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LA OREJA DE VAN GOGH / «Hemos perdido bastante de nuestra
inocencia»
Diez años y cinco millones de discos después, la banda
donostiarra apunta a la madurez con su nuevo disco, 'Guapa'.
«Mantenemos la ilusión por la música, aunque de otra
manera». En julio, no faltarán a su habitual cita con el
público cántabro
Llevan un mes atrapados en un maratón promocional que para
cualquier grupo del estatus que ya han logrado resultaría
monótono y rutinario. Pero ellos dicen estar «encantados» de
poder hablar de su nuevo retoño, su cuarto disco de estudio,
que han titulado 'Guapa'. Once nuevas canciones que definen
como «la historia de quien no se da por vencido en el
maravilloso viaje de encontrarse a sí mismo, de quien acepta
cumplir años y seguir teniendo miedos».
Si no fuera por ese paso del tiempo, por esos diez años de
carrera que acaban de glosar en una caja antológica que copó
las listas de ventas en vísperas de su nueva entrega, casi
se diría que siguen teniendo un poco de niños con zapatos
nuevos. Pero esa sensación se desvanece con una simple
mirada a sus logros, concretados en cinco millones de discos
vendidos y centenares de conciertos a ambos lados del
Atlántico. Puede que la crítica les tache de pueriles o
blandos, pero ningún grupo antes en la música española había
conseguido sintonizar en tan poco tiempo con un público tan
amplio cultivando un pop amable y familiar que, aunque
filtre cada vez más influencias (algo de distorsión rockera,
electrónica, reggae y música ranchera aliñan sus nuevos
temas), sigue siendo asimilable por la simpleza de sus
arreglos y sus textos.
«Somos lo que parecemos», dicen con una naturalidad que
resultaría poco creíble en otro grupo con su nivel de fama y
dinero. Pero, en las distancias cortas, La Oreja de Van Gogh
transmite la sensación de ser como el algodón, que no
engaña. Esa naturalidad de la que dicen pecar quizás
explique en buena medida su éxito abrumador, que se disponen
a rentabilizar con muchos meses de conciertos. A Santander
llegarán el 29 de julio, en plena Semana Grande. Como no, a
la Campa de La Magdalena. Hablamos de todo ello con la
'familia' que forman Amaia Montero (voz), Pablo Benegas
(guitarra), Xabi San Martín (teclados), Álvaro Fuentes
(bajo) y Haritz Garde (batería).

-Han cumplido su primera década como grupo. ¿Con qué
balance? ¿Se reconocen al echar la vista atrás?
-Xavi San Martín: Depende de qué foto miremos. La verdad es
que casi nos vemos mejor en las de ahora. Cuando miramos las
primeras que aparecen en la caja que acaba de salir, te das
cuenta de lo críos que éramos. No teníamos ni idea de dónde
nos metíamos ni de lo que el grupo acabaría siendo para
nosotros y para mucha gente.
-Pablo Benegas: Han sido diez años increíbles a todos los
niveles, tanto en lo personal como en lo profesional. Hemos
dedicado al grupo los mejores años de nuestras vidas.
Compartir tantas experiencias nos ha ayudado a conocernos y
a aprender a encarar la vida de otra manera. Hemos pasado
tanto tiempo juntos que el grupo ha acabado convirtiéndose
en una familia.
-Amaia Montero: El balance sólo puede ser bueno; la
sensación es, sobre todo, de agradecimiento a las personas
que nos han ayudado a cumplir un sueño. Al mirar atrás, se
agolpan tantos recuerdos que es difícil destacar un momento
Pasión o seguridad
-Sus logros comerciales les convierten en uno de los grupos
de más éxito de la historia del pop español. ¿No seguirán
diciendo que no han cambiado ?
-A.M.: Cuando empezamos teníamos 20 años y ahora rondamos
los 30, así que, como todo el mundo, hemos pasado de la
ilusión y los planes de futuro a llevarte los primeros
chascos y mirar las cosas con una cierta distancia.
-P.B.: Mantenemos la ilusión por la música, aunque de otra
manera. Somos como esas parejas a las que se les ha pasado
el fuego de la etapa pasional y están en ese otro momento
del amor que es más sereno y seguro.
-X.S.M.: Hemos perdido mucha de nuestra inocencia, pero es
algo inevitable que a todo el mundo le va pasando con los
años. El tiempo te enseña a enfrentarte al trabajo y la
vida, en general, de otra manera. El grupo sigue siendo muy
importante para todos, pero también cuidamos cada vez más
nuestra parcela individual. Por lo demás, tampoco hemos
cambiado tanto, seguimos haciendo básicamente lo mismo y
tenemos las mismas amistades. Quizás no sudemos para pagar
la hipoteca, pero nada más.
-A.M.: ¿Cómo que no! Sudamos todos, y tú el que más.
-Haritz Garde: Hemos cambiado a muchos niveles. Lo mismo que
al principio reconocíamos nuestras limitaciones, también te
digo que, después de todo lo que hemos trabajado, somos
musicalmente mucho mejores. Y, por supuesto, también tenemos
una madurez que antes no podíamos tener.
-Álvaro Fuentes: Seguimos manteniendo ese impulso de
juntarnos en el local a componer y ensayar, pero la música
ha pasado de ser un 'hobby' de juventud a un trabajo al que
hay que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo. Hay una visión
romántica del compositor, pero acabas dándote cuenta de que
para lograr unos resultados hay que echarle horas; la musa
te debe pillar trabajando.
-Por vez primera, un disco de La Oreja ha tenido una
gestación complicada. Ha acabado editándose con bastantes
meses de retraso ¿A qué se ha debido?
-P.B.: Ha sido un cúmulo de circunstancias. Primero, la
compañía lo quería sacar en septiembre por cuestiones de
'marketing', pero les dijimos que no iba a estar porque
mientras grabábamos seguían saliendo temas que nos gustaban
y por los que merecía la pena esperar. Y luego, para colmo,
en el estudio del sur de Francia en el que estábamos cayó un
rayo tremendo que fastidió la mesa de mezclas y tuvo que
venir un técnico de Londres a arreglarla. Así que la
compañía tuvo que esperar y sacaron la caja, que no estaba
prevista, y que ha funcionado muy bien.
-X.S.M.: Es normal que al hacer un disco se produzca algún
atasco creativo. Estás muy concentrado en lo que haces y una
idea puede llevarte a otra, y así las cosas se van enredando
y yendo por caminos interesantes que quieres explorar.
Además, nos tomamos nuestro tiempo para componer, tenemos
ese punto de neurosis meticulosa que nos ayuda a ser
perfeccionistas.
-A.M.: También tuvo que ver el estrés acumulado después de
la última gira que hicimos por Latinoamérica. Allí
combinamos los conciertos con la promoción, y es una locura.
Al final, el sitio donde más tiempo tenemos para descansar
es el avión. Cuando llegamos, empezamos a componer con
vistas a acabar en Navidad, pero no pudo ser. Sobre todo,
queríamos estar satisfechos con lo que hiciéramos.
-Y entonces se empezó a hablar de supuestos problemas
internos en el grupo. ¿Han pasado alguna vez por algo
parecido a una crisis?
-P.B.: No ha habido nada de eso, lo único que hubo es la
necesidad de parar porque, después de dos meses encerrados,
hubo una especie de saturación. Necesitábamos un respiro
para coger fuerzas. Pero es que no podemos evitar
involucrarnos mucho en lo que hacemos.
-A.M.: Cualquiera que nos vea o esté un tiempo con nosotros
se da cuenta de que no hay ningún problema y que nos
seguimos llevando muy bien. Lo que pasa es que, de cara a
escribir algo, es mucho más interesante lo otro.
-¿Les molestan los bulos que hay en torno al grupo? De
ustedes ha dicho desde que les grabaron su primer disco,
hasta que les decían cómo vestirse. Por no hablar de las
relaciones que le han sacado a Amaia con futbolistas como
Guti
-X.S.M: Se han dicho muchas cosas con total desconocimiento
de causa. Nunca hemos ocultado las limitaciones, pero
siempre hemos sido lo contrario a un grupo teledirigido;
componemos, arreglamos y tocamos nuestras canciones. Nos han
propuesto cosas, pero siempre hemos tenido el control. Y no
hay más que vernos para darse cuenta de que no tenemos un
estilista.
-A.M.: Sí, a veces las informaciones se tergiversan o,
directamente, se inventan; hay mucha envidia y mentiras,
pero aprendes a pasar de todo y no darle importancia. Hoy te
sacan una foto con cualquiera y ya se inventan cualquier
cosa ridícula. Yo soy amiga de Arancha (de Benito, mujer de
Guti) y nada más. Sigo soltera y sin compromiso.
-A.F.: Estamos al loro de lo que se comenta en los blogs.
Parece que siempre hay como un interés por darle la vuelta a
todo.

La esencia
-Quizás es que son demasiado normales para ser estrellas del
pop.
-X.S.M.: A lo mejor pecamos de eso, de ser demasiado
normales. Es como si alguien de un grupo famoso no pudiera
ser como el vecino de al lado. Pero es que nosotros no somos
estrellas del pop; la estrella es el grupo, porque, quizás
con la salvedad de Amaia, que es la que da la cara, el resto
no somos conocidos. Como mucho, se dice de nosotros: «¿Mira,
el que toca en La Oreja!».
-A.M.: Hay gente que habla de nosotros y que se decepciona
cuando comprueba que somos lo que parecemos y que nos
llevamos bien. Hemos demostrado que es posible tener éxito y
seguir siendo tú. Vivir en San Sebastián te permite seguir
yendo al súper a comprar y a los bares de siempre.
-P.B.: Lo que pasa es que, en estos tiempos, los medios han
cambiado el concepto de la fama o la popularidad. Hoy un
cantante y un actor parecen mucho más accesibles que antes,
con la Garbo o Bogart, de quienes se tenía una visión
idealizada.
-Sin perder su sello, en 'Guapa' pican un poco de otras
músicas como el reggae, la electrónica y la ranchera.
¿Tratan de sacudirse el estigma de grupo de pop facilón y
ñoño?
-A.M.: Nos abrimos a influencias porque tratamos de
evolucionar y no repetirnos, pero somos, sobre todo, un
grupo de pop. Si el pop es ñoño, pues somos ñoños.
-H.G.: Hemos ido probando las cosas que surgían. Hacemos un
reggae que a lo mejor no lo es, pero así nos sale a
nosotros, y lo mismo pasa con la ranchera y la electrónica.
-X.S.M.: Había un deseo de demostrar que somos un grupo vivo
que crece con cada disco. No somos un grupo con una fórmula.
La filosofía que hay detrás es la de 5 amigos que hacen
canciones sobre lo que sienten o lo que ven en su entorno.
Habremos viajado mucho y vendido muchos discos, pero
conservamos esa esencia.
-¿Habrá Oreja de Van Gogh dentro de otros diez años?
-X.S.M.: Quién sabe, a lo mejor estamos cuarentones y con
hijos y necesitamos adaptarnos a esas circunstancias.
-A.F.: Tocaremos una vez al mes en teatros y sitios por el
estilo.
-A.M.: Lo que seguro que no estamos es girando a los sesenta
como los Rolling Stones.
fuente: eldiariomontanes.es |