual podemos
suscribir, en parte. Es cuando dice que “cuando por fin
comenzaba (Jimena) con alguna idea-forma, Rozín la
interrumpía. ¡Será de Dios!” Para que no haya duda alguna en
la interpretación es claro que suscribimos a la primera
parte de ese concepto y no a la irrespetuosa expresión
marcada con signos de admiración.
Finalmente, Guadalupe dice: “Cuando pudo, Jimena explicó
algo sobre sus últimas experiencias. Habló de la unción, de
la vida de Jesús y de lo poco importante que podía ser, a
partir de ahí, su paso por la peluquería...” No me voy a
referir a esto último porque no me interesa –ni a Jimena
tampoco–. Lo importante, más bien, es lo que Guadalupe
refiere sobre las experiencias de Jimena. Ella explicó en
términos muy claros que fue al leer la Biblia y,
especialmente el Nuevo Testamento, que encontró el mensaje
de Jesús que la invitaba a un nuevo nacimiento, a una
conversión, a una transformación de su vida. En breve: se
trata de una experiencia de fe en Jesucristo que transforma
la vida hueca e inútil en una vida con significado y
proyección eterna. No es otra cosa que lo que Jesús dice en
el evangelio: “He venido para que tengan vida, y la tengan
en abundancia.”
No tengo espacio para referirme puntualmente al tema de la
unción. Baste indicar que se trata de una acción del
Espíritu Santo, un derramamiento en la vida de quienes creen
en Jesucristo y, sin reservas, se entregan a El en actitud
de obediencia y seguimiento. Sí me interesa referirme
brevemente a las últimas palabras del Sr. Guadalupe: “Por
ahí, amén de nuestros interlocutores, tal vez alguno
encontró en este debate, de a ratos librado a la buena de
Dios, material importante para su tesis teológica. ¡Así
sea!” Dos comentarios breves a esta conclusión del artículo.
Por un lado pareciera ser una invitación a sacar algunos
contenidos que puedan ser útiles para alguna tesis
teológica. Pero no lo es. Porque todo el tenor del artículo
refleja un menosprecio por el Evangelio, la fe en
Jesucristo, la experiencia de conversión y transformación de
la persona que cree en El. Esta sospecha se confirma con el
amén final que el Sr. Guadalupe consigna para cerrar su
nota: “¡Así sea!”. Dudo sinceramente que nos invite con
seriedad a tomar en cuenta la entrevista para que nos sea
útil para una tesis teológica. En segundo lugar, cabe
aclarar que la teología (theo-logos, palabra o discurso
sobre Dios), mal que les pese a incrédulos, agnósticos y
enemigos de la fe, convive con nosotros desde hace muchos
siglos. ¡Inclusive está presente en el lenguaje cotidiano,
circunstancial o erudito de quienes niegan la fe y la
religión! En efecto, se pasan la vida hablando del “más
allá”, “del alma”, “del espíritu”, del “pecado”, del “cielo
y el infierno”, de la “salvación”, etcétera, etcétera, que
por lo menos debieran admitir que el lenguaje teológico
forma un tejido inextricable con el lenguaje universal. Y
ello hasta tal punto que el propio Borges pese a su conocido
agnosticismo, abordaba en sus cuentos y poesías los temas de
la teología tales como el cielo, el infierno, el más allá,
la salvación y la perdición. La teología “enana poco
agraciada” para algunos, es una de las más grandes maestras
de la vida. En todo caso, lo de Jimena no fue tanto una
cuestión teológica como un testimonio de fe. Como tal, digno
de ser respetado y hasta ponderado. Y es de alguna manera,
anterior a la teología que es, como la definiera San
Anselmo: “inteligencia de la fe”. Más cercano a nosotros en
tiempo y en cultura, el peruano Gustavo Gutiérrez definió:
“la teología es acto segundo. Viene después. Primero es la
experiencia de fe”. Para algunos periodistas y formadores de
opinión pareciera que es más importante conceder espacios
televisivos a confusos y oscuros personajes, suicidas
potenciales, corruptores de menores, abusadores de niños...
que a personas que por la fe en Jesucristo han experimentado
la transformación de sus vidas. O, para decirlo en las
palabras de Jesús: “han pasado de muerte a vida.”
Alberto F. Roldán |
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