| Eliminar Tatuajes
El
tatuaje es una práctica que se lleva a cabo desde ya unos 8000 años. Se tatuaban
en la polinesia, de donde el término tatuaje nació, en América Central, América
del Norte, etc. Y para todos ellos el tatuaje, aunque significaba algo diferente,
era una forma de distinción. En la era moderna el mismo apareció por los años
sesenta hasta llegar al día de hoy en donde jóvenes de todas clases sociales quieren
tatuarse para diferenciarse del resto. El tatuaje ¿inmortal?
A pesar de que se piensa que el tatuaje es una moda de los jóvenes de hoy, existen
evidencias que comprueban que la práctica del mismo se efectuaba hace unos 8000
años. Se han encontrado en cavernas de Portugal, Francia, Rumania, etc., agujas
hechas con huesos y diferentes pigmentos. Otros ejemplos más antiguos son las
momias tatuadas descubiertas en 1991 dentro de un glaciar. Se halló un cazador
de la era neolítica, con la espalda y rodillas tatuadas. El origen de la
palabra tatuaje se dice que deriva de la palabra "Ta" del polinesio,
que significa golpear, por la antigua practica para tatuar por medio del golpeteo
de un objeto filoso (como el hueso) sobre la piel. Después se la transcribió fonéticamente
al inglés como "tatoo", término del cual derivan todos los equivalentes
en otros idiomas modernos. El tatuaje de la Polinesia fue el más artístico
en el mundo antiguo, y se caracterizaba por diseños geométricos elaborados, que
eran embellecidos y renovados durante toda la vida del individuo hasta que cubría
su cuerpo entero. Por ejemplo, en Norte América, se asoció el tatuaje con prácticas
religiosas y mágicas. Se trataba de un rito simbólico. También fue una práctica
común entre los nativos de América Central, quienes tatuaban, antes de la era
cristiana, en sus cuerpos imágenes de dioses. Ya en la era moderna, más
precisamente en España, se puede empezar a hablar de tatuaje alrededor de los
años sesenta y setenta. Esta actividad comenzó en las zonas portuarias, donde
se tatuaban marineros pero también personas adineradas que disponían de embarcación.
A finales de los años setenta y principios de los ochenta, el fenómeno se difundió
más entre las clases medias altas, con el nacimiento de una cultura que consideraba
este arte como una forma de extravagancia. En los años ochenta, ante la aparición
de las culturas punk, heavy, rocker, y de otras tribus urbanas, los jóvenes empezaron
a interesarse por el tatuaje En definitiva, en la antigüedad el tatuaje
tenía diversos significados. Pero sin duda en todos los casos era una manera de
distinción. En la actualidad, por igual, los jóvenes utilizan el tatuaje con sentido
decorativo, aunque algunos les dan un sentido emocional. Mientras, los psicólogos
advierten que es un índice de inmadurez. Todos se tatúan con la idea de
que perdure en su cuerpo, aunque otros siquiera toman en cuenta la posibilidad
de que es algo, casi, eterno. Hoy en día gracias a los avances de la tecnología
se ha conseguido poder simular o sacar los tatuajes, para que esa marca en el
cuerpo no lo sea en el alma. Métodos de eliminación Hay varios métodos para quitar un tatuaje, sin embargo,
con todos éstos se seguirá teniendo uno o incluso una cicatriz. En otras palabras,
es mucho más fácil hacerse un tatuaje que librarse de él. Por lo tanto, si se
está considerando la posibilidad de tatuarse, lo ideal es pensarlo muy cuidadosamente.
Antes que intentar sacarse el tatuaje, existe la posibilidad de encubrirlo.
Por ejemplo, un nombre se puede camuflar de manera elegante con un tatuaje pequeño,
haciendo el nombre imposible de leer. Si es todo el tatuaje el que se quiere tapar,
se puede llegar a cubrirlo con otro (es más fácil cubrir un color más ligero con
uno más oscuro). En cambio, para quienes se arrepienten o se cansan de
sus tatuajes, existe la posibilidad de removerlos. A lo largo de los años se han
utilizado diversas sustancias y técnicas para eliminarlos, pero ninguna ha resultado
lo suficientemente eficaz, ya que todos los métodos producen más o menos cicatriz
al ser utilizados. Los
procedimientos más antiguos se caracterizaban por la aplicación de cáusticos fuertes
(ácido salicílico, fenol, ácido sulfúrico, etc.). Mientras que los más nuevos
incluyen: aplicación de cáusticos y cirugía, salabrasión, criocirugía, dermoabrasión,
electrocoagulación, láser, radiofrecuencia.
Antes de la aparición del láser,
existían métodos quirúrgicos bastante agresivos que consistían en extirpar la
zona tatuada y añadir luego un injerto. Los resultados no eran del todo satisfactorios.
En cambio, el láser permite penetrar en la piel y destruir las partículas de color;
de esta forma, la tinta se fragmenta y se va disolviendo. Para eliminar los tatuajes
con esta técnica, son necesarias entre cuatro y seis sesiones (a veces más) con
cuatro semanas de intervalo. El procedimiento, por lo general, requiere anestesia
local. Los resultados obtenidos dependerán del color, extensión, localización
y pigmentos del tatuaje. En algunos casos la eliminación es casi total, en otros
se pueden fijar restos de color y en zonas como el escote o la espalda pueden
aparecer cicatrices importantes. Los colores más difíciles de eliminar son los
rojos y verdes, y los más sencillos los negros y azules. |