Fisiología:
Composición del
Semen
El semen es un fluido orgánico que sólo fabrican los
varones (todos los mamíferos machos lo fabrican). El
semen sale al exterior con la eyaculación, coincidiendo
con el orgasmo. Su función es reproductora. El semen
contiene millones de células reproductoras masculinas
(espermatozoides). En cada una de ellas está incluido el
mensaje genético que se transmitirá a los hijos (caso de
que se fecunde el óvulo femenino).
En condiciones normales el semen se compone de varias
fracciones:
Los Espermatozoides: Son las células
reproductoras (germinales) masculinas. Se fabrican en el
testículo a partir de células especializadas llamadas de
Sertoli. Una vez en el epidídimo, los espermatozoides
circulan y van completando un proceso de maduración y
capacitación. En el testículo son fabricadas células
inmaduras, llamadas espermatogonias, que no serían
capaces de fecundar un óvulo. A lo largo del epidídimo
van desarrollándose formas más maduras, como los
espermatozoitos de primer y segundo orden. Cuando estas
formas jóvenes llegan al conducto deferente y a las
vesículas seminales, ya han madurado y se les llama
espermatozoides, que son células germinales efectivas
(que pueden germinar si se unen a un óvulo, dando lugar
a un embarazo).

Líquido Seminal:
Representa la mayor parte del volumen del eyaculado. En
realidad se trata de un gel que se licuará una vez
expulsado. Consta a su vez de dos partes: una contenida
en las vesículas seminales (sacos que guardan la reserva
de espermatozoides y líquido, listos para ser
expulsados); y otra parte producida por la próstata. Al
eyacular se unen ambas y salen mezcladas. Este gel
contiene nutrientes y conservantes para los
espermatozoides, imprescindibles para que los
espermatozoides puedan llegar hasta el óvulo en las
mejores condiciones de vitalidad.
Estas partes del semen son indistinguibles a simple
vista y salen totalmente mezcladas al exterior.
La Eyaculación del Semen
En el momento del orgasmo, además de la intensa
sensación placentera, se produce una fuerte contracción
de los músculos de la pelvis. En el caso del hombre esta
contracción está destinada a impulsar el semen desde las
vesículas seminales, donde se halla acumulado, hasta el
exterior. La próstata también es "exprimida" por estos
espasmos y añade al semen una serie de fluidos que
contienen alimento (azúcares) y defensas (fosfatasas
ácidas) para que los espermatozoides puedan alcanzar con
éxito al óvulo, que se halla bastantes centímetros más
allá del lugar donde serán depositados.
Con las primeras contracciones orgásmicas el semen
aflora a la uretra, justo donde ésta atraviesa la
próstata. Una vez en la uretra el semen avanza hacia
delante ya que el cuello de la vejiga se cierra de forma
refleja y obliga al semen a seguir hacia el exterior,
nunca hacia atrás (se iría a la vejiga y se mezclaría
con la orina). En pleno orgasmo el semen sale por el
orificio externo de la uretra (meato uretral) y alcanza
el exterior. La salida es potente y pulsátil,
coincidiendo con los sucesivos espasmos de la pelvis
durante el orgasmo. Acabado éste casi todo el semen se
ha expulsado al exterior, con lo que se produce una
relajación de la musculatura pelviana y se alcanza la
fase de reposo y post-coital.
Inmediatamente después de la eyaculación las vesículas
seminales vuelven a rellenarse con nuevo semen y al cabo
de unos minutos u horas, según sea la juventud del
varón, una nueva cantidad de semen está listo para salir
si se alcanza un nuevo orgasmo.
Claves
de la Fertilidad Masculina
La fertilidad masculina depende de que el balance
hormonal entre cerebro y testículo sean normales. Es
también imprescindible que las células de Sertoli del
testículo sean capaces de fabricar suficientes
espermatozoides. También es necesario que la vía seminal
sea permeable y esté en perfectas condiciones.
Los mecanismos de estímulo y función sexual (libido,
potencia del pene y coito) deben ser los correctos para
que el semen ya formado y repleto de espermatozoides sea
expulsado y alcance la vagina de la mujer. Para ello la
eyaculación (salida a presión del semen al exterior)
debe ser coordinada y potente. A partir de aquí, sino
hay ninguna interferencia, se produce la fecundación del
óvulo femenino y tiene lugar la formación de un nuevo
ser humano.
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