| Argentina tras la devaluación
En
el 2001 estalló una crisis, que obviamente había comenzado mucho antes. Así todo
duró unos años, hasta llegar al 2005 con un mínimo repunte de crecimiento. Todo
pueblo se merece estar mejor y eso es lo que ahora intentan lo argentinos, salir
adelante. Un país devaluado Durante once años existió la paridad
entre el dólar y el peso argentino, en relación uno a uno, pero en enero del 2002
cuando asumió Eduardo Duhalde como presidente de la Argentina, se decidió derogar
esa paridad, estableciendo una nueva relación de 1,4 pesos argentinos por cada
dólar norteamericano (ahora es de 2,90 pesos por cada dólar, pero ha llegado a
4). De ahí en más una crisis profunda hizo venir abajo a un país que en un pasado
no tan remoto había pretendido un futuro mejor. Fue así como con la moneda devaluada,
con los depósitos, créditos, tarifas y demás contratos dolarizados, con el default
ya declarado, sin reservas y con control de cambios, la economía en depresión
y con el "corralito" bancario, se presentó para la Argentina un escenario
por demás complejo en todos los órdenes. En el período posterior al default
argentino y a la devaluación, la tasa de desempleo superó el 20 %, más de un millón
de personas emigraron (la esperanza estaba perdida en el país y se la fue a buscar
a Italia, España, Miami). Asimismo, un 40 % de los que se quedaron se empobrecieron,
y la inflación se disparó. En cuanto a las reformas económicas, el gobierno
rompió unilateralmente los contratos privados. Obligó al público y a los bancos
a aceptar pesos en vez de dólares, una maniobra que los tribunales argentinos
declararon inconstitucional. Revaluó los pasivos y los activos a diferentes tipos
de cambio, y provocó un enorme agujero en el patrimonio neto de los bancos. Modificó
de manera unilateral los contratos con las empresas públicas. Respecto a
la pobreza e indigencia que exhibe este país, vale aclarar que no ocurrió de un
día para el otro sino que es el resultado de una devastación sistemática. Es claro
que el régimen de acumulación implantado por el neoliberalismo durante los últimos
treinta años ha impuesto que durante dicho período la pobreza haya crecido igual
que la población (ambas subieron en 15 millones de personas, aproximadamente). La
Argentina hoy La Argentina exhibe niveles de actividad económica similares
a las del año 1998 (obviamente bajo un nuevo esquema de negocios, resultado de
la devaluación) pero con un cuadro social que combina menos ingresos, más desempleo
y casi cinco millones de personas más en situación de pobreza. Dicho de otro modo,
la lógica pos-devaluación de la economía argentina genera el mismo nivel de actividad
en base a una mayor pauperización de la sociedad. En la actualidad el ingreso
promedio de los argentinos está 13% por debajo de la línea de pobreza correspondiente
a un hogar tipo ($ 780), en los noventa el ingreso promedio era un 25% superior
a dicha línea.
A finales del 2004 un 40,2% de la población argentina era
pobre y el 15% indigente, siendo el Noreste y el Noroeste las regiones más afectadas.
En estas zonas la pobreza afecta a más de la mitad de su población, y es el Noreste
la que presenta la mayor tasa (59,5%). Por su parte la región menos afectada es
la Patagónica (la tasa es de 24,7%), seguida por las regiones Pampeana y Gran
Buenos (37,7% y 37,4%, respectivamente). La pobreza y la indigencia es una
problemática que afecta por igual a todos los argentinos. Y aunque no discrimina
por género, sí lo hace por edad. Mientras la tasa de pobreza para toda la población
es del 40,2%; para los menores de 18 años es del 56,4%. Por su parte, mientras
la indigencia para toda la población es del 15%; para los menores de 18 años es
del 23,6%. La Argentina es un país donde prácticamente la mitad de la población
es pobre y la mitad de los pobres son menores de 18 años. Así las cosas
ya se observan indicadores concretos de una reducción significativa de lo que
podría denominarse el "empobrecimiento social" del crecimiento, así
como es evidente que no se sostendrán en el tiempo las tasas de crecimiento del
PBI que se han observado en los últimos años. En este marco, el futuro aparece
signado por: menores tasas de crecimiento, menor generación de empleo por cada
punto de crecimiento económico. En el 2004 se generó un 56% menos de empleo que
en el 2003, y los datos del primer trimestre del 2005 son menores que los del
año pasado. No se exhiben cambios sustanciales en la calidad del empleo. La proporción
entre empleo en blanco e informalidad sigue siendo mitad y mitad. El nuevo empleo
registrado que se genera supone salarios más bajos que el promedio vigente en
los sueldos en blanco. Los precios subieron más que los sueldos y la actividad
aumentó más que el número de trabajadores ocupados. El resultado es que, dos años
después de la devaluación, hubo un aumento de la productividad física y, en mayor
escala aún, de la productividad salarial. Las cifras marcan que, respecto
de 2001, en 2004 el PBI en términos reales creció el 5,6%, mientras los precios
subieron el 58,7%. Así el PBI a precios corrientes se incrementó un 67,6%, lo
que se logró con una masa salarial en blanco que creció de modo nominal apenas
un poco más de la mitad. En promedio, los salarios de los trabajadores subieron
el 32% y la ocupación laboral se incrementó el 3%, lo que arroja un incremento
de la masa salarial del 36%. De este modo, el costo laboral salarial se redujo
casi un 20%; y esto tomando en cuenta los salarios de los trabajadores formales
que fueron los que más crecieron. Pero como la Argentina tiene un 45% de empleo
en negro y esos trabajadores no registrados tuvieron mejoras en sus sueldos del
orden del 10/15%, se puede estimar que el costo salarial total se achicó mucho
más del 20%. ¿Fin de la crisis? La crisis que se hizo visible en diciembre
del 2001 aún subsiste. Se mantiene la situación de crisis integral, es decir,
económica, política, social y cultural. Ese es el primer tema a considerar, recordando
que la crisis no empezó en el 2001, ni termina ahora con este gobierno (el de
Kirchner, que comenzó en 2003). La crisis había empezado con la recesión del año
98 y se ha a prolongado hasta el primer trimestre del año 2003. Recién con los
datos de la evolución de Economía del primer trimestre del 2003, estimada en una
expansión del 5%, se completa un año entero en que se detiene el deterioro del
PBI y por ello, se considera que después de cinco años la Argentina estaría en
condiciones de empezar a retomar un ciclo de crecimiento. Es importante
destacar que la economía siempre tiene una evolución de este tipo: de ondas de
crecimiento, de auge, de depresión y crisis. La última crisis manifestada como
una larga recesión ha sido tan prolongada y profunda, que ha durado cinco años.
Recién desde abril del 2002 a marzo del 2003, se ha tenido un año completo en
que la economía argentina ha manifestado un crecimiento leve. De igual forma,
atención, eso no implica mejores condiciones de vida para todos. Es un crecimiento
de la economía que no ha significado mejoras en el empleo ni en el ingreso de
la mayoría de la población. No todo está dicho aún, pero quedan años de repunte
y ésa es la idea de este gobierno (aparentemente) que, al igual que todos los
argentinos, quiere un país mejor. |