| Stop a los rayos UVA
Estar
bronceado es hoy sinónimo de buena vida, aunque exponerse al sol o cama solar
sin ningún tipo de protección, puede desencadenar en cáncer de piel, entre otros
problemas. Usar protectores solares es la mejor solución. Aquí veremos cómo cuidarse
de los rayos UVA, entre otras cuestiones para tener en cuenta a la hora de querer
tomar sol. Según la moda, blancas o bronceadas Las modas,
se sabe, van cambiando a través de los años. En una época las pieles claras, casi
pálidas, eran un ideal de belleza; y los rostros curtidos por el sol denotaban
pertenecer a una clase social baja, porque eran quienes trabajaban al aire libre.
Pero con la llegada del siglo XX, más precisamente en los años 20, el bronceado
pasó a ser un signo de distinción de la clase burguesa, que disponía de tiempo
de ocio para tomar sol. Desde ese entonces es el bronceado un síntoma
de buena salud y belleza. Sin embargo, con la progresiva destrucción de la capa
de ozono, que aumenta la violencia con la que los rayos ultravioleta (UV) del
sol actúan sobre la piel, el mensaje intenta ser cambiado. Los dermatólogos insisten
en que "el bronceado es el resultado del daño que sufre la piel cuando es
atacada por los UV, y ésta se protege produciendo más pigmentación o melanina".
El Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. advierte que el 90% de los cánceres
de piel, los más comunes en este país, se producen en personas que se exponen
al sol con asiduidad. En este sentido, expertos afirman que "los bronceadores
constituyen un arma esencial en la lucha contra esta enfermedad".
Por lo tanto, hoy los bronceadores deben estar presentes cuando una persona, fuese
cual fuese su edad, se exponga al sol. Estos productos actúan como un resguardo
frente al sol, ya que protegen la piel, al absorber, reflejar y diseminar las
radiaciones ultravioleta. Distintos rayos UV Los UV son
rayos invisibles que penetran en la piel y que pueden causar quemaduras -a corto
plazo- y alteraciones cutáneas -a largo plazo-, en mayor medida cuando se ha estado
expuesto al sol sin la debida protección. Estos rayos son más intensos en verano
-a altitudes más altas y más próximas al Ecuador-. El daño que provocan se incrementan
con el viento y el reflejo del agua, la arena y la nieve. Incluso en los días
nublados, la radiación UV alcanza la Tierra. Hay tres tipos de rayos
UV: UVA, UVB y UVC. Los UVA (de longitud de onda larga) son los responsables de
la pigmentación inmediata de la piel y del bronceado de retardo. Penetran lentamente
en las capas más profundas de la piel, y causan cambios en la vasculatura sanguínea,
manchas, envejecimiento cutáneo -al destruir el colágeno que aporta elasticidad
a la piel- y lesiones precancerosas (queratosis actínicas). La radiación
UVB (de longitud de onda media) posee mayor energía pero penetra poco en la piel.
Sus efectos son acumulativos y responsables de las quemaduras, del incremento
del grosor de la piel y del cáncer de piel. Y los ultravioletas cortos, o UVC,
son los más agresivos, pero no llegan a traspasar la capa de ozono estratosférica
porque son absorbidos y retenidos por la atmósfera. La mayoría de los
bronceadores bloquean la radiación ultravioleta B (UVB) y permiten el paso de
los UVA para conseguir la pigmentación de la piel. Sólo en el caso de los bronceadores
que actúan como pantallas solares -protección total- se bloquea el efecto de ambas
radiaciones. éstas, sirven para resguardar a aquellas personas que se deben proteger
totalmente del sol por: las características de su piel, los procesos alérgicos
que se incentivan al estar en contacto con el sol o por estar tomando medicamentos.
Cuándo exponerse al sol y cómo protegerse La luz solar produce
rayos infrarrojos (calor), luz visible (colores) y ultravioletas (UVA, UVB) que
producen el bronceado y los cambios celulares que predisponen al cáncer. Esta
radiación es más agresiva y cancerígena entre las diez de la mañana y las cuatro
de la tarde. Por ello se debe tomar sol fuera de estas horas. Quienes
tienen piel normal se pueden exponer al sol, en un principio, diez minutos, aumentando
otros diez cada día, y evitando las horas del mediodía. A los diez días la piel
estará preparada para soportar el sol sin problemas excepto los de acumulo de
radiación solar (importantes para prevenir el cáncer de piel). Los pelirrojos
y rubios tienen muy poca capacidad de tolerar la radiación solar, a los castaños
se los puede considerar normales, y los de piel oscura toleran mayor velocidad
en la toma de sol. Por lo tanto, es imprescindible tener en cuenta qué tipo de
piel tiene cada uno. Siempre que una persona adulta o niño se vaya a
exponer al sol, deberá usar protectores solares. Aun cuando salga a pasear o realizar
otra actividad que no sea tomar sol. Porque, aunque uno no se exponga a él de
forma directa, éste de igual manera llega al cuerpo. Por eso, en verano se recomienda
siempre usar protector. Los factores de protección solar únicamente
ofrecen un incremento en el tiempo de tolerancia a los rayos solares. éstos se
deben aplicar 30-45 minutos antes de iniciar la exposición al sol, siendo permanente
su colocación (duran más o menos dos horas) ya que son eliminados por el sudor
y el agua. Se debe tomar sol con la piel limpia y con filtros protectores,
nada más. Los cosméticos con perfumes producen manchas solares por el efecto fototóxico.
Las mujeres que toman la píldora anticonceptiva deben tener mayor cuidado con
el sol ya que al ser un medicamento fototóxico, produce mayor absorción de la
radiación solar y sólo por zonas, lo que provoca el cloasma o las manchas de "café
con leche". Otra opción: la cama solar Para aquellas personas que no tienen tiempo
para tomar sol de forma natural, y que tampoco les interesa usar autobronceadores,
las cabinas de rayos UVA son la solución para que puedan estar bronceadas. Sin
embargo, hay que asegurarse de que estas cabinas sean de calidad, no abusar de
las sesiones y utilizar productos específicos para protegerse de estas radiaciones.
Lo que tienen a favor es que son métodos rápidos y limpios. En ocasiones,
son recomendados médicamente en determinadas afecciones como el acné, soriasis,
reuma, osteoporosis, o incluso durante la menopausia. Por lo tanto, bien utilizadas,
las máquinas de rayos UVA tienen importantes aplicaciones dermatológicas y beneficios
para la salud. En los Estados Unidos, país precursor de este tipo de
bronceado, la American Medical Association (AMA) ha recomendado su prohibición,
y en España también muchos advierten de los peligros de las camas solares. Y es
que estos rayos penetran en la piel a gran profundidad, y no sólo son responsables
del fotoenvejecimiento, sino también de numerosas lesiones cutáneas que van desde
un eritema hasta el temido melanoma. Por ello, antes de darse rayos UVA,
hay que asegurarse -preguntándole al responsable del centro- que la máquina esté
en perfectas condiciones. Es importante, en caso de hacer uso de las mismas, no
sobrepasar las veinte o treinta sesiones anuales y dejar, como mínimo, 48 horas
de descanso entre cada sesión. Hay casos en los que no es conveniente
darse rayos uva, éstos son: si la persona tiene un tipo de piel muy clara y sin
pigmento -rubios y pelirrojos-, si es menor de 18 años, si tiene muchas pecas
o lunares, manchas en la piel, si se ha tenido cáncer de piel, si está embarazada,
si se toma medicamentos (en este caso consultar al médico). Beneficios
y peligros de tomar sol El sol es importante para la vida y es fuente
de vitamina D, la cual es fundamental para el sistema óseo. Pero la radiación
necesaria para absorber esta vitamina es muy poca. Esto no quiere decir que no
haya que broncearse, pero sí hacerlo siempre con protección. Y aunque se tome
este recaudo no significa que la persona pueda tirarse a tomar sol durante horas,
porque ningún filtro o pantallas es total -todos dejan pasar algún tipo de radiación-.
Entonces, si se hace un uso adecuado, el sol es una excelente fuente de salud.
Todos los peligros de los rayos solares se derivan de la exposición excesiva e
incontrolada. El sol tiene sus beneficios y son: ayuda a fortalecer
huesos y músculos, lo que previene y mejora la osteoporosis, mejora el estado
de ánimo, aumenta la capacidad del sistema inmune, es imprescindible para que
el cuerpo produzca vitamina D -fundamental en el metabolismo del calcio-, previene
el raquitismo en los niños, se utiliza en el tratamiento de la soriasis y el acné,
mejora el reuma y la artritis. Los peligros que ocasiona tomar sol en
exceso se manifiestan de las siguientes maneras: - Insolación, que es una
deshidratación con fiebre causada por los rayos infrarrojos. - Quemadura
solar, producida por los rayos UVB. - Envejecimiento de la piel, producido
por casi todos los rayos. - Lucitis o dermatitis de la piel producidas por
el sol (Urticaria y otros exantemas). - Cáncer de piel. |