Entrevista a Mariah Carey
(12/12/2002)
La
vida te da sorpresas y a Mariah Carey le ha dado varias. No muy buenas
últimamente, tras fracasos comerciales, enfermedades y rumores. Pero la
famosa diva del pop está de regreso para sacar la voz. "Charmbracelet" se
llama su nuevo disco y la esperanza de renacer como la estrella de antes.
Es cerca de la medianoche en Río de Janeiro y el aire que se respira en Nuth,
uno de los más exclusivos clubes nocturnos de la ciudad, cada vez es más
intenso. La música electrónica suena fuerte desde la caseta del dj, famosos
actores de teleseries se confunden con los rostros menos conocidos de la
noche y en la puerta son unos calvos y gruesos guardias vestidos de traje
negro los que flanquean la entrada. Todos quieren un lugar y para quienes ya
lo consiguieron la espera se está haciendo eterna.
Hasta que, de pronto, cambia la música. Tensión dramática. Una de las
canciones de "Charmbracelet", el nuevo álbum de la anfitriona de la noche,
se toma los parlantes y empiezan las carreras hacia la puerta.
Todos quieren ver llegar a la estrella y la estrella quiere que la vean. Una
lluvia de papeles plateados cae del cielo apenas Mariah Carey, vestida en
tonos blancos, pone un pie en su palacio. Saludos y besos al aire. Empujones
y gritos desesperados por walkie talkies. La estrella se ve, esa es la idea,
pero no se toca.
Ya es jueves de madrugada y los invitados al salón VIP, barra y buffet
libre, tampoco tienen más suerte. Con su sonrisa eterna, pantalones
ajustados y un escote siempre generoso, una de las cantantes más famosas del
mundo atraviesa sin detenerse en el acordonado recinto y se recluye de
inmediato en una mesa alejada de los curiosos en un piso superior.
Mariah está cansada, lo dijo antes. Los tres días de promoción en Río, que
recién terminan, han sido agotadores. Es el lugar escogido para presentarle
al mundo latino el disco con el que pretende retomar el camino. Renacer,
después de un par de fracasos y de otros tantos problemas.
"Sí, en cierto sentido estoy de acuerdo con lo que dices. Renacer. También
en otros momentos de mi vida lo he pensado, como cuando grabé "Butterfly"
(1997) y eso significó pasar de una etapa a otra muy diferente", hace
memoria la artista norteamericana un par de horas antes en el living de su
suite, mil dólares la noche, del hotel Intercontinental.
Son cerca de las cinco de la tarde en Río de Janeiro y por la ventana del
piso 16 se ve, apacible, el mar de la playa de São Conrado.
"El problema, tú sabes, es que cuando eres una celebridad, especialmente en
los Estados Unidos, los diarios comienzan a exagerar. Es cierto que pasé por
una etapa difícil, muy difícil, pero los tabloides la hicieron parecer cien
veces peor", sigue Mariah Carey como recitando un discurso aprendido de
memoria. Puede ser. Ha tenido veinte entrevistas en el día, lo confesará más
tarde, y todavía le queda hablar para un programa de televisión y animar su
fiesta de despedida en el club nocturno de Barra da Tijuca.
"Y ése fue, justamente, el concepto detrás de este disco. Quise expresar
que, a pesar de las dificultades, sigo siendo la misma persona de siempre.
Sólo soy yo, cantando desde el fondo de mi corazón todas esas letras que me
ayudaron a superar una fase negativa", dice mientras mueve su mano derecha
adornada con un anillo de diamantes con forma de mariposa. Un brazalete,
también de diamantes y con la misma figura, cierra el conjunto. A Mariah, se
ve, le gustan las mariposas.
Un nuevo capítulo
Cuando Mariah Carey habla de problemas se refiere, sin orden de importancia
aparente, a los diferentes sucesos que la mantuvieron en las primeras planas
durante el último año. Primero fue el millonario y frustrado contrato con la
multinacional Virgin, con la cual editó la banda sonora de la cinta "Glitter"
(2001) y en la que tuvo el rol protagónico como una sufriente cantante que
luchaba para abrirse paso en el complejo negocio de la música.
Pero las críticas a la película fueron nefastas y las ventas del disco
fueron desastrosas para una artista de su talla, apenas 557 mil unidades
(considerando que el disco anterior, "Rainbow", de 2000, agotó tres millones
de copias sólo en Estados Unidos). Entonces se rumoreó que la compañía
discográfica pagó cerca de 30 millones de dólares para anular el contrato. Y
cuando la prensa del corazón recién festinaba con la ruptura de Mariah con
su novio mexicano, Luis Miguel, la norteamericana debió internarse varios
días en una clínica para recuperarse de lo que algunos llamaron colapso
nervioso y otros simplemente depresión aguda. Fue difícil, cuenta, pero
necesario.

"Esto, para mí, definitivamente es un nuevo capítulo. A veces tienes que
pasar por estas fases para poder ver las cosas desde el lado de afuera, para
no dejar que las grandes empresas (discográficas) tomen el control de tu
vida", explica Mariah con voz firme y dibujando figuras sobre sus piernas
cruzadas enfundadas en unos jeans gastados.
Ahora, confiesa, sólo hace lo que quiere hacer. Para eso fundó su propia
casa disquera, MonarC Music, y se asoció a una nueva multinacional,
Universal, para todo el trabajo que ha implicado el lanzamiento de "Charmbracelet".
Un disco que ya ha hecho sonar en todo el mundo el esperanzador mensaje de
su primer sencillo promocional, "Through the rain", donde su voz vuelve a
sonar con la potencia y bondad de sus mejores años. Porque, guste o no,
Mariah Carey ha vuelto a sacar su privilegiada voz. La famosa, la que llega
sin problemas a las cinco octavas.
"Sigo teniendo una agenda muy apretada, pero he aprendido a dejar más tiempo
para dormir, para mis amigos, para mi familia y para mí", dice y larga una
de esas sonrisas con la que la han inmortalizado desde que debutó en la
escena mundial con su premiado disco homónimo, "Mariah Carey", allá por
1990.
- ¿Cuál es la autocrítica que puedes hacer de tus problemas pasados?
""Glitter" fue una banda sonora, no fue uno de mis discos de estudio. Ésa
fue la diferencia, pero las personas de la prensa lo juzgaron de la misma
manera. Ése fue un álbum conceptual y no se hizo de la forma en que yo suelo
grabar. Yo tenía otra visión de lo que sería la película, pero los
productores estaban buscando una cosa más dirigida hacia los niños. Además,
el disco y la película se estrenaron durante la semana del 11 de septiembre
(del año pasado) y con lo que pasó nadie llevó a los niños a los cines,
nadie salía de la casa. Fue una gran tragedia y, la verdad, yo tampoco
estaba preocupada del disco ni de la película, sino de lo que estaba
pasando, como todo el mundo".
- Y después vino lo de tu enfermedad...
"Después de este periodo, yo estaba muy cansada y llegué a hospitalizarme
por eso. Fue una etapa muy difícil. Me tuve que cambiar de casa discográfica
porque ellos no sabían cómo promover el trabajo, se equivocaron en la forma
de promocionarlo porque lo hicieron como si fuera un disco de Mariah Carey y
no como una banda sonora".
- Por tus palabras, pareciera que no tuviste la culpa de nada...
"Lo que tengo que decir es que mi vida y mi carrera como artista han sufrido
una evolución gradual. Empecé a escribir poemas desde los 6 años, canciones
desde los 13, grabé mi primer disco a los 18 y me fui transformando
lentamente en una artista cada vez más independiente. Mi disco pasado, "Butterfly",
fue muy bien recibido por los críticos y por los fans, porque fue un trabajo
muy personal. Este nuevo álbum es muy personal también y estoy viendo cómo
mis seguidores se identifican con estas canciones".
- Y también volviste a hacer cine, a pesar de las malas críticas a tu
actuación pasada...
"Haber pasado por "Glitter", a pesar de todo, fue una buena experiencia.
Este año filmé una película independiente, "Wisegirls" (2002, inédita en
Chile), que es una cinta sobre la mafia vista desde la perspectiva de las
mujeres. Fue una gran experiencia trabajar con gente importante, como Mira
Sorvino, aunque no tuvo grandes titulares por no pertenecer a una gran
distribuidora... Y aprendí la lección: hacer las cosas con la gente que se
preocupa más de tu integridad y no con los que te quieren echar para abajo.
Ahora hago las cosas que me gustan y que quiero hacer".

Las estrellas, como los caballeros, no tienen memoria. Eso, al menos, es lo
que parece cuando a Mariah Carey le toca responder sobre los temas que no le
agradan. Como su única y bullada visita a Chile, hace ya un par de años,
cuando vino a encontrarse por unos días con su entonces famoso novio
cantante de boleros.
"Supongo que fuimos a cenar por ahí y dimos un par de vueltas, porque no
tuvimos mucho tiempo, tú sabes. Pero me gustaría volver, para poder conocer
algo de la cultura de allí", dice la norteamericana y cierra con una sonrisa
definitiva el intocable capítulo Luis Miguel. Pero si hay que despotricar,
la prensa es su tema favorito.
"La prensa ya inventó todo lo que pudo decir de mí. Dijeron muchas mentiras,
hicieron demasiadas cosas que me dolieron. Lo triste es que mi familia y mis
amigos leían todo lo que se decía y se preocupaban de más... Pero la semana
pasada tuve una muy buena crítica de mi álbum en el USA Today ("Mariah Carey
suena como el oro en su nuevo disco", titularon la nota), me pusieron tres
estrellas y media, y eso me hizo muy feliz porque entregué mucho de mí para
este álbum. Éste sí es mi proyecto".
- Un proyecto bien autorreferente. Las canciones hablan de esos episodios.
"No
es que sea egoísta o que no haya estado pensando en nadie, sólo me dediqué a
escribir mis canciones con la mayor sinceridad posible. Yo utilizo la música
como un alivio emocional, como una forma de soltarme. Cuando era pequeña
escribía poemas y eso me curaba, tú sabes, de una infancia muy difícil que
tuve. Y sigo haciendo la misma cosa ahora. Al hacer este disco me dije que
tenía que salir de la ciudad, salir de todas esa gente algo intensa y por
eso me fui a grabarlo a Puerto Rico, a Bahamas, a Capri..."
- Bueno, en Bahamas, en Capri, uno se olvida de cualquier cosa...
"Los problemas siguen, pero te distraes. Ves el paisaje, la naturaleza (mira
por la ventana de la habitación). Me gusta mirar lo que me rodea,
apreciarlo, porque eso luego lo combino con las canciones que voy
escribiendo... Soy sincera si te digo que este disco lo hice sin querer
entregar un mensaje en particular, pero si lo escuchas hasta el final verás
que el mensaje es que la vida continúa".
- Es cliché, pero se dice que las buenas canciones siempre nacen...
"Del dolor, sí. Pero también vienen de la felicidad, de todos lados. Es un
gran privilegio tener los limones y saber hacer la limonada...".
- ¿...?
"Me refiero a que de todas esas letras que vienen de la melancolía, que te
hacen llorar, es un privilegio poder transformarlas luego en canciones. Es
un privilegio crear de ese dolor".
- ¿Cómo ha cambiado tu vida después de todo esto?
"Hay diferentes etapas en mi vida, es difícil explicarlo en una entrevista
tan corta... (emite un largo suspiro). Si escuchas una de las canciones del
disco, "My saving Grace", te vas a hacer una idea de lo que se refleja mi
vida ahora (...) Lo que hago ahora es, definitivamente, tener más tiempo
para leer, para dormir, para descansar de la promoción y de las entrevistas,
que me agotan. ¿A cuántas personas entrevistarás hoy?
- A ninguna otra. Sólo a ti.
"Bueno, imagina si fueran 20. Hoy he hecho todas ésas y con gente de todo el
mundo. Una y otra vez estás al frente de las cámaras y entonces todo lo que
haces tiene que ser perfecto. Y si haces una broma, alguien la puede
malinterpretar (...) Incluso me preocupé de aprender de nutrición porque
tengo muy bajos los niveles de azúcar y debo comer de cierto modo para no
tener fatiga y no desmayarme como la vez pasada. La prensa dijo que había
intentado matarme, que estaba en drogas, pero sólo fue una fatiga. Aprendí
otra lección: no creas en todo lo que escuches o que leas".
Fuente: lamusica.emol.com |