PINK, LA ETERNA ADOLESCENTE
Es fácil dudar un poco de Pink. En un negocio de la música cercado con bellezas
centrales como Britney y Jessica Simpson, Pink salió a la palestra como la dura,
la marimacho comercialmente digerible. ¿Otro mecanismo de marketing y nada más?
Hoy es la adolescente estadounidense rebelde por excelencia. Conserva su
vocabulario limitado y su conversación está regada de "o seas" y "carajos".
No había alcanzado la adolescencia cuando empezó a descarrilarse. Nacida el 8 de
septiembre de 1979 como Alecia Moore, en Doylestown, Filadelfia, se crió en una
casa que era, dice, "como una zona de guerra". Sus padres se divorciaron cuando
tenía ocho años. "Recuerdo que cuando nos lo dijeron, fue un impacto enorme y
lloramos un montón, pero apenas mi padre se fue: ¡Libertad! Porque papá era muy
estricto, o sea que la cosa era: Puedo hacer lo que carajo se me dé la gana".
Suelta entonces una lista de pecadillos adolescentes. "Empecé a fumar, a beber,
a faltar al colegio, a ir a clubes, a escapar... lo que se te ocurra, hice de
todo. Era de terror".
Gran parte de esa época fue documentada en su segundo álbum, Missundaztood,
donde, según dice: "Saqué mis trapitos de mierda al sol". Posiblemente, la pista
más reveladora del álbum sea Family Portrait (Retrato de familia), en la que
canta: "No quiero tener que dividir mis vacaciones/no quiero dos direcciones/no
quiero un hermanastro de ningún lado/y no quiero que mamá tenga que cambiarse el
apellido". ¿Y cómo reaccionó a su familia al ver sus trapitos ventilados tan
públicamente? "Fue bueno para mi familia —afirma—. Mamá lloró cuatro días. Pero
después, de golpe, me dijo: 'No sabía que el divorcio te había afectado tanto'.
Y yo le dije: 'El divorcio no me afectó. Vos sí.' Pero fue bueno. No quería
barrerlo debajo de la alfombra y seguir adelante. Quería conocer a mis padres y
que ellos me conocieran a mí."
A los 13, Pink bailaba en clubes, y en poco tiempo se le permitió subir al
escenario una vez por semana para cantar una canción. En ese entonces cantaba
rythm & blues, aunque entre sus amores habían figurado Creedence Clearwater
Revival, Janis Joplin, Guns N'Roses y Mary J Blige. "Y el Fantasma de la Opera
—agrega—. Me encantaba la ópera. Tuve una formación clásica. Me encantaría hacer
una ópera rock. Ahora empecé, podría decirse, a escribir una. Pero es realmente
difícil. Muchos lo hicieron y fue un fiasco... y no quiero hacer una ópera rock
y que fracase".
Su voz envolvente atrajo enseguida la atención de un pescador de talentos de un
sello discográfico. "Entonces empecé un grupo y fuimos a Atlanta y cantamos para
LA Reid y nos contrató ese mismo día", dice de un tirón. ¿Qué habría hecho si no
la hubieran descubierto, si no hubiera ido a cantar para LA Reid, si se hubiera
quedado en Filadelfia? "No estaría en Filadelfia —dice con agresividad—. De una
u otra forma yo de ahí iba a salir. Mi plan original era emanciparme legalmente
a los 16, abandonar el colegio, hacer dedo por el país hasta California y cantar
en el paseo de Venice Beach hasta que me descubrieran". Levanta el mentón y
despide una bocanada resuelta de humo.

Su primer álbum, Can't Take Me Home, ganó un doble de platino y terminó con
tres singles entre los 10 mejores. Cuando se dispuso a hacer su segundo álbum
recibió fuertes presiones para repetir la fórmula. Lo que hizo en cambio fue
recurrir a la fama de Linda Perry, de 4 Non Blondes ("Un día encontré su número
en una libreta y la llamé y la perseguí hasta que aceptó trabajar conmigo. Oh,
Dios mío, su voz me hablaba como ninguna otra"). Juntas produjeron Missundaztood,
decididamente rockero, que también rápida e inesperadamente, obtuvo un disco
doble de platino. Afirma que sintió alivio cuando su último álbum, Try This, no
se vendió tan bien al principio. (Aunque le valió un Grammy por mejor voz
femenina de rock).
Enciende otro Newport y me hace un tour guiado por sus tatuajes. "El primero fue
éste —señala un símbolo místico en su brazo—. Me lo hice a los 12 años,
significa buena suerte y felicidad, y me lo hice en Filadelfia. Me perforé la
lengua allí la semana siguiente. A nadie le preocupó. «éste —me muestra las
palabras Sir Corky Moore en el otro brazo—, fue mi perro de la infancia, que
murió el año pasado. Lo llamábamos Sir por respeto". Alrededor de la muñeca hay
un símbolo que significa "lo que se va vuelve". "Creo mucho en el karma
—confía—. Cuando tenía 15, descubrí mi espiritualidad. La encontré sola. Siempre
sentía que tenía un ángel de la guarda, por eso a los 15 me tatué un ángel de la
guarda en la espalda".
Su
imagen masculina, de pelo corto y múltiples tatuajes desató inevitables rumores
sobre lesbianismo, que ella misma alimentó besando a otra mujer en un club
nocturno el año pasado.
"Oh, sí, dice. Fue en Montecarlo, y es todo lo que puedo decir. Montecarlo es un
lugar que no pertenece a este mundo. Te transforma en un animal en cuanto te
bajás del avión. Es un montón de gente con demasiada plata y demasiado tiempo
libre, y —se inclina hacia adelante y susurra— tenía demasiada bebida a mano.
Era el tipo de cosas que... bueno... ella trató de dominarme. Estábamos bailando
y me besó. No iba a dejarme ganar. Puede ser más alta, pero yo soy más fuerte".
El espectáculo de Pink incorpora muñecas infladas, desnudez y una cantidad
considerable de baile. ¿Está tratando de demostrar que sigue siendo la chica más
rebelde de la manzana? ¿Probar que sigue siendo la anti-Britney? "Bueno, dice,
es un espectáculo de rock. En mi álbum, tengo un adhesivo de advertencia a los
padres, ¿qué más?" Estalla en una carcajada humeante y concluye: "Después de
todo, no es el Club de Mickey Mouse".
Fuente: austral.edu.ar
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