adreafelipe Escrito por Invitado el 2005-06-22 14:10:41 El pasado viernes mi padre quiso obsequiarnos con un inolvidable regalo, y así fue, por la graduación de mi hermano y mía; una cena en Zalacaín con amigos y familiares (en total 12 personas). Lo que se intuía como una noche exquisita se convirtió en una de las noches más humillantes que nunca hemos pasado. El comportamiento del metre hacía nosotros fue de un despotismo absurdo que parecía debíamos aguantar porque según dijo llevaba allí trabajando 32 años. Todos callamos cuanto pudimos por respeto a mi padre que es un caballero (que se quedó boquiabierto porque él si que había ido más veces y le encantaba el lugar) y por respeto a mis tíos que habían viajado desde Canarias sólo para disfrutar de esa noche que se vió truncada. La comida y el vino excelente pero no nos hará olvidar ese mal trago, esa humillacion e impotencia que tuvimos que aguantar. Valoración servicio: 0 |