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"Eduardo Cruz es un genio y no lo digo
porque sea mi hermano"
Penélope Cruz es más impresionante en persona. Sobre todo son
los ojos, enormes en una cabeza más bien pequeña. En la pantalla
son una de sus armas más efectivas, las que le permiten llorar
como nadie, y las que han seducido a Pedro Almodóvar. "No hay un
espectáculo más impresionante que contemplar en el mismo plano
cómo unos ojos secos y amenazadores de pronto empiezan a
llenarse de lágrimas, lágrimas que a veces desbordan los
párpados como un torrente, o, como en algunas secuencias, sólo
los inundan sin desbordarlos nunca. Ser testigo de ese
equilibrio en el desequilibrio ha sido apasionante", señala el
director en sus comentarios sobre Volver.
La cita es a principios de agosto, durante la promoción de su
nueva película, Bandidas, un western femenino que protagoniza
junto a Salma Hayek.
El tiempo está milimetrado, pero encuentra
cinco minutos para recomendar sus preferencias culturales para
el verano.
El profesor y la joven
Hace año y medio leyó El animal moribundo, de Philip Roth, y le
dejó una impresión tan duradera que si tuviese un par de tardes
libres lo volvería a leer. "Es la historia de amor de una chica
de veintitantos que se enamora de un profesor de 60. La
narración se centra en la inseguridad que le crea la relación
con una mujer mucho más joven y muy bella. Él está agobiado
porque teme morir antes que ella pero los acontecimientos le
demuestran que su preocupación es inútil. Al final... Bueno, no
voy a explicarlo, ¿no?, no quiero fastidiar el desenlace. En
fin, por una determinada circunstancia ella acaba perdiendo la
belleza, y todos los esfuerzos de él, todos sus miedos, no
sirven de nada". ¿Asidua de Philip Roth? "Sí, es el gran autor
judío norteamericano". Tras la muerte de Saul Bellow, el año
pasado, Roth, que acaba de publicar Everyman, es el coloso judío
de las letras estadounidenses.
Una película para volver a ver este verano. "¿Sólo puede ser
una, no? Sería una de Billy Wilder, seguro". Instantes de duda.
Pensativa, se descalza un zapato y vuelve a su metro sesenta y
poco. Su encanto es desarmante. No es raro definirla como una
especie de Carmen con un semblante frágil del tipo de Audrey
Hepburn. Su capacidad para conjugar un físico dulce con un
temperamento torrencial la coloca en la ilustre tradición de
mediterráneas con carácter, al lado de Claudia Cardinale y Gina
Lollobrigida.
"Mi opción es Ariane, que en Estados Unidos se titula Love in
the afternoon, con Audrey Hepburn y Gary Cooper, es una de las
suyas que menos se conocen en España". Para Fernando Trueba, con
quien la actriz trabajó en La niña de tus ojos. Wilder es dios,
pero ¿quién es para Pe? "El autor más romántico", sentencia, y
no cree necesario añadir nada más. Sin embargo, su director
imprescindible es otro. "Almodóvar", y las cuatro sílabas
resuenan en la habitación.
Diez años en Hollywood han estilizado, en palabras de Almodóvar,
a aquella chica espontánea y voluptuosa que hacía perder la
cabeza a Javier Bardem en Jamón, jamón, de Bigas Luna. Mide los
gestos y las respuestas, pero no hay una gran distancia con el
interlocutor. El blanco del vestido resalta un moreno suave y
los ojos magnetizan sin ayuda de maquillaje.
Otro hermano con talento
Su disco favorito es Cosas que contar, de su hermano, Eduardo
Cruz. Acto seguido se le ilumina la cara y habla a borbotones.
"Se acaba de editar en México y en Estados Unidos. Y está entre
los primeros de las listas de ventas en muchas radios. La verdad
es que no me sorprende. Tiene 21 años y ha compuesto todos los
temas, letra y música, y hace todos los arreglos. Y también es
productor. Lo lleva en la sangre. Es muy difícil encontrar un
artista tan joven que componga todos los temas", deja ir de
golpe. "Es un genio y no lo digo porque sea mi hermano. Empezó
con 11 años y es su vida. Pasa 12 horas al día componiendo. Este
es el disco que me inspira más felicidad. Si estoy cansada o
triste lo pongo y siempre me levanta el ánimo".

Fuente: elpais.es
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Cruz]
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