PINK: ME GUSTA ASUSTAR A LA GENTE

Pink: Me gusta asustar a la gente . Aquí te ofrecemos las declaraciones de Pink, la cantante pop mas rebelde e irreverente de la Música , todo sobre Pink: Me gusta asustar a la gente  .

“Me gusta asustar a la gente”

Alos 26 años, Pink ya vendió veinte millones de discos, con su estilo de “Britney mala”(o, si se prefiere, “Christina viril”), al que se le atribuye el viraje del pop adolescente al punk. Sin embargo, Pink siempre representó más que música, debido no sólo a su pasado de delincuencia, drogas y androginia sexual, sino también a su reciente éxito: “Stupid Girls”, un fuerte ataque a la cultura complaciente. Cuando no está ocupada agitando una bandera feminista muy personal, se niega a besar a Madonna en la entrega de premios de MTV (“No soy su perra”), sermonea a la familia real británica sobre los derechos de los animales o condena el efecto corrosivo que tiene Paris Hilton sobre la mente de las chicas.

También hay otra Pink, la que sólo quiere estar tranquila, cocinar para su nuevo marido y correr por la playa con sus perros. Cuando le preguntan cuál es la opinión más errada sobre ella, contesta: “La de que soy una chica feminista muy seria, amargada y temible. Lo único que quiero es irme a mi casa y jugar en el jardín”.

Pink, Alecia Beth Moore, nació en Doylestown, Filadelfia, en 1979, en el seno de lo que califica de “la maldita familia normal disfuncional media”. Sus padres, Jim y Judy, se divorciaron cuando tenía 9 años (una experiencia devastadora que exploró en su tema “Family Portrait”, de 2002). A los 13, Pink era un símbolo de la rebelde adolescente: fumaba, tomaba, tenía tatuajes y piercings, y experimentaba con todo tipo de drogas, entre ellas la heroína. En un alarde perverso de madurez, en una ocasión fue a la biblioteca a averiguar cuántas drogas podía consumir sin morirse. Su madre decidió que no podía más con ella y la mandó a vivir con su padre, un veterano de Vietnam con una intensa actividad política.

Pero aunque la Pink adolescente parece haber sido el mismo diablo, ahora, ella y su madre son “inseparables”. A su padre lo llama su “primera estrella de rock”. En su álbum, “I'm Not Dead” (2006), interpretan juntos “I Have Seen the Rain”. “Podía darme una paliza, pero también me hacía reír, me enseñaba cosas. Era un tipo increíble”.

Sin embargo, eso no evitó que ella siguiera por la senda de la autodestrucción. El nuevo single de Pink, el melancólico “Who Knew”, habla de los amigos que perdió por sobredosis de drogas. Siempre dijo que la música la ayudó a salir. ¿No le bastó con la muerte de las personas que la rodeaban? “No, era muy joven. Una no piensa en la mortalidad. Siente que no tiene nada que perder”.

-¿Por qué cree que la gente se droga? “Por aburrimiento, por estar desorientado, por no saber qué hacer”.

Lejos de glorificar su pasado, Pink teme que, sin quererlo, haya llevado a otros a imitarla. “No reniego del lugar del que salí. Me siento orgullosa de ya no estar ahí. Pero hay gente joven que escucha y piensa: ‘Si ella lo hizo, yo también puedo hacerlo’”. ¿No la eligieron alguna vez como “ejemplo más influyente para las adolescentes?” “¿En serio? No tenía idea. Siempre fui honesta en relación con quién soy y en qué creo. Yo no le diría a la gente que siguiera el mismo camino que yo. No soy una persona perfecta que quiere dar un ejemplo al mundo. Por favor, no”.

En la actualidad tiene una relación estable con su nuevo marido, Carey Hart (estrella del motociclismo estadounidense). Se casaron en Costa Rica en enero y tienen una unión poco convencional. “Creo en él -dice Pink-. Hace mucho que estamos juntos, cinco años, pero siempre estamos de gira. Estoy segura de que algún día nos sentiremos cansados, pero por ahora...” Se encoge de hombros.

Pink dice que, cuando se casó, sintió un repentino deseo de preparar tortas. Admite que tiene un costado tradicional. Eso no le impide bromear con que es “prosexual” (“Probaría todo, al menos una vez”).

Minimiza el revuelo que provocó su negativa a darle un beso a Madonna (“La gente nunca parece darse cuenta de cuándo estoy usando el sarcasmo”). Muchos suponen que Pink es bisexual, lo cual no le molesta en lo más mínimo. “La mayor parte de mis amigas son lesbianas. Cuando aparecí, la gente no podía determinar si era homo, hetero, negra, blanca o qué, y eso me encantaba. Me gusta asustar a la gente”.

A menudo se califica a Pink de “masculina”.

¿Le habría gustado ser hombre? “¡No! -dice entre risas y gritos- No me gustaría tener algo colgando entre las piernas. Y me encanta ser mujer. Desde que cumplí los 25 siento que ya no soy una chica. Soy una mujer, y quiero saber cómo usar ese poder”.

Pink tuvo un éxito impresionante, con discos de platino, “Can't Take Me Home”, “Misundaztood!”, “Try This” y ahora “I'm Not Dead”, una combinación ecléctica de pop, rock, punk y un blues estridente (es una fanática de Janis Joplin). Ya no es sólo la “Britney mala”. Pink parece haber hallado su propia voz, y no sólo en los discos.

Hace poco los diarios publicaron noticias sobre Pink, que, en su calidad de portavoz de PETA (sigla de Defensores de un trato ético de los animales), le escribió a la familia real británica. La primera vez fue cuando el príncipe William quiso que ella cantara para sus 21 años. Pink le escribió diciéndole que no podía hacerlo hasta que él explicara por qué cazaba (nunca contestó, lo que Pink calificó públicamente de “bastante grosero”). Esta vez, antes de su presentación en el Prince’s Trust Concert, le escribió a la reina preguntándole por qué los guardias del palacio de Buckingham no podían usar pieles de oso sintéticas. A la pregunta de qué la llevó a esa relación epistolar unilateral con la realeza, Pink se encoge de hombros. “Tengo una plataforma, y la gente escucha. ¿Por qué no lanzar, entonces, algunas herramientas educativas?”

En “I'm Not Dead” hay otra misiva, una “carta abierta” a George Bush (“Dear Mr. President”), donde condena la presencia estadounidense en Irak. ¿Siente que la actividad política es un deber? “En lo personal, sí, pero no como música -dice-. Cuando compongo temas, sólo estoy haciendo lo que quiero hacer”.

Si bien “Dear Mr. President” atrajo considerable atención, “Stupid Girls” desató controversia. En el video, que ganó como mejor video pop el pasado jueves 31 de agosto en la ceremonia de los MTV Video Awards, Pink ridiculiza a personajes como Paris Hilton, Jessica Simpson y Lindsay Lohan, ya sea lavando un auto de manera lasciva o metiéndose un cepillo de dientes por la garganta para imitar una conducta bulímica. Es difícil compartir las esperanzas de Pink de que sus víctimas famosas “encuentren humor en el mensaje”. (Tiendo a pensar que va a tener mucha suerte si se dan cuenta de que hay un mensaje).

“Stupid Girls” es un relámpago de ira feminista. “Se trata de toda una generación, una cultura y una mentalidad que encuentro muy aburridas -dice Pink-. Y me resulta frustrante no ver nunca en la tapa de una revista mujeres que no se estén divorciando, no se operen los pechos o no vayan a una fiesta”.

Pink solía bromear en escena con una muñeca de Christina Aguilera (una noche reventó). No parece tener miedo a usar su sexualidad. “Soy una persona muy sexual -declara-. No creo que tenga nada de malo actuar, vestirse o hablar de forma sexy si una lo hace por placer, y no sólo para complacer”. ¿Le gustaría ser muy flaca? “Claro, ¿por qué no? Pero no estoy dispuesta a hacerme daño para lograrlo”.

¿Qué piensa de la cirugía plástica? Se ríe. “Me gustaría tener hijos. Si tengo trece chicos y los pechos me quedan por acá (señala el piso), voy a hacer que me los levanten de nuevo. A veces veo mujeres en la playa que tienen un cigarrillo en la boca y están haciendo topless con los pechos caídos y un Martini en la mano. Se ven espléndidas”. Sonríe.

La entrevista está por terminar y Pink cede a la tentación (“¿Te importa si fumo?”). Saca un cigarrillo del paquete y lo prende. Momentos después, la rebelde punk-pop dice: “Antes era insegura, pero muy obstinada. Lo mío era demostrarle a la gente que se equivocaba. Me podrán atar o prender fuego, pero no me voy a callar ni me voy a quedar quieta”.

¿Alguna vez la presionaron para que se callara? “A veces”. Se ríe. “¿Pero sabés una cosa? Soy un hueso duro de roer. Lo sé mejor que nadie”. CC

Fuente: losandes.com.ar

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