| Las pastillas milagro
El
mercado está lleno de pastillas, ampollas, jarabes, cremas, chicles, vitaminas,
etc. que prometen obtener los resultados que todos en algún momento deseamos,
desde estar más flacos hasta terminar con algunas dolencias, pero todo de forma
rápida y sin sacrificios. Por supuesto que los milagros no existen, y siempre
todo lo que uno quiera alcanzar requiere de un mínimo esfuerzo, por eso en esta
nota se intenta advertir sobre las mentiras que a todos nos gustan escuchar. Una
explosión de mentiras El mercado ha sido irrumpido con pastillas, ampollas,
jarabes, cremas, chicles, vitaminas, infusiones, compuestos de hierbas, pulseras
imantadas, pinzas, jarras magnetizadoras, almohadas terapéuticas, todos productos
que prometen un cambio milagroso. Se trata en realidad de una inmensa lista de
productos que ilusionan con lograr la perfección corporal, belleza, alivio de
dolores, relajación, en definitiva, salud física y mental. Se encuentran
apoyados por las últimas técnicas de marketing, donde la publicidad avasalla a
diario a miles de personas que se dejan convencer por las bondades de fórmulas
mágicas, que en la mayoría de los casos no cuentan con ningún respaldo científico.
Ante esta avalancha de productos, las asociaciones de consumidores han advertido
su preocupación. En España, el Ministerio de Sanidad y Consumo asegura
que no se trata de un problema de salud pública, sino de publicidad exagerada
o engañosa. Se estima que cerca del 90% de las mujeres occidentales -y cada vez
más varones- ha utilizado a lo largo de su vida algún compuesto para adelgazar.
Esto se debe principalmente a la mediatización de una cultura donde la delgadez
manda. Una gran mayoría de mujeres están obsesionadas por las medidas de su cuerpo,
y por lo tanto buscan con desesperación la fórmula que más rápido y sin sacrificios
las ayude a perder los kilos de más. Para los expertos el problema reside
en la facilidad con la que estos artículos copan el mercado, en donde una gran
mayoría de estos productos nuevos no cumple con las promesas anunciadas. Incluso,
algunos de ellos han sido retirado de la venta por tratarse de compuestos que
tenían efectos secundarios. Todos los especialistas en nutrición coinciden
en que sólo existe un método eficaz para perder peso, el cual está basado en los
hábitos alimenticios. Esto es ingerir una dieta equilibrada, complementándolo
con actividad física, lo cual hará lograr la pérdida de kilos sin que, transcurrido
el tiempo, éstos vuelvan a aparecer. Porque, y esto es importantísimo destacarlo,
la pérdida rápida de peso, base de todos los adelgazantes y de las clínicas destinadas
a este fin, poseen el llamado efecto rebote, por lo que al cabo de unas semanas
la mayoría de las personas vuelve a engordar. Pero la lista de productos
que prometen la panacea continúa. El éxito que han tenido, y tienen, las pulseras
imantadas -uno de los primeros inventos de la generación de productos basados
en la terapia magnética- se le ha sumado recientemente el de las jarras, grifos,
duchas, que magnetizan el agua y la convierten en un líquido capaz de curar. Esta
"agua milagrosa" puede, según los fabricantes de los aparatos que permiten
su magnetización, mejorar el insomnio, reducir el estrés y aliviar el estreñimiento.
Expertos en Física rechazan esta hipótesis porque aseguran que en cuanto
se deja de aplicar el campo magnético, el agua se desimanta de forma inmediata.
En este sentido, se advierte que la terapia con imanes como método para aliviar
la artritis y otras dolencias no tiene ninguna base científica. Y esta advertencia
no sólo se limita a este tipo de terapia, sino que se extiende a otros tratamientos
entre los que se incluyen los estimuladores eléctricos, los productos elaborados
a base de hierbas, gerovital, Retin-A. Estar atentos
El problema de todas estas terapias es que se ofrecen
para todo el mundo y para todo tipo de dolencias, y lo que vale para uno no sirve
para otros. Además, con esto se logra retrasar la consulta al especialista, siguiendo
un tratamiento inadecuado, por lo que a la larga se puede perjudicar la salud.
Advierten los expertos que entre un 15 y un 20% de los beneficios que se
obtienen de este tipo de terapias se debe al efecto placebo. Un efecto que es
posible ya que la persona cree en las posibilidades del tratamiento, se sugestiona
y crea expectativas. Los especialistas advierten que no hay que confiar
en la eficacia de los productos que se anuncian como: aquellos cuyos beneficios
obedecen a la composición de una fórmula secreta, los que se venden directamente
a domicilio, los que aseguran que son eficaces en el tratamiento de determinadas
patologías como el cáncer, la artritis o las disfunciones sexuales, los totalmente
naturales o que dicen ser más baratos y sin efectos secundarios; o los que aseguran
una actuación rápida y beneficios permanentes. |