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La novia de Spider-Man La joven ‘ambición rubia’ americana llega por triplicado a la cartelera
Apriétense el cinturón, inefables lectores, que vienen curvas. Kirsten Dunst pretende comerse la pantalla. ¿La razón? Su intervención en la taquillera ‘Spider-Man’, de Sam Raimi, no fue muy halagüeña. Más de un espectador indignado tachó a la pequeña diva de famélica, por no hablar de la crueldad de la sesuda crítica, cuyas insinuaciones acerca de su
aspecto de toxicómana le hicieron mucha pupa. Es cierto que la chica del ‘hombre araña’ no lucía sus mejores galas, pero por si todavía quedan dudas sobre sus virtudes, artísticas y más allá, la joven actriz pretende recuperar su cetro de tentación rubia del cine de la mano de tres películas que se dejan caer estos días en nuestra agitada cartelera. La independiente ‘Levity’, dirigida por Ed Solomon, con
Billy Bob Thornton y Morgan Freeman, y las próximas ‘Spider-Man II’ y ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’, un sugestivo filme pergeñado por el aclamado realizador de ‘videoclips’ Michel Gondry y coprotagonizado por Jim Carrey, Kate Winslet y Mark Ruffalo.
Kirsten Caroline Dunst, nombre completo de la novia de ‘Spider-Man’ -que también lo fue en la vida real, aunque el sosito Tobey Maguire no pudo con ella-, nació un 30 de abril de 1982 en Point Pleasant, New Jersey, hija de un médico y una galerista, ahora separados, que, mal que le pese a su primogénita, no dudan en llamarla ‘Kiki’ cariñosamente.Con apenas tres años acarició el mundo del espectáculo
trabajando como modelo infantil para la casa Ford. A mediados de los 90 apareció en varios episodios de ‘Urgencias’, aunque ella se confiesa fdevota de ‘Friends’. En 1995 fue votada como una de las cincuenta personas más atractivas del planeta en la revista ‘People’. ¡Tan sólo tenía treces años!.
El espaldarazo definitivo de la dulce Kirsten llegó bajo el disfraz de ambición rubia en ‘Las vírgenes suicidas’ (99). Su carisma de Lolita incandescente salió a flote para el delirio del sector masculino, gracias a la puesta de largo de la hija de Francis Ford, un poderío que hubiera llegado a una situación extrema si la joven artista no hubiera rechazado el papel que finalmente afrontó Mena Suvari en
‘American Beauty’, desnuda sobre una cama de pétalos rojos. La Dunst prefirió dedicarse a la comedia juvenil de moda de principios de siglo, con títulos como ‘A por todas’ o ‘Muérete bonita’.
Kirsten Dunst, incansable, dedica últimamente gran parte de su tiempo a trabajar en su propia productora, Wooden Spoon Productions, de la que es socia su inquieta madre, mientras espera el lanzamiento de dos prometedores títulos: ‘Wimbledon’, de Richard Loncraine, con Paul Battany; y ‘Elizabethtown’, de Cameron Crowe, con Orlando Bloom. Ambas producciones, impregnadas de romanticismo, auguran un futuro
brillante al consolidado talento de, ejem, ‘Kiki’. |
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