Biografía de Atila
Fue
el último y más poderoso rey de los hunos europeos. Gobernó el mayor imperio de
su tiempo durante veinte años, y aunque el mismo murió con él sin dejar alguna
herencia, se convirtió en una figura legendaria de la historia. En gran parte
de Europa Occidental se lo recuerda como la manifestación de la crueldad, sin
embargo algunos historiadores lo han retratado como un gran rey. Asimismo tres
sagas escandinavas lo incluyen entre sus personajes principales. El guerrero
que transcendió varios siglos Atila nació en el año 385. Se desconoce
información sobre sus primeros años de vida, aunque se supone que a temprana edad
era ya un jefe idóneo y un experimentado guerrero. Fue el descendiente de
una familia gobernante de los hunos, antiguo pueblo turco procedente de las estepas
asiáticas que irrumpió en Occidente en el siglo IV. Antes de aparecer Atila en
la historia, su pueblo alcanzó el río Danubio en incursiones contra el Imperio
romano de Oriente. Además pactó con Roma en contra de los germanos de Europa Central
y, en el 432, tuvo un caudillo principal, Rodas (su tío). Cuando éste murió, en
el 434, le sucedieron en el poder Atila y su hermano Bleda. Ambos gobernaron
hasta el 445, año en que Bleda murió, quedando Atila como único rey. Existen varias
hipótesis que han acusado a éste de asesinar a su propio hermano. Tras
esta muerte, Atila quedó como único rey de todas las tribus (hunos, escitas, ostrogodos,
gépidos, etc.) que habitaban el territorio comprendido entre las orillas del Báltico
y el mar Negro. En el año 447 avanzó por Iliria, devastando
los Balcanes y Grecia hasta las Termópilas, obligando a los pueblos que no fueron
destruidos a servir en su ejército, por lo que se enfrentó a Teodosio II (emperador
bizantino). Más tarde derrotó a éste obligándolo a ceder una parte del territorio,
al sur del Danubio, y pagar un tributo y un subsidio anual. Atila entró
en la Galia en el 451, contando en su ejército con un gran número de ostrogodos,
y en alianza con Genserico -rey de los vándalos-, se enfrentó con el general romano
Flavio Aecio, quien estaba asistido por francos y visigodos. La batalla, que se
dio en los Campos Cataláunicos, fue perdida por Atila, quien era vencido por primera
y única vez, teniéndose que retirar. Aecio permitió a los hunos retirarse hasta
el Rin. Con nuevas fuerzas, apareció en el norte de Italia en el 452, saqueando
Aquilea, Padua, Verona, Brescia, Bérgamo y Milán. Y Aecio sin poderlo detener.
Sin embargo, fue detenido en Mantua por la habilidad diplomática del papa León
I el Grande. Se retiró a Panonia en 453, donde contrajo matrimonio con Ildegunda
y murió de forma súbita, la misma noche de su boda, debido a la rotura de una
vena del pecho. |