Biografía de Asafa
Powell Atleta
jamaicano. En junio de 2005 alcanzó la fama mundial por haber batido el
récord de velocidad en los 100 metros llanos, clavando el cronómetro
en 9.77 (una centésima menos a la marcada por Tim Montgomery). Este tiempo
lo volvió a correr este año (en junio y agosto de 2006). Además
de haberse convertido en el hombre más veloz del mundo, su proeza es doble
debido a que hace sólo cinco temporadas se dedica al atletismo. A
la velocidad del tiempo Nació el 11 de noviembre de 1982 en
Jamaica, y con sólo 22 años se convirtió en el hombre más
veloz del mundo. Proviene de una familia muy católica, sus padres son pastores
evangélicos. Tiene cinco hermanos, dos de ellos fallecieron (uno de un
disparo en 2002), y otro, Donovan, se dedicó al atletismo (fue semifinalista
en el Mundial Indoor 99, y fue parte del relevo 4x100 metros en los Juegos de
Sydney). Estudia medicina y entrena en la Universidad de Tecnología de
Kingston. Fuera del atletismo no es conocido, salvo ahora por su gran hazaña.
Comenzó a dedicarse a esta disciplina hace sólo cinco temporadas.
Tiene un perfil bajo, a diferencia de aquellos que han sido los hombres más
rápidos del mundo, con una personalidad provocadora y envuelta en el marketing.
Poco antes de dedicarse al atletismo, Powell era jugador de fútbol
(delantero) del Orange Field County Club de su país. Su vida en Kingston
la dedicaba al fútbol, la música (guitarra y percusión) y
la religión. Varias veces por semana tocaba, junto con la banda de la Iglesia,
en las ceremonias eclesiásticas. Pero en el año 2000, cuando
lo vio ganar a Greene en los Juegos Olímpicos de Sydney, algo en su vida
cambió. Dicho suceso le hizo ver su destino, y así a los 17 años,
decidió que su futuro estaría en las competencias de velocidad.
Ya desde un primer momento se diferenció del resto, al quedarse
en su país, en lugar de hacerlo en una Universidad de los Estados Unidos,
bajo las órdenes de Stephen Francis. Rápidamente, al igual que como
corre, ha ido mejorando sus registros (en el año 2001 tenía como
mejor marca personal un tiempo de 10.50). En 2004 le ganó en dos
oportunidades al propio Greene -campeón olímpico en Sydney 2000-,
en Londres (9.91) -su primer batacazo- y en Zurich (9.93). Por eso se le tenía
toda la fe para la final de los cien metros de los Juegos Olímpicos de
Atenas, su primera participación olímpica; pero sin saber qué
pasó terminó quinto. El 8 de mayo de 2005, en su país, se
impuso con 9.84. La gloria lo esperaba, ansiosa, el 14 de
junio de 2005. Ese día logró batir el récord de velocidad
en los 100 metros lisos, al bajar una centésima a la anterior marca de
Tim Montgomery, dejándolo en 9.77. Un año después (11 de
junio y 18 de agosto de 2006) volvió a correr en este tiempo. De
esta manera se ha convertido en el nuevo fenómeno de la velocidad, y se
ha instalado en el primer puesto en el escalafón mundial de todos los tiempos.
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