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Entrevista a Scarlett Johansson
«Creo en la investigación científica y en los avances que aporta
a la humanidad»
Apenas ha cumplido 20 años, pero el curriculum vital y artístico
de Scarlett Johansson es el de una joven diva. Descubierta por
Robert Redford, convertida en estrella por el pintor holandés
Vermeer ('La joven de la perla'), aclamada por la crítica ('Lost
in Translation') y musa actual de Woody Allen ('Match Point').
Es también el rostro de una fragancia, 'Eternity', de Calvin
Klein y tiene una película de acción, la primera de su carrera,
'La Isla'. No hay quien la pare y la llaman la estrella 'sexy'
del hombre inteligente. A ella estas cosas le dan risa, porque a
lo que aspira es a ser considerada una actriz imprevisible.
PREGUNTA.-
¿No es 'La Isla' una película inesperada en su carrera?
RESPUESTA.- Bueno, ¿y por qué no iba a hacerla? Leí el guión y
me gustó la propuesta; adoro los temas del futuro y la idea de
los clones me fascina. Ésas fueron las razones... aparte, claro,
de la delicia que es trabajar con Ewan.
P.- ¿Cómo se preparó para interpretar a un clon?
R.- Pues dejas el cerebro en la mesilla de noche (Risas). Ahora
en serio, quise sumergirme absolutamente en la experiencia. Casi
todas las escenas de acción son mías y, pese a todo, apenas me
hice un cardenal. En fin, fue una gran experiencia vital y
profesional.
P.- La película plantea preguntas acerca de los límites de la
investigación científica.
R.- Sí, eso fue exactamente lo que me atrajo. Soy partidaria de
la investigación. Es decir, si la investigación sobre células
madre puede solucionar aspectos del mal de Alzheimer o del
cáncer, pues adelante con ello. Soy una persona positiva;
siempre veo la botella medio llena. Creo en la ciencia y en los
avances que produce para la humanidad.
P.- ¿Qué fue lo mejor?
R.- ¡Ewan, por supuesto! Y hacer mis propias escenas de acción.
Considero que aburrirse en la vida debe ser lo último; es como
estar muerta. Lo que yo quiero en el futuro es correr riesgos y
vivir al máximo.
P.-
No suena mal, aunque ¿no tiene esto mucho que ver con ser la
nueva musa de Woody Allen?
R.- La palabra «musa» me suena muy grande; prefiero ser su
actriz. En 'Match Point' sufrí un auténtico flechazo hacia él
porque es un director intenso pero relajado, que demanda mucho
pero no grita, exacto y preciso y con las ideas claras. Además,
al final del día, lo que quiere es irse a casa a cuidar a sus
bebés. Es un auténtico ser humano.
P.- Es usted una neoyorquina de corazón, pero parece haberse
enamorado de Europa, vía Londres.
R.- ¡Me chifla Londres! Es un lugar donde se puede gozar y le da
normalidad a mi vida. Nadie me mira, nadie me hace fotografías,
nadie me pone un micrófono en la boca. Puedo ser yo misma, sin
que nadie me asfixie. Tengo amigos fabulosos que nunca me dejan
sola y algo de familia. Es una ciudad en la que he dejado de
lado el llevar enormes gafas de sol. Paseo, miro, voy a museos,
como un pedazo de pizza..., me siento feliz porque hago una vida
tranquila.
P.- En 'La Isla' usted interpreta a un clon humano; en la futura
'Match Point', a una depredadora sexual. Pero, ¿quién es
verdaderamente Scarlett Johansson?
R.- Trato de ser una actriz impredecible: asustar, emocionar,
hacer reír, hacer llorar. Eso es lo que me propongo. Y lo único
que quiero es que me den la oportunidad de hacerlo.
P.- Háblenos de su trabajo en el mencionado filme de Woody Allen
y del nuevo que ya están rodando juntos.
R.- Del nuevo no le puedo contar nada, ya me comprende... sólo
que es una comedia. En cuanto a 'Match Point,' he de decir que
fue muy fuerte para mí, una experiencia total. Al comienzo, soy
una depredadora sexual, después, una mujer enamorada y,
finalmente -sin desvelárselo completamente a los lectores-,
podría, incluso, convertirme en una víctima. Es el tipo de
película que amo rodar, pues hay todo un espectro de registros
para un único personaje.
P.- Para finalizar, ¿qué es lo que le mueve en la vida, además
de hacer seis películas al año?
R.- (Risas) A veces no son tantas. Pues, me gusta pasear, ir a
museos..., ¿ha visto los primeros dibujos del joven Van Gogh en
Amsterdam? ¡Son absolutamente fascinantes! Estar en Londres,
mirar escaparates... Una vida normal, sin más.
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