El
lesbianismo
También llamado safismo (palabras que derivan de la isla
de Lesbos, donde residía la poetisa Safo), fue
severamente perseguido y reprimido durante muchos años.
Por ejemplo: en 1765 en New Haven Colony (EE.UU.) se las
castigaba con la pena de muerte. En ese mismo país, en
1800 se aconsejaba la extirpación del clítoris y los
ovarios de las lesbianas. Aun en ese siglo se
consideraba a la homosexualidad femenina como un crimen
o una enfermedad mental y hasta se han descrito técnicas
de lobotomía para dejarlas sin respuesta sexual (Boblansky
M., 1986).
Es claro que la lesbiana cuestiona seriamente los
pilares de esta sociedad: la dependencia con respecto al
varón, el matrimonio, la familia y la maternidad. Si hay
algo que cuesta aceptar, sea la mujer lesbiana o no, es
que decida voluntariamente no ser madre. Hoy se piensa
que no existe un "instinto maternal", algo asignado
antes de nacer que indica que hay que tener, sí o sí, un
hijo. La maternidad tiene que ver con múltiples
factores, entre ellos socioculturales, familiares,
biológicos, psicológicos. La influencia del patriarcado
en esto es claro: que un varón desista de su paternidad
no es algo que ofenda a nadie, pero pobre de aquella
mujer que decida algo similar. De todos modos, podemos
agregar que no todas las lesbianas reniegan de la
maternidad: muchas, por el contrario, son excelentes
madres.
Para Hilda Rais, una lesbiana arquetípica es una mujer
que elige sexualmente a otra mujer y que "siendo
biológicamente capaz de reproducirse, puede elegir no
hacerlo; que no depende ni sexual, ni emocional, ni
económicamente de un varón, y que tampoco produce para
beneficio del mismo". "Son mujeres que se conducen como
varones en un mundo sin varones".
Hay quien sostiene que las relaciones entre lesbianas
son más estables que la de los varones homosexuales y
probablemente sea cierto. Quizá, lo mismo se podría
decir, por lo menos de nuestra cultura, de las
relaciones heterosexuales: el varón siempre hace gala de
promiscuidad y relaciones extramatrimoniales otorgándose
ese derecho en exclusividad para él, y niega para la
mujer la misma opción o, en el caso de que la tomen, las
moteja de prostitutas o inmorales. Muchas parejas de
lesbianas constituyen parejas estables, pero con las
características atribuidas a las heterosexuales:
monogamia, fidelidad o infidelidad oculta.

El placer orgásmico en las relaciones homosexuales se
produce de varias maneras: preferentemente por
estimulación manual u oral clitoridiana, del Punto G o
por la utilización de la introducción de los dedos o de
algún artefacto fálico en la vagina.
La mayor parte de los varones piensa que las mujeres
sólo pueden gozar con la introducción de un falo
intravaginal; ni se les ocurre pensar que también suelen
gustar, a veces en mayor medida, de estimulación no
penetrante. Por eso muchas confiesan que llegaron por
primera vez al orgasmo, o lo lograban con mayor
facilidad, cuando fueron estimuladas por otras mujeres:
"la amiga se complace en la certeza de acariciar un
cuerpo del cual conoce todos los secretos y cuyas
preferencias les son señaladas por su propio cuerpo" (S.
de Beauvoir).
En relación con la pregunta de Gabriela, es importante
diferenciar tanto en mujeres como en varones las
experiencias ocasionales de la constitución de una
identidad homosexual. En determinado período de la vida,
frecuentemente en la pubertad o ya entrada la
adolescencia, sucede que se efectúan contactos físicos
más o menos íntimos que tienen un sentido básicamente
exploratorio y que, habitualmente, no producen más que
un recuerdo, pero en otras ocasiones puede constituirse
en el inicio de una elección homosexual. Será en
definitiva la propia persona la que con el paso del
tiempo y las experiencias vaya determinando la elección
final.
Algo importante para volver a destacar es que no habría
que discriminar a nadie por su elección sexual, sea
hetero, homo o bisexual ni indicar terapias
"correctivas" para cambiar la elección sexual.
Sexo
Lesbico = riesgos menores?
Muchas lesbianas
y mujeres bisexuales que tienen relaciones sexuales con
otras mujeres, asumen erróneamente que no están en
riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS).
El creciente número de lesbianas VIH-positivo, en los
últimos años (y muy por el contrario de lo que quieren
hacer creer los servicios de salud) prueba que esta idea
es un mito potencialmente peligroso.
Es importante recordar que el riesgo de las enfermedades
de transmisión sexual debe definirse por comportamiento,
no por orientación o tendencias sexuales. Aunque en las
relaciones sexuales entre mujeres el riesgo de contagio
del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual es
menos común, existe siempre el riesgo de contraer dichas
infecciónes si participan de comportamientos sexuales
sin protección. Las lesbianas, como todas las mujeres,
están en riesgo de contraer el papiloma humano, el
herpes genital, las ladillas, la gonorrea, VIH y otras
infecciones. La vaginitis bacterial (fiebre de heno) es
la más común entre lesbianas y usualmente se contagia de
un de ida y vuelta en la pareja.
Tener menor riesgo de contagio no significa que no haya
que tomar precauciones y estar al tantode los síntomas
de una infección. Aparte de infectar a tu pareja, las
infecciones genitales tienen repercusiones para las
mujeres que no reciben tratamiento a tiempo: cáncer
cervical, daño de órganos reproductivos, complicaciones
del embarazo, transmisión de infecciones serias o
letales al feto o recién nacido. Lamentablemente, las
enfermedades de transmisión sexual en las mujeres
tienden a pasar desapercibidas y tienen síntomas
similares de secreciones vaginales anormales e
irritación. Debido a esto, es muy importante someterse
por lo menos una vez al año a un chequeo ginecológico
completo o acudir al médico cuando se presentan
secreciones vaginales anormales, dolores u olores
vaginales desagaradables.
Las infecciones vaginales y las ETS se contagian
mediante cualquier tipo de contacto de secreciones
vaginales:
* Contacto vulva - vulva
* Tocarse los genitales después de tocar los genitales
de la pareja
* Compartir juguetes sexuales con la pareja sin
limpiarlos primero
* Dormir desnudas muy de cerca (las secreciones
vaginales pueden pasar de cadera a cadera)
* Contacto con una toalla, ropa interior, ropo de baño,
sábana, etc, usada recientemente por una mujer con una
infección.
* Se puede transmitir fiebre de heno (candida) a la
garganta de la pareja mediante sexo oral-genital.
Aprendiendo a cuidarte
Las siguientes
recomendaciones pueden ayudar a reducir el riesgo de
infección para lesbianas y mujeres bisexuales en el
futuro, aun si sus riesgos generalmente sean pocos.

La manera más importante de reducir riesgo de contraer
enfermedades de transmisión sexual es mantener los
fluidos de tu pareja fuera de tu cuerpo. Los fluidos
corporales con los que las lesbianas deben tener más
cuidado son la sangre (incluyendo la sangre menstrual),
fluidos vaginales y el sexo oral sin protección y
compartir juguetes sexuales son métodos potenciales de
transmisión de las ETS. Métodos de protección, como
protectores dentales o preservativos de látex cortados
pueden ser utilizados para reducir el riesgo de
infección. Es importante lavar y desinfectar los
juguetes sexuales o cubrirlos antes de cada uso. No
introduzcas en tu vagina o cerca de la zona vaginal nada
que haya estado dentro de la vagina de otra mujer: Ésa
es la forma más fácil de propagar infecciones vaginales
y las ETS. Nunca introduzcas en tu vagina algo que ha
estado dentro del ano de otra persona. Las bacterias que
viven en el recto pueden causar infecciones en la vagina
y uretra. Todo lo que vaya a ser introducido en la
vagina deberá estar limpio y debidamente lubricado.
Limpia el objeto (vibrador o consolador) con agua
caliente y jabón o desinfectante diluido antes y después
de ser usado por cada miembro de la pareja. Utilizar
guantes, preservativos o cobertores de dedos de látex
para la penetración manual pueden proteger contra la
transmisión a través de heridas en los dedos.
Cada vez que tienes sexo sin protección te expones a
todas las parejas sexuales que esa persona haya tenido,
incluyendo todos los gérmenes -desde infecciones
urinarias hasta el virus VIH / SIDA. Las parejas
estables son seguras sólo cuando han pasado por un
examen para detectar las ETS y el VIH. Hasta entonces,
es bueno reducir riesgos y practicar el sexo seguro.
Los juegos sexuales
lésbicos de menor riesgo incluyen:
· Maturbación
· Masturbación mutua
· Abrazos
· Masaje erótico
· Frotación de cuerpos
· Fantasear
· Sexo telefónico
· Besarse
· Besarse profundamente
· Sexo oral con protección
· Penetración con protección
· Sexo genital o anal con protección
Por ultimo, se recomienda también hacerse un chequeo
ginecológico completo y un examen de Papanicolao al año
para descartar infecciones de transmisión sexual.
Con esto consejos, obtendrás una vida sexual sana para
ti y tu pareja
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