El Vino: Denominación de Origen
Rueda Para
comenzar, partamos de la base de que Ud. ha sorteado satisfactoriamente el test
"¿Cuánto sabe de vinos?" (ver "El Vino: Denominación de Origen
Rioja") y que nunca, pero nunca, jamás (¡júrelo!), durante una cena
en algún restaurante distinguido, rodeado de gente elegante y bon vivants, cometerá
el sacrilegio de inspeccionar denodadamente cada centímetro de la etiqueta de
ese exclusivo vino de 300 euros que acaba de ordenar para encontrar dónde diablos
aparece la fecha de vencimiento, ante la mirada atónita del resto de los comensales...
Pues bien, ya sabemos que Ud. ante la consulta del garçon acerca de
qué desea beber para acompañar los mariscos o la langosta que tan bien saben preparar
en ese selecto reducto, no hesitará ni un instante en solicitar un buen vino blanco.
Y si de vino blanco se trata, los pertenecientes a la Denominación de Origen Rueda,
sin lugar a dudas, resultarán la mejor elección (no por nada se cuenta que fueron
los vinos preferidos de los Reyes Católicos, y ellos sí que seguramente habrían
superado holgadamente el test que Ud. a duras penas alcanzó a aprobar...). La
Denominación de Origen Rueda es la región típica y significativa de los vinos
blancos de Castilla y León. Tierra ligada al mundo vitivinícola desde la época
romana, ya en el siglo XV comenzó a perfilar la personalidad de sus vinos, aunque
fue en la década de los 70 del pasado siglo cuando la comarca adquirió un nuevo
impulos gracias al enólogo Emile Peynaud, quien advirtió el gran potencial de
la variedad Verdejo, además de comenzar a experimentar con la variedad Sauvignon
Blanc, tipo de uva que en la actualidad se ha adaptado a la zona y con la que
se elaboran vinos afrutados. Hoy en día la Denominación de Origen Rueda
ocupa una superficie de 6.000 hectáreas de viñedos repartidas en 72 municipios
y acoge a 27 bodegas ubicadas mayoritariamente en las provincias de Valladolid
y Segovia. Gracias a la especialización alcanzada en la elaboración de vinos blancos
y a la utilización de la variedad Verdejo -autóctona y cultivada exclusivamente
en la comarca-, desde el Consejo Regulador afirman que se han convertido en el
emblema de los vinos blancos de España. Igualmente presumen de que el vino estrella
de la Denominación es el de cosecha, sin crianza y fruto de la más completa asepsia.
Pero esto no significa que hablar de D.O. Rueda sea sinónimo de monovarietalismo.
Además del uso de la variedad Verdejo -de matices de hierba de monte bajo con
toques afrutados- se realizan couppages con la Viura -ácida y ligera- y la Sauvignon
Blanc -con aromas a pomelo y flores- que ensalzan los poderes de la variedad Verdejo.
Los vinos de la D.O. Rueda desarrollan sus
mejores cualidades de 8 a 10 ºC para los vinos jóvenes y de 10 a 12 ºC
para el resto. La temperatura de servicio debe ser de 1 o 2 ºC por debajo
de la de consumo, manteniéndose la botella en un recipiente con hielo. Nunca se
debe someter a enfriamientos rápidos utilizando el congelador (y mucho menos exponiéndola
a la acción de un matafuego, lo cual puede resultar efectivo aunque un tanto ordinario...).
Se comercializan en general como vinos jóvenes. Por ello se recomienda
su consumo en los dos años siguientes al de la cosecha. La duración y evolución
depende en gran parte del modo de almacenaje. La bodega en casa debe ubicarse
en un lugar con un 70% de humedad, ventilado, oscuro y fresco. A la hora de comprar
el vino no optar por botellas situadas en el escaparate o cuyas etiquetas estén
deterioradas. Es recomendable cortar la cápsula por debajo del recogegotas para
no poner en contacto el vino con el metal ni las tintas de la cápsula. Debe servirse
en copas de cristal transparente, lo más fino posible, con receptáculo esférico
y una capacidad aproximada de 300 cl. Porque, como dice una frase producto del
ingenio popular escrita en la taberna Rathaus Kelleer de Nuremberg: "Bibere
humanum est. Ergo, bibamus", o sea, "Beber es humano. Luego, bebamos".
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