Existen hoy muchas
maneras de que la mujer no quede embarazada. Varios
anticonceptivos, además del tan conocido condón, son un
buen método cuando lo que no se quiere es la fecundación
femenina. Aquí todo lo que hay que saber de cada uno de
ellos.
Cuál elegir y por
qué
Primero, es bueno tener
claro que no existe ningún método
anticonceptivo ciento por ciento seguro. Después, que la
elección del método es una decisión que la persona -o la
pareja- ha de decidir de manera libre, teniendo en
cuenta una serie de factores como: el tipo de relaciones
que mantiene, la frecuencia, la edad, el estado de
salud, la pareja, la recomendación del médico, etc. Para
que la elección sea correcta es preciso conocer los
diferentes métodos.
Métodos erróneos
Es bueno saber muy bien
cuáles son los métodos anticonceptivos y diferenciarlos
correctamente para no cometer errores que luego derivan,
en algunos casos, en aborto. Si esto o la continuidad
del embarazo se quieren evitar hay que tener en cuenta
que ciertos métodos no sirven como métodos de
anticoncepción, éstos son: coito interrumpido (en este
caso existe el fluido pre-eyaculatorio, que
sencillamente puede embarazar), lactancia prolongada
(antes se creía que después de un parto, mientras la
madre daba de amamantar al bebé, no había posibilidad de
embarazo. Puede que tenga algo de cierto, ya que la
lactancia demora el retorno de la menstruación, la
ovulación y la concepción después del parto; pero no se
puede determinar con seguridad la duración de dicho
periodo), realizar después de haber tenido relaciones
sexuales lavados vaginales, o tener sexo durante la
menstruación.
Los
métodos que sirven
El primer método
sumamente efectivo es el no tener relaciones sexuales,
pero para aquellos que disfrutan de este acto pueden
elegir varias alternativas. Una ellas puede ser llevar a
cabo el método natural. Éste consiste en abstenerse de
mantener relaciones con penetración en los días de
máxima fertilidad, ya que no todos los días del ciclo
menstrual (periodo que transcurre entre cada regla)
existe la misma probabilidad de embarazo. Los días en
torno a la ovulación (momento en que del ovario se
desprende un óvulo) son los días de máxima fertilidad.
Un requisito esencial es tener ciclos regulares. Pero
como una mujer puede adelantar o retrasar el periodo por
un examen, una emoción fuerte, un viaje, etc., este
método no resulta exacto.
Luego se encuentran los métodos mecánicos o
de barrera, los cuales son:
- Preservativo masculino:
funda, de látex, que tiene como función
impedir el contacto directo entre el pene y las paredes
de la vagina. Se coloca desenrollándolo en el pene en
erección. Éste impide que el semen de la eyaculación
entre en la vagina.
- Preservativo femenino:

es una funda de poliuretano, más ancho que el masculino
y provisto de un anillo rígido de unos 10 cm. de
diámetro en el extremo abierto y de un segundo anillo
más estrecho situado en el interior del preservativo.
- Diafragma:

capuchón de goma flexible, con forma de semiesfera.
Actúa como obstáculo mecánico tapando el cuello del
útero, impidiendo así la entrada de los espermatozoides.
Se impregna al mismo, por dentro y por fuera, de crema
espermicida. Se ha de colocar unos 10 minutos antes de
la penetración (no más de tres horas), y no se ha de
extraer hasta pasadas 8 horas desde la última relación,
de esta forma se da tiempo a que el espermicida cumpla
su función. Si se quiere mantener más de una relación,
antes de cada una se debe añadir más crema espermicida,
sin sacar el diafragma, con el aplicador que acompaña a
los tubos de crema. Transcurridas las ocho horas desde
la última relación se lo extrae con el dedo, se lo lava
con cuidado y se lo guarda en su caja. No es aconsejable
llevarlo más de 24 horas seguidas.
- Dispositivo intrauterino (D.I.U.):

es un pequeño aparato de plástico y metal (cobre o
plata) muy flexible, que se introduce en el interior del
útero por un médico. Ante su presencia, se segrega mayor
cantidad de flujo dificultando el ascenso de los
espermatozoides a través de él. Altera el movimiento de
las trompas de Falopio obstaculizando la fecundación.
También se encuentran los métodos químicos y
hormonales, que son:
- Píldora anticonceptiva:

producto químico compuesto de hormonas sintéticas
similares a las naturales de la mujer (estrógenos y
progesterona). Impide la ovulación, produce cambios en
el revestimiento uterino de forma que dificulta la
implantación, y espesa el moco cervical dificultando el
ascenso a los espermatozoides.
- Inyección hormonal:

se le administra a la mujer en forma de inyección la
cantidad de hormonas de un envase, o más, de píldoras
anticonceptivas. La frecuencia de las inyecciones puede
ser cada cuatro, ocho o doce semanas. La composición
puede variar: sólo de progesterona o combinando
estrógeno y progesterona. Produce el mismo efecto
anticonceptivo que la píldora.
- Implante hormonal:
éste está formado por seis pequeños tubos del tamaño de
una fósforo que se insertan bajo la piel del brazo de la
mujer y que van liberando lentamente hormonas sintéticas
(progestágeno, similar a la hormona natural producida
por el cuerpo de la misma) en el organismo en una dosis
constante y muy baja. Estas hormonas evitan que los
ovarios expulsen los óvulos además de causar cambios en
la pared uterina y en el moco cervical.
- Espermicidas:

existen en el mercado en forma de cremas, geles y óvulos
vaginales. Tienen una doble acción, por un lado el
inmoviliza o mata a los espermatozoides, y por el otro,
forma una barrera que bloquea la apertura del cérvix. Se
los debe utilizar siempre en combinación con otros
métodos anticonceptivos, ya que por sí solos tienen muy
poca eficacia.
Y por último, están los métodos quirúrgicos:
- Ligadura de trompas:

es una intervención quirúrgica que se realiza en la
mujer, con anestesia general. Consiste en bloquear las
trompas de Falopio (con clips, anillas o
electrocoagulación), lo que impide el recorrido del
óvulo por la trompa en dirección al útero y por tanto la
fecundación. Es permanente e irreversible.
- Vasectomía:
también es una intervención quirúrgica, pero
se practica en el varón con anestesia local. Consiste en
cortar o pinzar los conductos deferentes con el fin de
que el semen eyaculado no contenga espermatozoides.