|
“Estoy llena de
inseguridades”
Nicole ha llegado a un estatus que pocas
actrices alcanzan

Cuando conoces a Nicole Kidman, resulta tan
elegante y atractiva como la vemos en la gran
pantalla. Celosa de su intimidad, la actriz
australiana (aunque realmente nació en Hawai)
prefiere ser portada de las revistas sólo por su
trabajo. Después de divorciarse de Tom Cruise,
con quien tiene dos hijos adoptados, Isabella y
Connor, su carrera no ha hecho más que regalarle
estupendos papeles e importantes premios de
interpretación. Y eso por no mencionar las
numerosas ocasiones en que su nombre figura en
las listas de las mujeres más bellas del mundo
del espectáculo.
A sus 37 años, Nicole ha llegado a un estatus
que pocas actrices alcanzan. Es toda una
estrella de Hollywood. Tras su éxito en
películas como Las horas, que le valió un Oscar
de la Academia, Moulin Rouge o Los otros, recibe
a NOVA para presentarnos su último filme, la
divertida comedia Las mujeres perfectas, de
Frank Oz.
En la película, das vida a una esposa
triunfadora que se convierte en el ama de casa
ideal.
¿Encuentras tiempo en tu ocupada agenda para
serlo tú también?
Soy muy trabajadora, pero también me gusta
pasármelo bien. En cuanto a las labores
domésticas, creo que lo que mejor se me da es
cocinar. Me relaja mucho y no me supone ningún
esfuerzo. Eso sí, me gustaría mejorar mi
técnica. Sobre las demás tareas... mejor no
hablar. No soy muy buena. No tengo ni idea de
coser ni de hacer punto... ¡Ah, otra cosa que se
me da muy bien es envolver regalos!
¿Crees que la felicidad se alcanza a través de
la perfección?
Ni mucho menos. Yo no soy nada perfecta, pero
tampoco lo intento. De hecho, lo que más me
atrae de la gente es saber que tienen fallos e
imperfecciones. Ser perfecta sería algo
horrible.
Al principio de Las mujeres perfectas, tu
personaje está al mando de todo: tiene una
carrera profesional de éxito, gana más dinero
que su marido...
¿Te pareces a ella?
No, no creo que me parezca. He intentado que mi
personaje sea lo más extremo posible para que el
espectador quiera que falle en algo. Pero, según
avanza la película y ves lo que le pasa, el
público empieza a sentir pena por lo que le está
ocurriendo. Respecto a lo de parecernos... yo
estoy llena de inseguridades.
Matthew Broderick es tu marido en la ficción.
¿Cómo ha ido el rodaje con él?
Es un tipo encantador, muy generoso: trabajar
con él ha sido muy fácil. De hecho, vamos a
coincidir en otro proyecto, The producers. Se
trata de un guión que me ofreció el director Mel
Brooks y que no pude rechazar.
Sé que Matthew y tú os entreteníais entre
secuencia y secuencia…
Sí... jugando al póquer. ¡Soy muy buena!
Volviendo a la película, ¿crees que algún ama de
casa se va a ofender cuando la vea?
No creo que la típica ama de casa que no trabaja
fuera se vaya a ofender. Ni siquiera va a
identificarse con las protagonistas. Las mujeres
que se muestran en el filme viven una especie de
letargo, son fachada. Únicamente se preocupan de
su aspecto físico y de estar monísimas a todas
horas. No hay sustancia dentro de ellas.
La película se ha rodado en Nueva York. ¿Cómo te
lo has pasado allí?
Es la tercera vez que trabajo en esa ciudad y
siempre resulta estupendo. Es un lugar con mucha
oferta cultural. Procuro que mis hijos vayan con
frecuencia al teatro. Yo solía acudir de pequeña
y me gusta que ellos lo hagan también. Pero si
tengo que elegir entre Nueva York y otra ciudad,
no lo haría; me resultaría difícil porque
también me gustan mucho Londres, Sidney o París,
por ejemplo.
El hecho de dedicarte a una profesión como ésta,
¿hace más difícil encontrar el equilibrio en
otros aspectos de tu vida?
En cierta forma, sí. Todavía no he aprendido a
encontrar ese equilibrio del que hablas. Más
adelante me gustaría tener otro hijo y una
pareja estable... Pero, de momento, me resulta
muy complicado. De todas formas creo que esto
les ocurre a otras muchas mujeres. En cierto
modo, es un problema de la sociedad actual.
Y para Nicole Kidman, ¿cuál sería el hombre
perfecto?
¡No quiero un hombre perfecto! Lo que a mí me
parece un defecto a lo mejor a ti te gusta, y al
revés.
¿Y no sientes que existe demasiada presión en
Hollywood para que las mujeres os mantengáis
espléndidas?
Por supuesto que existe esa presión.
Especialmente, cuando vas a la entrega de los
Oscar o a otros acontecimientos similares.
Tienes que vestirte con mucho cuidado para estar
lo más presentable posible. También debo
reconocer que resulta divertido, siempre y
cuando se limite a ese tipo de actos. En lo que
se refiere al trabajo, mi opinión es que el
físico no debería importar lo más mínimo; lo que
realmente debería contar es cómo hagas tu
trabajo.
Supongo que esa filosofía de vida se la
transmites a tus hijos. A propósito, ¿han
mostrado algún interés en seguir los pasos
profesionales de sus padres?
De momento, mi trabajo es ser una buena madre.
Si a los 16 años deciden que quieren ser
actores, pues adelante. Pero, hasta entonces, lo
que yo digo es lo que tienen que hacer.
¿Eso incluye protegerlos de ver ciertos
programas de televisión?
Claro. Procuro tener cuidado con lo que ven,
aunque resulta complicado controlarlo todo.
Alguna vez van a casa de sus amigos y ven
películas que no están recomendadas para su
edad. Pero, en la medida de lo posible, intento
que veano que yo considero adecuado.
¿Es fundamental inculcar a los niños un poco de
disciplina?
Es importante. Sin embargo, también deseo que
entiendan mi punto de vista.
Detrás de tu carrera también hay mucha
disciplina. Ahora estás en racha... pero
¿participar en tantas películas no puede
perjudicarte a la larga?
¡Espero que no! Rechazo muchas de las ofertas
que me llegan, porque procuro aceptar sólo lo
que me parece interesante. Últimamente me han
estado ofreciendo proyectos a los que no podía
negarme por la calidad que tenían; me dan la
oportunidad de trabajar con personas llenas de
talento. No creo que sea apropiado desaprovechar
lo bueno que te llega, porque no es algo muy
común.
Felices, hermosas y asombrosamente activas. Así
son las mujeres casadas de Stepford, un idílico
paraíso a las afueras de Connecticut (EE UU)
donde transcurre Las mujeres perfectas: la
última película protagonizada por Nicole Kidman.
En ella, la actriz australiana da vida a Joanna
Eberhart, una ejecutiva triunfadora que cree
haber logrado todo en la vida: preside una
cadena de televisión, tiene dos hijos preciosos
y marido (interpretado por Matthew Broderick)
que la adora. Sin embargo, su mundo se tambalea
cuando la despiden de la empresa. Tras una
crisis nerviosa, Joanna se traslada con su
familia a Stepford. Allí conocerá a sus nuevas
vecinas, Claire (Glenn Close) y Bobbie (Bette
Midler): mujeres espléndidas que hacen pasteles,
pintan la casa, juegan con los niños… y aún
tienen tiempo para recibir con lencería sexy a
sus maridos cuando vuelven del trabajo. Ante ese
mundo aparentemente perfecto, ¿conseguirá la
protagonista ser una de ellas?
fuente: novarevista.com |