|
Entrevista a Laura Pausini
Laura Pausini Nuestra compañera bogotochi nos envió
esta entrevista realizada no hará mucho a la
cantante italiana, Laura Pauisini, para que todas
nosotras, podamos compartirla con ella :)
A sus 27 años, Laura Pausini es una de las cantantes
italianas más internacionales. Con más de 16
millones de discos vendidos en todo el mundo,
colmados de canciones que destilan romanticismo,
tristura y sentimiento, ha venido a nuestro país
para promocionar un CD que contiene sus más célebres
temas, "Lo mejor de Laura Pausini. Volveré junto a
ti" (Dro). En esta entrevista deja constancia de su
talante libérrimo, de su coraje y de su plausible
madurez.
En
1994, apenas un año después de darse a conocer en el
festival de San Remo, recibió un premio en
Montecarlo (World Music Award) que la acreditaba
como la artista italiana más vendedora.¿Cómo encajó
entonces ese "milagro" y cómo se explica, siete años
más tarde, su increíble éxito?
- Los premios que recibí en mis comienzos no los
disfrutaba tanto como las cosas que están pasando
ahora en mi vida. Porque al principio, desconociendo
por completo lo que era el mundo del espectáculo,
recibir un premio era algo mágico, por lo mucho que
lo había soñado y deseado. Yo tenía 18 años y no me
podía imaginar que sería una cantante italiana de
éxito, con que imagínate triunfar fuera de mi
país... Y ahora no puedo imaginar el equilibrio en
mi vida sin estar fuera de mi país. Mi tierra,
Italia, es el lugar en en el que más vendo y en
donde la gente más me quiere, pero al mismo tiempo
disfruto todos los discos de oro y de platino y los
premios que obtengo en otros países.
Gracias a todas las personas
que me han dado esos premios he podido realizar cada
año lo que siento en mi interior a través de la
música; me han permitido crecer no sólo como
cantante, sino también como mujer.
Es obvio que ha madurado mientras crecía como
artista. ¿La inocencia de la principiante se pierde
irremisiblemente o le queda un pozo de la que fue
antes de conocer la fama?
- Hummm... El instinto no ha cambiado, pero la
inocencia se fue. No lo digo con tristeza, porque la
inocencia es una cosa buenísima cuando una persona
la tiene de una forma respetuosa con ella misma. Yo
no me arrepiento de nada de lo que he hecho, aunque
me doy cuenta de que la forma en que he explicado
mis inquietudes a través de la música al principio
de mi carrera no es la misma que utilizaría ahora.
Antes era tan honesta... Bueno, la verdad es que
trato de seguir siéndolo... Al principio, la gente
me ha conocido con un estilo cursi, como todas las
adolescentes. Y esa inocencia quedaba reflejada en
mi trabajo porque siempre he tratado de explicarme
con sinceridad. También, por esa inocencia, dejé que
algunas personas me influyeran artística y
personalmente. Eso tenía una parte buena, pero, por
otro lado, me ha hecho perder cosas. Siento mucha
ternura cuando recuerdo mis inicios, porque, aunque
era inmadura, era muy entusiasta con todo lo que
empezaba a abrirse para mí. Ahora soy mucho más
independiente y más segura; más madura y con un
carácter ya hecho. Soy muy exigente conmigo y con la
gente que me rodea; soy muy trabajadora y muy
pasional; soy una persona testaruda, en el buen
sentido y en el malo...
Cuando comprobó que el negocio musical no era tan
idílico como pensaba, ¿sufrió un hondo desencanto?
- Sí, sí, absolutamente. Yo pensaba que la gente que
me encontraría en el futuro sería maravillosa, como
de cuento de hadas. Pero luego la vida te pone en tu
sitio.
¿Ha sufrido grandes deslealtades en lo profesional?
- Las he sufrido como persona y, lógicamente, se han
visto reflejadas en mi música. He sufrido porque yo
no quería cambiar mi actitud para adaptarme a un
tipo de vida estandarizada. He luchado hasta el
final para mantenerme al margen de esa cara de
falsedad que tanto se da en mi trabajo. Y creo que
lo he conseguido. Me siento una persona sincera,
aunque eso, claro, me ha acarreado algún que otro
problema. Pero yo creo que haciendo eso me respeto a
mí misma y a la gente que me ha dado su confianza.
La música no sólo me hace sentirme realizada, sino
que me aporta equilibrio y felicidad. Cuando yo era
pequeña, tenía miedo de ser una persona diferente a
las demás, y la única manera que tenía de sentirme
relajada e idéntica al resto era escribiendo una
canción. Si yo ahora miento acerca de mi forma de
ser, sería el error más grande de mi vida. Este es
un trabajo muy particular: un año eres una estrella
y al siguiente no existes. Y en ese momento, cuando
ya has dejado de existir, te preguntas qué habrás
hecho para llegar a eso. Pero lo más importante es
no traicionarse nunca a uno mismo. Yo he tenido
miedo de ser influida por las modas musicales, por
la presión de la compañía discográfica... Pero
rodearme de mis amigos ha sido vital, porque empezar
de adolescente en este mundo y tener tanto éxito
significa cambiar radicalmente tu vida, y yo no
quería cambiar de esa forma tan drástica, sino tener
un crecimiento progresivo. Viajar me encanta. Es
casi como una droga que necesito tomarme todos los
días: yo me siento un poco española, un poco
mexicana, un poco finlandesa, y esa contradicción es
parte de mi personalidad. Soy lunática porque así es
mi vida. Vivo una semana en un lugar en donde el sol
luce todo el día, como en Finlandia, y después tres
días en un lugar en donde todo está oscuro.
En este disco que presenta se incluye un dueto con
José El Francés, "Dime". Imagino que sabrá que este
artista se halla cumpliendo condena en la
actualidad.
- Sí, conozco bien la historia, porque me llegó un
"e-mail" hace un mes en el que me ponían al
corriente de todo. Yo no soy su mejor amiga, pero le
conozco y le he tratado un poco, porque nunca he
colaborado con alguien a quien no conozca de nada.
No puedo emitir un juicio, pero, por lo que he
podido escuchar, al parecer en España, como en
Italia, hay algunas leyes un poco viejas que no han
renovado, y él es de alguna manera víctima de eso.
José El Francés es alguien a quien estimo mucho
musicalmente. En lo personal no le conozco
demasiado, pero creo que es un hombre de una gran
dulzura, y hay pocos hombres dulces ahora. Espero
que cuando salga de la cárcel podamos cantar juntos
en alguno de mis conciertos.

En 1996 actuó en el Vaticano para Juan Pablo II. ¿Es
usted una mujer religiosa?
- Sí, soy católica. Cuando era más pequeña decidí,
sin el consejo de mis padres, pasar todas las tardes
libres con hermanas y educadores eclesiásticos. Y
con ellos he aprendido a leer el Evangelio, la
Biblia, conocer cosas de la Iglesia y, sobre todo,
la palabra de Dios. No tengo ninguna duda acerca de
la existencia de Dios. Pero hay algunas cosas de la
Iglesia que no comprendo. Ellos me han enseñado que
cada hombre debe amar a sus hermanos, que todos
somos iguales, que no existe el racismo... perfecto.
¿Por qué entonces cuando hablamos de personas
homosexuales piensan que tienen problemas, que no
son iguales a nosotros? Yo no lo puedo comprender.
Sentir amor no tiene nada que ver con el sexo. No me
parece bien que una institución decida lo que es o
no justo para una persona. En cuanto al matrimonio y
la convivencia, pienso que dos personas que creen en
el sacramento del matrimonio y que quieren casarse
deben conocerse profundamente. Y la mejor manera
para que dos personas pueden conocerse, al ciento
por ciento, es compartiéndolo todo. Desde lavarse
los dientes juntos a hacer el amor.
Usted participó en el concierto que se celebró en
Madrid en homenaje a Miguel Ángel Blanco, asesinado
por la banda terrorista ETA. ¿Qué sabe del
terrorismo etarra?
- Ése fue un momento muy importante en mi vida.
Miguel Bosé me ofreció participar en ese concierto y
me explicó muy bien lo que era ETA, aunque yo ya
sabía lo que significaba ETA. Estoy en contra del
terrorismo en general. He vivido muchos momentos de
terrorismo de ETA en España: después de la muerte de
Miguel Ángel Blanco, se produjo un acto de
terrorismo en Barcelona y otros en San Sebastián y
en Sevilla. No tiene ninguna explicación defender
las propias ideas por medio de la violencia. En el
concierto de homenaje a Miguel Ángel Blanco, yo
tenía miedo de mostrarme en contra de una cosa tan
peligrosa. No tenía miedo de ser asesinada, pero sí
de tener algún problema a raíz de aquello. Pero
decidí vencer ese miedo y poner mi cara enfrente de
la cámara y cantar.
Muchos de los músicos que participaron en dicho acto
se quejaron de que había sido en exceso politizado.
¿Recuerda haber intercambiado impresiones con ellos
en ese sentido?
- No. Pero sí que me pareció raro que una
manifestación en contra del terrorismo terminase con
un discurso político.
En
los últimos premios Grammy Latinos usted optaba a
cuatro galardones. El triunfador absoluto fue
Alejandro Sanz. ¿Decepcionada?
- No. He tenido ocasión varias veces de saber lo que
se siente con una estatua en la mano (risas). No, en
serio. Sé que es una situación fantástica. Pero me
gusta Alejandro Sanz y me fascina que ese tipo de
música, más compleja de lo habitual, sea popular. Lo
que hace es casi poesía, y es más difícil de
asimilar por parte de la gente. Porque muchas veces
–y en los últimos años cada vez más– las compañías
buscan nuevos talentos en función de sus caras, su
forma de bailar o lo ‘sexys’ que sean. La palabra
cantante se aplica a alguien que canta, no a un
bailarín o a un modelo. Y algo pasará con esa
fórmula, porque las ventas de la industria
discográfica están bajando considerablemente.
¿Quién es más popular en su país, Alejandro Sanz o
Enrique Iglesias?
- Enrique Iglesias. Alejandro apenas es conocido en
Italia. Miguel Bosé es muy conocido allí. E
hispanoamericanos como Maná, Ricky Martin y Gloria
Estefan.
Y termina aquí esta entrevista, no sin antes,
recalcar las palabras de Laura Pausini, y que
nuestra compañera bogotochi, también quiere
destacarnos :)
"Hay algunas cosas de la Iglesia que no comprendo.
Ellos me han enseñado que cada hombre debe amar a
sus hermanos, que todos somos iguales, que no existe
el racismo... perfecto. ¿Por qué entonces cuando
hablamos de personas homosexuales piensan que tienen
problemas, que no son iguales a nosotros? Yo no lo
puedo comprender. Sentir amor no tiene nada que ver
con el sexo. No me parece bien que una institución
decida lo que es o no justo para una persona"
fuente: telepolis.com

|