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Puntos a tener en
cuenta antes de empezar a hacer
un ejercicio Pilates
Relajación. Como
el Método Pilates precisa control y concentración, muchos
principiantes tienden a permanecer tensos o rígidos mientras
ejecutan los ejercicios. Para evitar esta tendencia
controladora tenemos que relajar los músculos al mismo
tiempo que se conserva el tono necesario para mantener la
posición de los ejercicios. Un indicio de que estamos
tensando los músculos es que éstos empiezan a ponerse
rígidos y a temblar, debiéndose liberar parte de la tensión
hasta que se alcance un equilbrio entre la rigidez y el
colapso total.
La
Central eléctrica.
Para Pilates, la
parte más
importante del cuerpo es la zona que se encuentra entre la
parte inferior de la caja torácica y la línea que cruza las
caderas, a la cual llamó la Central eléctrica. En realidad,
todos los ejercicios del Método hacen que trabaje la Central
eléctrica y consiguen aplanar el abdomen y reforzar y
desarrollar uniformemente la región lumbar.
Llevar el ombligo hacia la columna.
Esto quiere decir que hay
que reducir todo lo posible la distancia que hay entre el
abdomen y la espalda. Túmbate apoyando la espalda en un
tapete o colchoneta y respira normalmente mientras imaginas
que un objeto pesado hace presión en el abdomen. Tira del
ombligo hacia la espalda y sigue respirando sin permitir que
se eleve el abdomen. Mantén el abdomen plano mientras suben
y bajan las costillas.
Pegar
la columna a la colchoneta.
Túmbate boca arriba, con los
pies juntos y las piernas extendidas. Pega la espalda todo
lo que puedas contra la colchoneta (o el tapete) y elimina
todo el espacio que haya entre la región dorsal y la
colchoneta. Coloca los dedos en la parte la región dorsal y
presiona con toda la fuerza que puedas. Aparta los dedos,
dobla las rodillas y gira los pies de modo que señalen al
cuerpo. Ahora la espalda hará más presión sobre la
colchoneta. Repite este ejercicio varias veces, sin hacerte
daño por el esfuerzo, hasta que la espalda esté lo más
pegada a la colchoneta que se pueda.

Evitar la hiperextensión.
Cuando se extienden los
brazos y las piernas tanto en los ejercicios Pilates como en
cualquier otro, se suele tensar y bloquear a continuación
los codos y las rodillas. Esto puede producir una
dislocación o una hiperextensión que nos cause una lesión.
Asegúrate de estirar las extremidades sin bloquearlas.
Apretar las nalgas.
Hay un ejercicio muy
sencillo que refuerza los músculos fláccidos del glúteo (las
nalgas) devolviéndoles su forma y tono. Tanto si estás de
pie, tumbado o sentado, imagina que tienes una moneda entre
las nalgas y apriétalas de tal manera que hagan presión
sobre esta moneda imaginaria. Sigue apretando y haciendo que
trabajen los músculos. Repite con frecuencia este ejercicio
y te sorprenderán los resultados que conseguirás en pocas
semanas.
Rodar
sobre las vértebras.
Sea cual sea el ejercicio
Pilates que se haga, no hay que hacer movimientos bruscos o
espasmódicos con la espalda. Joseph H. Pilates hacía siempre
hincapié en que se tiene que subir y bajar el torso de una
manera suave y gradual, como si la columna vertebral rodara
como una rueda, una vértebra cada vez. Lleva tiempo
conseguirlo, pero refuerza la espalda y evita que se den
muchos problemas.
La caja
es la
postura con la que, cuando se está completamente derecho en
pie, se puede dibujar una línea recta entre los hombros y
entre las caderas.
Consejos a tener en cuenta
antes de realizar ejercicios de Pilates, también información
sobre que es y los principios básicos del método pilates, su
historia y filosofía, quienes lo pueden hacer, ejercicios
para realizar, el fundamento y todo lo que quieres saber de
Pilates. |