Tratamiento
Generalmente,
para un hombre con dificultades para el control de la
eyaculación, no resulta fácil tomar conciencia de su
problema, ya que el coito le supone un estímulo muy
excitante y el abandonarse a las sensaciones le
desencadenaría una eyaculación demasiado precoz. Por
ello, se han desarrollado una serie de ejercicios para
aprender a controlar la eyaculación, que incluyen una
serie de pasos en los que no se realiza el coito. Los
ejercicios son los siguientes: el juego debe iniciarse
de forma habitual en la pareja; estimulación del hombre
hasta cerca de la inevitabilidad de la eyaculación,
mientras él centra su atención en las sensaciones; luego
debe producirse una pausa en la estimulación hasta que
desaparezca la urgencia eyaculatoria y posteriormente
reinicio de la estimulación. Esta secuencia debe
llevarse a cabo en tres ocasiones y, a la cuarta, se
permite que el hombre eyacule.
La estimulación consiste en el estímulo manual de la
mujer, al principio, para posteriormente utilizar
lubricantes. Cuando con este paso se logre un control
adecuado puede pasarse al siguiente paso que incluye el
coito, pero con la mujer arriba, sin realizar ningún
movimiento hasta que el hombre esté seguro de que puede
controlarse. Entonces puede iniciar movimientos lentos,
que puede ir acelerando hasta que el hombre manifieste
deseos de eyacular, debiendo entonces levantarse. Luego
de este paso, puede ya intentarse el coito lateral y,
posteriormente, en la postura con el hombre arriba, que
es la última por ser la que precisa de un mayor control
eyaculatorio.
Es importante que el hombre se sienta con libertad para
no continuar si en un momento dado cree que va a perder
el control.
Otro tipo de terapia incluye la utilización de
medicamentos como algunos antidepresivos, que poseen
como efecto secundario un retardo en la eyaculación.
Dicho efecto secundario podría ser utilizado para
mejorar el problema, ingiriéndolos pocas horas antes de
la relación.

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