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Pueblos de España Comunidad Autónoma MURCIA Provincia de MURCIA Población LAS TORRES DE COTILLAS

  

Localidad:
LAS TORRES DE COTILLAS

Dirección Ayuntamiento: Pza. Mayor 11

C.P: 30565 Las Torres de Cotillas

Población: 16450 Habitantes

Extensión del Municipio: 39 km²

Fiestas : 23-29 de agosto

Distancia de la Capital de Provincia: 15 km.

* Otros datos de Interés de LAS TORRES DE COTILLAS :

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www.portallastorres.com 
Web de Las Torres de Cotillas 
Visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Salceda y la Rambla Salada. 
 
Disfrutar de la gastronomía de la zona muy rica en hortalizas, potajes y postres caseros como los paparajotes.
LAS TORRES DE COTILLAS, VILLA DE SEÑORÍO 
 
La villa de Las Torres de Cotillas más conocida como la villa ferial, por sus numerosas actividades culturales y festivas que se dan en ella a lo largo del año, es un villa huertana. Esperamos que esta información sea lo más útil posible para el visitante y que tenga en cuenta una serie de aspectos que hacen de la localidad una seña de identidad. 
 
Esta villa ha perdido a día de hoy numerosos monumentos como eran: los restos de la fortaleza medieval sobre el terreno, aunque se va a estudiar su subsuelo con grandes garantías de recuperar los restos arqueológicos que se esconden bajo ella. Así como otro yacimiento Neolítico hoy desaparecido, la casa de Don Jeromito o Casa Roja y los restos sobre el terreno del antiguo palacio del marqués de Corvera (sin observar su subsuelo). 
 
Por otra parte este municipio sí tiene los siguientes: 
La iglesia de Nuestra Señora de la Salceda construida en 1796 y ampliada entre 1896-1898, la cual ha visto ya restaurada su fachada. Asimismo, en el municipio aún se conserva, en cuanto a su fachada y estructura, una casa señorial de mediados del siglo XIX, que es conocida como el palacete D´stoup , pero que desde los años 60 del siglo XX pasó a transforarse en colegio, apreciándose aún ese antiguo estilo del palacete (ecléctico) en su fachada y en algunos de los detalles del colegio-vivienda que conserva una escalera antigua con elementos tan tradicionales en las casas burguesas como un gran farol de dicho siglo XIX restaurado , algunas puertas de madera restauradas de la época, arcos de medio punto sustentados por un pilar, y algunos salones que servían para dichos señores de recepción de invitados y de descanso, hoy ~ía conservan algunos de sus más preciados elementos como son lámparas estilo Isabel II y Luis XVI, que aunque en menor medida aún siguen en el palacete compaginando de forma ordenada y respetando el sabor antiguo entre esto último y lo moderno. Por ello si es de fuera y oye “Colegio de las monjas”, recuerde que se refiere a este edificio palaciego que aunque es de propiedad privada, su entrada está abierta a cronistas e historiadores. Si usted es uno de ellos y se muestra cordial seguro que podrá visitarlo tanto exterior como interiormente. Claro que si no lo es también se pueden tomar una bonitas fotos de sus ventanales, arcos, columnas y leones, que son también llamados en ocasiones como gárgolas (tan típícas durante mediados del siglo XIX y los inicios del XX) ,desde las escaleras de acceso a uno de los edificios sociales que se encuentran frente al palacete. En su exterior también conserva una fuente de la época con un león que la preside y que ocupaba el centro del jardín. 
 
Esta villa también posee las siguientes ermitas: la de San Pedro (mediados del siglo XIX), la Cruz (fines del siglo XIX e inicios del XX), la Florida (1972), La Loma (1974), La Condomina (1983) y La Media Legua (1992).  
Entre ellas destacan como es lógico la de San Pedro y La Cruz, por ser las más antiguas aunque muy sencillas teniendo en cuenta en la época en que se construyen. Debemos decir, que la ermita de San Pedro es importante, no solo por la ermita propiamente dicha sino por la magnífica talla de San Pedro realizada por la escuela de Salzillo del siglo XIX , llevando expuesta dicha imagen 120 o 130 años a la población de dicha pedanía y al pueblo torreño general y escondida en un pajar durante la guerra civil. La imagen y la ermita fueron restauradas hace diez años, rellenando la imagen de San Pedro de escayola, para evitar su deterioro, pero desde luego, la imagen no es de escayola, sino que es tallada en madera policromada y la escayola ha reforzado los materiales constructivos de la talla. Además , esta ermita posee un misal datado en 1859, que se encuentra en casa de uno de los vecinos de esta histórica pedanía para evitar robos, y por la cual es una referencia obligada una visita, por sus callejones y antiguas casas huertanas, que se van a tratar de restaurar por su aspecto de ruina y que datan de fines del siglo XVIII en su estructura y que además se va a mejorar su trazado en calles con adoquines y poner en valor este casco histórico conocido como Quttiyyas la Antigua. Respecto a la ermita de la Cruz, solo decir que se salvó un cuadro de una imagen de la Dolorosa, y que fue escondido por un vecino. La ermita tras su restauración después de la guerra civil está algo transformada pero es interesante su plaza y sus fiestas, que tienen lugar el 3 de mayo. 
Para los amantes de la arqueología hidráulica o si bien les pilla de paso yendo para el vecino municipio de Alguazas les aconsejamos, que observen hacia la derecha y muy cercano al Río Mula y todavía en la pedanía de La Florida, una peñeta o peñón gigante que corresponde al antiguo acueducto medieval-cristiano en estructura de cimentación , así como también al acueducto levantado en el siglo XVI, en cuanto a refuerzos parte superior, que fue destruido por la riada de San Calixto en el siglo XVII, quedándonos en la actualidad, y a lo largo de muchos siglos esta antiquísima muestra del patrimonio hidráulico del municipio, que en la actualidad esperamos sea reconocido como monumento histórico-artístico y su acceso para admirarlo sea mejorado así como su paraje llamado como este resto arquitectónico, las peñetas, ya que antes qudaba otra en el otro lado del Río Mula, por tanto en Alguazas. Por negligencia de los vecinos de dicha localidad fue destruida. Por suerte, en nuestra localidad esto no ha sucedido, ni esperamos que suceda, sino que se conserve mejor y se promocione este vestigio medieval de nuestra historia torreña.  
 
Volviendo al casco urbano del municipio, y en una hermosa plaza llamada de la Constitución, se encuentra el monumento al huertano torreño, una escultura realizada por el escultor murciano Cueva-Santa, y que simboliza el pasado y el presente de las personas que se dedicaron a la huerta o que en la actualidad todavía se dedican a dicha actividad agrícola, sin duda otro símbolo o seña que identifica aún más a Las Torres d Cotillas.  
 
Otro jardín muy emblemático para la localidad es el parque de la Constitución, el cual fue inaugurado en 1983, y que no es solo un magnífico lugar para el esparcimiento y el recreo, sino que además en su interior se encuentra el auditorio municipal Juan Baño y que a lo largo del año, pero sobre todo en época estival, acoge una gran multitud de semanas culturales de las diferentes peñas y asociaciones culturales del municipio. Además en agosto con motivo de las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Salceda, se dan lugar el festival internacional del folclore, festival nacional de teatro, de danza , de bandas de música, entre otros muchos actos. Actualmente tanto el parque como el auditorio han sido remde~ados para un mejor disfrute de los mismos. 
Las Torres de Cotillas también posee otros jardines como: el de la Asunción en la pedanía de Los Pulpites , junto a la iglesia del mismo nombre, el de Paco Rabal, La Fuensanta, así como los existentes en muchas pedanías del municipio, entre otros. 
Hablando de zonas verdes, no nos podemos olvidar de mencionar las urbanizaciones y zonas residenciales del Parque de las Palmeras y Los Romeros, que son ideales para vivir y hacer también un poco de ciclismo. En la zona superior del Coto, aún se conserva aunque de forma ruinosa, un viejo refugio de cazadores de finales del siglo XIX, perteneciente a la familia D´stoup, que viendo su muy complicada restauración se va a demoler y sobre él se va a construir en un futuro no muy lejano una ermita dedicada a la patrona de la villa. Desde este refugio podemos ver una buena panorámica del municipio aunque no muy amplia o general, pero aún así es bastante interesante. Pasando el refugio y el Coto, llegamos a una zona natural llamada “Paraje de la Rambla Salada”, donde hay un conjunto de árboles y otros tantos que se están repoblando por grupos ecologistas del municipio. Una de las cosas que preocupa es la especulación por la que atraviesa la zona, de forma que deseamos que se frenen cuanto antes estas obras de urbanización especuladoras que podrían poner en peligro este paraje natural como es el de la Rambla Salada, y que hace de límite de Las Torres de Cotillas con Murcia. Otro paraje de interés, tanto por su contenido natural como cultural es el paraje natural de Los Rodeos , que se encuentra a 6 kilómetros del municipio, concretamente en su término municipal. Allí se encuentra la presa de Los Rodeos, la cual pertenece a Las Torres de Cotillas, a Alguazas y Campos del Río. Los Rodeos son tres, y que se definen como Rodeos porque son las vueltas que da el Río Mula antes de|llegar a la presa. El término final de Las Torres o en concreto, su último paraje municipal por esta zona es el Rodeo de la Ermita, y una parte del de Los Tenderos, que le corresponde como a Alguazas en su margen izquierda, la otra mitad del Rodeo de Los Tenderos y el Tercer Rodeo, corresponde al municipio de Campos del Río. 
Como decíamos más arriba, esta zona tiene un interés tanto natural como cultural y lo decimos porque desde aquí podemos observar manchas boscosas del verde de un poco de huerta, a la vez que ver el paraje donde por única vez y junto con el ^arque de Las Palmeras, apreciamos un relieve más montañoso o al menos, no tan llano como el valle en el que se encuentra el casco u~bano del municipio. Además las vistas desde aquí al municipio son extraordinarias. Desde el punto de vista cultural, se encuentran una serie de doce casas-cuevas construidas y habitadas desde mediados del siglo XIX hasta los años 60 del siglo XX. En la actualidad se encuentran deshabitadas. Dichas casas-cuevas se encontraban cerca de la finca casa de la ermita también del siglo XIX perteneciente a Joaquín Payá de Amezola, que era un importante bancario de la época entre otras muchas cosas, y que ese vecindario debía de responder a los sirvientes y vigilantes de su finca así como de su palomar también de finales del siglo XIX e inicios del XX. Actualmente de todos estos inmuebles no se conserva la casa de la ermita del propietario, que fue desvalijada y desmantelada al abandonarse, así como la ermita de la familia, cosa que ha sucedido recientemente. Pero sí se conserva aunque en aspecto ruinoso el palomar que se podría dedicar a mirador, por las increíbles vistas que ofrece, reformándolo y restaurándolo. Mejor se conservan las casas- cuevas, ya que algunas de ellas han sido arregladas y compradas por propietarios que pasan algún día en el campo, y entre las restantes hay algunas que merece la pena ser visitadas sobre todo para pasar un feliz día de campo, aunque también hay otras que están algo cegadas. Esperamos que de verdad se restauren las que no lo están, y puedan disfrutarse aún más como zonas de acampada o casas rurales de campo y se habilite mejor el paraje con la plantación de árboles y el acceso al paraje, por parte de las autoridades pertinentes, aunque hoy día puedan ser visitadas.  
 
Para cerrar con este apartado turístico dedicado al patrimonio monumental o cultural no nos podemos olvidar de la vieja estación del ferrocarril, la cual fue construida a principios del siglo XX, y que en la actualidad ya no se utiliza, sino que está cerrada y un poco abandonada. Por desgracia, los graffitis y pintadas estropean la fachada roja del viejo edificio. Esperamos, que las autoridades públicas tomen cartas en el asunto cuanto antes, y tanto la estación como su muelle de mercancías sean restaurados y dedicados a un posible museo de la estación del ferrocarril en Las Torres de Cotllas, con sus gentes trabajadoras y cotidianas del pueblo, su historia y fotografías de su pasado, utilizando asimismo el muelle de mercancías como otro lugar de explicación de su uso, o bien ampliar el muelle y anexionarlo a la estación para una sala más amplia de museo. Aún así, es bonito darse una vuelta por esta zona a la vez que se aprecia la huerta torreña que aún, y aunque en menor medida nos queda, y desde aquí llegar a un más que centenario camino llamado Carril de las Palmeras, lugar que era atravesado por la familia D´stoup, para llegar a su finca (el palacete) y sus tierras, desde Murcia y atravesando la huerta. Actualmente, es transitable pero el estado de sus viejas palmeras es lamentable y se debería tanto arreglar mejor el camino como las palmeras, por ser este un rincón histórico del municipio, ya que va relacionado con sus señores. 
 
Haciendo un breve resumen este municipio puede ofrecer: La iglesia de Nuestra Señora de la Salceda, el Palacete D´stoup para admirar (actual colegio Divino Maestro), las ermitas torreñas, destacando la de San Pedro y La Cruz en cuanto a la más antigua, y en cuanto a su decoración destaca la de La Loma. Además puede ofrecer un vestigio de la antigua red hidráulica medieval que estaba entre Las Torres y Alguazas, concretamente en la pedanía de La Florida (término municipal de Las Torres de Cotillas) En Alguazas, municipio cercano había enfrente de la de Las Torres otra que por negligencia o por descuido fue destruida en el municipio cercano. 
Por otra parte, destaca el monumento al huertano torreño, el Parque de la Constitución, el refugio de cazadores y la Rambla Salada. En los Rodeos, la presa, las casas-cuevas , el paraje y las vistas desde el viejo palomar. La estación del ferrocarril, su muelle de mercancías, y el carril de las palmeras son otros lugares que identifican a la villa, así como su zona de huerta. 
 
LAS TRADICIONES TORREÑAS 
 
La cultura tradicional de las fiestas patronales: 
 
El patronazgo de la virgen de la Salceda nació oficialmente en 1778, aunque por otros documentos ya se sabe que aunque no oficialmente ésta era la patrona, seguramente desde la repoblación de la villa por cristianos en 1452.  
Las fiestas se celebraban en octubre que era cuando se terminaba de trabajar la vendimia. Debemos destacar que un símbolo del señorío de Cotillas y hasta al menos la Guerra Civil, era el cultivo de la vid, así como de cereales. Hasta la Guerra Civil o al menos hasta 1914 se realizaba uva para vino, que ocupaba un lugar importante en la Región de Murcia durante todos aquellos siglos, junto con los vinos de Bullas, Jumilla y Yecla. Por supuesto, los de Las Torres eran los de menos producción, pero que tampoco se quedaba atrás y su producción se aproximaba a la de Bullas. Y hasta finales de la década de los sesenta se hacía ya en mucha menor producción y solo en la zona del Gordo en la pedanía de La Loma, ya que predominaba únicamente la uva como fruta en forma de parrales. Ustedes se preguntarán porque hacemos este balance económico sobre la producción de vid en la localidad, pues bien , junto con el patronazgo oficial de la Virgen de la Salceda, nació la fiesta del Raspajo, no sabemos si surgió exactamente junto con el patronazgo, pero si lo haría a finales del siglo XVIII y hasta la Guerra Civil como tradición de año a año, y posteriormente, se hizo un homenaje que también se podría llamar tradición uno de los años de la década de los 60. A continuación explicaremos el sentido de esta ancestral fiesta de hace ya cientos de años. 
 
La tradicional fiesta del Raspajo se celebraba en las antiguas fiestas Mayores del mes de octubre y consistía en la pisada pública de la vid para ofrecer el primer mosto a la patrona (según lo afirma, por sus buenas investigaciones, nuestro querido amigo y cronista de la localidad , Ricardo Montes). Lo más seguro es que esa pisada pública se realizara unas pocas horas antes de la tradicional procesión de la patrona o antes de la misa solemne. Pero sin duda, esa pisada pública de la vid era precisamente de los pocos kilos de uva que sobraban de la vendimia de ahí el nombre “Raspajo”, que en sentido literal signific}, un racimo de uvas sin ellas, es decir, con la raspa. Con dicha pisada, se podía observar la gran devoción del pueblo hacia su patrona , la virgen de la Salceda, un acto en verdad muy especial, donde la gente s}ncilla le pedía a la virgen con dicha pisada, salud, prosperidad y lluvia para estas tierras secas. Luego, y tras la dura contienda, debido al gran estancamiento de producción y al arruinamiento de las cosechas la vid se fue perdiendo y la necesidad de incrementar las industrias conserveras y por tanto, el cultivo de frutales , hortalizas y cítricos, fueron sustituyendo a la vid. Por desgracia, tímidamente se apreciaba el crecimiento, debido al sistema franquista de autarquía y a la dura posguerra, que obligó a que mucha gente torreña tuviera que emigrar hacia Francia o Alemania, en busca de trabajo sobre todo por la década de los 50 y 60. La vid , de todas formas, aún no había desaparecido, pero subsistía en las pedanías de La Loma o San Pedro, y como los cultivos de uva de mesa eran cada vez menos rentables, también en esta zona desaparecieron en la década de los 60. Como durante esta década el pueblo estaba bastante deshabitado, entre la gente que sí permanecía allí, y por iniciativa del alcalde del momento, Pedro Fernández, se hizo un acto para homenajear a todas aquellas personas que se habían ido a la vendimia en agosto y volvían en octubre con sus familares con sus perricas bien ahorradas para celebrar las fiestas con los mismos y para recordar el pasado vinícola de la localidad que durante muchos siglos había sido junto al trigo, su cultivo. 
En el año 2003, se decidió recuperar esta antigua tradición tras casi un siglo sin celebrarse. Recordemos que esta tradición tiene ya cerca de 250 años (según los datos del patronazgo y con el catastro de la Ensenada que reflejaba por esta fecha una producción de vid elevada), aunque seguramente como sucede con el patronazgo se celebrara muchos siglos antes, pudiendo ya tener 553 años de antigüedad aproximadamente. La recuperación de la tradición ha consistido en la alegorización de la pisada pública que festejaba la fiesta del Raspajo, en un muñeco o espantapájaros de una gran altura, pero en concreto, en el pasado vendimiero, agrícola y emigrante (como ya hemos dicho en la década de los 60) del municipio, y que todo ello se condensa en un muñeco simbólico, que con el espíritu de su mascletá y posterior quema, vemos reflejado y remozado en el fuego como símbolo, ese espíritu de esa antigua tradición que se rememora desde el presente y permitiendo que podamos recordar nuestro pasado e historia como pueblo. Esperamos sinceramente que se mantenga esta remozada tradición durante muchos años y muchas generaciones, pudiendo mantener viva como decía la prensa de 1914: “La tradicional fiesta del Raspajo, donde el pueblo demuestra su devoción por su patrona María de la Salceda”.  
 
Otra de las tradiciones antiguas de nuestras fiestas patronales y que sigue más viva que nunca es el  
“Tradicional Desfile de Comparsas y Carrozas”, el cual nació en 1914 , y aunque se realizaba esporádicamente (por el escaso presupuesto y el poco número de habitantes ) , se tomó en vigor a partir de la década de los 60 y de una forma mucho más fuerte a partir de los años 80, con la organización de los colectivos en asociaciones. De hecho, hoy existen al menos 16 peñas y otras tantas asociaciones de carrozas (como bares y establecimientos, entre otros). Hoy día, es una de los acontecimientos más multitudinarios y que va adquiriendo mayor fama dentro de la Región. Tampoco nos podemos olvidar de otro acto tan tradicional como son las corridas de toros que en Las Torres de Cotillas, y según las fuentes documentales datan, al menos, de 1882, es decir, casi 130 años que se llevan celebrando en nuestro pueblo. Además, también son muy tradicionales las sueltas de vaquillas. Entre los toreros torreños destacamos el “Pintao en la década de los 50 del siglo XX, y Emilio Laserna que ha iniciado su andadura en el año 2003. 
 
Otras actividades emblemáticas son: El día de la bicicleta, las cucañas, las carreras de acos y de cintas(las tres últimas se han perdido y se espera su recuperación), el festival internacional de folclore, la fiesta huertana torreña (ofrenda de flores y frutos a la patrona), donde los desfilantes de diferentes peñas y asociaciones se visten de huertanos y huertanas y después se celebra una misa huertana muy solemne en la parroquia, entre otros muchos actos. Sin duda unas fiestas que hablan por sí solas y por su singularidad.  
 
La Semana Santa torreña: 
 
Los orígenes de las cofradías y las procesiones son muy antiguas, y son junto con las fiestas patronales unas fiestas muy emblemáticas. Sus orígenes datan del año 1612, donde el informe de Fray Juan de Pereda nos dice la existencia de tres cofradías a los que acudían los 165 habitantes (cifra aprox.), de la$antigua Quttiyyas (en el actual barrio o pedanía de San Pedro y que era hasta el siglo XVIII el casco urbano del municipio, hasta trasladarse a Las Torres de Fuentes ,un paraje rodeado de casas-|orre muy diseminadas donde existiría alguna ceña o fuente, que con el traslado del pueblo y por negligencia se derrumbarían, pero quedando en la actualidad posiblemente y a muchos metros de profundidad, sus restos y cimientos. Concretamente la zona comprendida entre el ayuntamiento y la actual iglesia parroquial, y por los subsuelos de otros puntos históricos del municipio como zonas de huerta, campo, cerca del antiguo palacete D´stoup y marqués de Corvera) muy devotamente.  
 
En el siglo XVIII, ya se mencionan por su nombre: Santo Rosario, Benditas Ánimas y Santísimo Sacramento. A final de dicha centuria solo queda una, la de Benditas Ánimas, ya que el coste y mantenimiento en cuanto a desfile procesional era muy elevado y si además añadimos que en el aspecto religioso Cotillas dependía de Alguazas, de manera que esta villa no pudo hacer frente a los gastos de su aneja iglesia de Cotillas, que ya a finales del siglo XVIII se había trasladado al casco urbano actual. En el siglo XIX, la cofradía de Benditas Ánimas, siguió desfilando pero ya de un modo más esporádico, hasta al menos, 1877. En 1886, se pedía dinero a los feligreses para costear el paso y las procesión de la Patrona. Entonces, desde 1887 se conoce la existencia de la imagen de la patrona, aunque en 1882 se celebraran ya sus actos religiosos. Probablemente, esa imagen fuera “alquilada”, hasta poder comp~ar en 1887 la imagen. Tras los intentos de ampliación del templo parroquial en 1842, así como los impulsos del culto y el clero, y la definitiva ampliación entre 1880 y finalemente 1896-1898, hasta quedar completada y redefinida la iglesia actual en esta fecha, nació y sustituyendo a la antigua cofradía de Benditas Ánimas, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, a finales del siglo XIX, tras terminarse las obras generales de la iglesia y haberse construido la capilla de los Señores D´stoup, junto con la del bautismo. Estos señores fueron los fundadores de la primera cofradía de la era moderna y que ya aparece en los inventarios de 1915 y 1936. Después de dicha cofradía y ya en los inicios del siglo XX, nacieron las cofradías de la Virgen de los Dolores y San Juan, también gracias al empuje de los D´stoup, con diferentes estandartes, pendones y otras imágenes entre otros elementos. 
En cuanto a la organización pasionaria de finales del XIX e inicios del siglo XX, dos eran los desfiles pasionarios que conmemoraban la Semana Santa y tenían lugar en Viernes Santo : uno por la mañana, el del Calvario compuesto por tres cofradías: Nuestro Padre Jesús , San Juan y La Virgen de Los Dolores. Por la noche, el Santo Entierro (el Cristo yacente) recorría las calles de la localidad acompañado por otras dos cofradías, la de la Virgen de la Soledad y San Juan. Esta procesión se iluminaba con hachones al son de La Pasión cantada.  
 
En 1936, estalló la Guerra Civil, y por desgracia, dio al traste con la hasta entonces muy antigua y tradicional celebración torreña de la Semana Santa. Además, fueron destruidas numerosas imágenes por manos de un grupo de fanáticos que ocasionaron tanto numerosos destrozos en el interior de la parroquia como destruyeron numerosas imágenes tan solo de ellas se salvó un niño de la virgen del Rosario(se encontraba dentro de los inventarios de 1915 y 1936 que fue arrancado y escondido en un pajar (según lo afirmó el testigo que lo escondió ya que con dicha imagen se encontraba el San Pedro de la ermita que en otras páginas indicábamos). Entre dichas imágenes se encontraba la vieja escultura de Nuestra Señora de la Salceda. Dichos fanáticos fueron detenidos en 1939. Por suerte, tres de los citados estandartes siguen hoy día escondidos por precaución.  
 
Durante la década de los años 40 se restauró la iglesia y la torre del campanario con mucho esfuerzo, además el ambiente interior era desolador. Hasta el altar mayor era un zarzo de cañas, seguramente usado como mesa de reuniones del Comité comunista. La iglesia se convirtió en Casa el Pueblo, mientras duró la contienda. Tras ese gran esfuerzo, la iglesia pudo sobrevivir y no llegar a estar ruinosa. Aún así, tal era el pesimismo de la posguerra que el interés por las procesiones se perdía en esta década ya que después de 400 años de historia con procesiones y que una guerra viniera y lo arrasara todo (en el ámbito de las imágenes) era muy desolador. Finalmente,en la década de los 50, concretamente en 1956 resurgiría tras la guerra la cofradía de Nuestro Padre Jesús Na~areno, siguiendo los pasos de su antigua andadura, seguida por las otras dos de la andadura moderna, la de San Juan y Nuestra Señora de Los Dolores. De esta forma, llegamos al periodo contemporáneo de la Semana Santa torreña. En 1964 , nacía la cofradía del Cristo Crucificado, y en 1965 la de la Verónica. Aún así, y debido al gran gasto que llevaba su mantenimiento, desfilaban esporádicamente (dos años sí y otro no, viceversa) hasta finales de los años 70 que se crea el Cabildo$Superior de Cofradías, que sirvió para que la Semana Santa recuperara la fuerza que había perdido tras la Guerra Civil. En la décade de los 80 nacían las últimas cofradías: la cofradía del Resucitado en 1980, la de Nuestra Señora de la Piedad en 1980 y la del Santísimo Cristo de la Flagelación en 1989. En cuanto a la patrona, en 1940 el genial y famoso escultor contemporáneo y seguidor de la escula ba~roca murciana, Juan González Moreno creó la imagen de Nuestra Señora de la Salceda, una talla más preciosa que la anterior imagen de la patrona. Además este escultor hizo la excelente talla de la Dolorosa o virgen de los Dolores que desfila en Semana Santa. 
 
En la actualidad , la Semana Santa torreña ha seguido mejorando la labor de casi 400 años de historia en honor a nuestra Semana Santa, recordando especialmente el gran esfuerzo realizado tras la posguerra y hoy día se dan cita en ella los siguientes desfiles: 
El de Viernes de Dolores, con la imagen de dicha virgen, el Domingo de Ramos, con la imagen de la Entrada Triunfal de Jesús en Jesrusalén con varios niños que se acercan a él (la burrica) , el Lunes Samto se celebra la tradicional tamborada torreña , el Martes Santo se celebra~una procesión muy emotiva la de Jesús Cautivo o Cristo de Medinacelli y su madre la virgen de la Esperanza Macarena, con un emotivo y fervoroso encuentro entre ambas imágenes en la plaza de la iglesia, el Miércoles Santo la procesión del Silencio, el Viernes Santo la del Calvario por la mañana, siendo ya la primera procesión general con las 8 cofradías, por la noche en el Santo Entierro, salen todas con sus respectivos pasos del entierro y el Domingo de Resurrección con la del Resucitado, vuelven a desfilar las 8 cofradías con sus pasos homónimos de Resurrección . También debemos destacar la antigua tradición de Semana Santa de la escenificación del “Prendimiento de Jesús”, que lleva ya haciéndose en el municipio 150 años, concretamente desde el año 1<55 hasta la actualidad. 
 
En definitiva, en la actualidad se realizan 7 desfiles procesionales en la Semana Santa torreña, que con la tamborada suman ya 8. Sin duda, una de las tradiciones más antiguas y emblemáticas junto con las fiestas patronales, y que ya cuenta con casi 400 años de antigüedad como ya reiteradamente hemos dicho. 
 
El Carnaval torreño : 
 
Los datos referidos a esta fiesta en los orígenes torreños son muy inciertos, ya que este municipio a lo largo de su historia ha sido un pueblo muy religioso y de gran devoción en este aspecto por dicha tradición religiosa desde la fundación oficial de la villa y del Señorío. Por ello, la aparición de esta fiesta profana anterior a la Cuaresma la podemos situar seguramente cuando el pueblo consigue librarse de las cargas señoriales, es decir, finales del siglo XIX e inicios del XX. A principios del siglo XX los carnavales se realizaban esporádicamente. Como sucedía con el desfile comparsas y carrozas, las asociaciones o peñas no tenían nombre o identidad propia hasta los años 80, sino que diferentes grupos de amigs y vecinos los organizaban y cada año se inventaban el nombre de su disfraz y carroza carnavalera , con sus nombres y apellidos. Una mujer llamada Dolores “la de las Pipas”, nos recordaba algunas de lys famosas canciones que se cantaban durante la primera mitad del siglo XX. Durante la segunda mitad del siglo XX el carnaval se seguía haciendo esporádicamente, pero se retomó con>fuerza a finales de los años 50 y durante la década de los 60, prueba de ello son las fotos con las que disponemos que así lo demuestran. Durante los años 70 y 80, el carnaval desapareció o al menos se realizaba mucho menos, es decir, aún más esporádico que a principios del siglo XX. Las causas las podemos encontrar en el escaso presupuesto del que el ayuntamiento disponýa y la consecuente desmotvación por salir. Pero a principios de la década de los 90, en concreto en 1992, resurgió con fuerza manteniéndose definitivamente hasta la actualidad, es decir, desde hace 13 años que tomaran fuerza hasta hoy, lo único que ha hecho este carnaval ha sido prosperar y es hoy día uno de los carnavales más interesantes de la Vega Media del Segura y seguramente también ocupa una relevancia importante dentro de los de la región por su mejora. 
 
La gran cabalgata de Reye Magos: 
 
En cuanto a este apartado no hemos encontrado ninguna referencia escrita a esta cabalgata hasta que por iniciativa del APA del Colegio Divino Maestro (antiguo palacete D´stoup y en el que como decíamos se conserva su fachada modernista y varios rincones de su interior) se inició a finales de los años ochenta y se retomó con vigor a partir de 1992 y que desde esta fecha hasta la actualidad no ha parado de mejorar y prosperar dicha cabalgata, siend junto con el antiguo y tradicional Auto de~Reyes Magos un acontecimiento muy representativo para la localidad en Navidad. 
 
GASTRONOMÍA 
 
La gastronomía tradicional de Las Torres de Cotillas se basa en los productos de la huerta, así como hortalizas y frutas, y también en comidas y cenas de campo como la olla de cerdo, el potaje de arroz, y sobre todo las migas ruleras y la sémola son otros platos emblemáticos de la villa, así como muy antiguos y tradicionales. En postres destacan los paparajotes, buñuelos y tortas fritas (muy típicas estas últimas en Semana Santa con el arroz con leche). De hecho en el municipio a lo largo del año se producen diversos encuentros gastronómicos como son en Semana Santa “La Noche de los Paparajotes” y aunque saliendo de la gastronomía tradicional huertana destaca en los días calurosos de verano y dentro de las fiestas patronales “La Noche de la Sardinada y la Zurra”, donde se unen el mar (la sardina) y la huerta (la zurra) en una noche de diversión y acogedora con los vecinos y visitantes. Pero además en el pueblo se ofrecen otras degustaciones gratuitas en los mercadillos artesanales y medievales que se hacen una vez al mes. Todos estos productos si los regamos con los excelentes vinos de la Región son de gran gusto al paladar. Los restaurantes que disponemos para degustar esta excelente gastronomía son muchos, pero destacaremos los siguientes: restaurante “Casa Pacorrín”, “Doña Parranda” y “La Piscina”, son algunas propuestas. En cocina de autor disponemos del restaurante “A fuego lento”. 
 
 
Esperamos que esta guía turística general del municipio de Las Torres de Cotillas haya servido para conocer más este municipio, que puede resultar desconocido para quien no lo conozca a fondo, y que con esto se ha pretendido difundir el patrimonio cultural, las costumbres y tradiciones torreñas, su historia y su excelente gastronomía. 
 
 
 
 

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