La
fase siguiente a la excitación sexual es el orgasmo, que
usualmente va acompañado de la eyaculación en el hombre.
¿Hay alguna diferencia entre el orgasmo y la
eyaculación? Es una cuestión interesante. Estamos tan
acostumbrados a asumir que vienen juntos - y a estar
satisfechos con esta situación - que la mayoría de los
hombres jamás intentan explorar la posibilidad que ellos
puedan no estar tan unidos como generalmente suponemos.
Sin embargo, como veremos, puede haber realmente algún
fundamento en la idea que un hombre puede experimentar
orgasmos múltiples.
Un orgasmo no puede ser detenido una vez que ha
comenzado, porque es un proceso involuntario de
contracción muscular y liberación de tensión. Pero un
hombre puede controlar cuán rápidamente alcanza el
orgasmo de varias maneras. La más obvia, es que él puede
incrementar la presión sobre su pene haciendo los
empujones más profundos o fuertes durante el coito, o
por mano más vigorosa durante la masturbación, o
teniendo un masaje de próstata de su pareja a través del
perineo o a través de la pared interna del recto
insertando un dedo a través del ano. Otra manera es
contraer los músculos internos que van desde el hueso
pélvico hasta el pene, un movimiento que tanto aumenta
la velocidad del orgasmo como lo hace más intenso. Esta
es la base de los así llamados ejercicios de Kegel, que
se usan cuando las mujeres tienen debilidad en el
control de la vejiga. En los hombres, aprender a
contraer y fortalecer estos mismos músculos resulta en
orgasmos mucho más intensos y una eyaculación mucho más
potente.
Una vez que el nivel de estimulación ha alcanzado un
punto que se inicia la fase final de la excitación
sexual, su cuerpo se prepara para el gran climax de
muchas maneras. Aumentan la presión sanguínea y el ritmo
cardíaco, la respiración se hace más profunda y fuerte,
y pueden ocurrir contracciones involuntarias de músculos
a través de todo el cuerpo, un fenómeno que podría
interpretarse como un impulso a penetrar más
profundamente en el cuerpo de su pareja, incrementando
así la probabilidad de que su semen sea depositado
exitosamente dentro de ella.
El hombre puede abrazar sus brazos involuntariamente alrededor de su
pareja y sostenerla firmemente, otro reflejo que pienso
que deriva de nuestros ancestros animales - ¡lo último
que quiere es que su pareja se escape en el momento de
la eyaculación, después de todo el esfuerzo puesto en
llevar su semen dentro de ella! Sé que esto no suena muy
romántico, pero no podemos escapar al hecho que el sexo
evolucionó para la reproducción, y mucha de su herencia
histórica aún determina cómo lo hacemos, aún cuando lo
hacemos por placer.
Inmediatamente antes del orgasmo mismo, el fluido
seminal se acumula en el bulbo de la glándula próstata.
Esto produce esa sensación familiar de eyaculación
inminente - uno de los momentos más hermosos de ser un
hombre. Entonces, en el momento del orgasmo, los
testículos se acercan al cuerpo, el tracto urinario que
conduce a la vejiga se cierra de manera que el semen
tiene que salir del cuerpo a través del pene, más que
pasar directamente a la vejiga, y toma lugar una serie
de contracciones musculares que constituyen realmente el
orgasmo. Estas contracciones ocurren en los músculos de
la base del pene, los músculos del tronco del pene,
alrededor del esfínter anal, el músculo pubococcígeo, y
los músculos del recto - se contraen alrededor de ocho
veces, quizá ligeramente más o menos, a intervalos de
ocho décimas de segundo, y al hacerlo se expele el
fluido seminal que contiene esperma. Estas contracciones
pueden llevar a que el esperma se dispare o simplemente
gotee, dependiendo de la condición de los músculos, del
tiempo desde la última eyaculación, y del volumen de
fluido que que se ha acumulado durante las fases previas
de excitación sexual.
Los orgasmos, sin embargo varían. ¡No son todos sucesos
que destrocen la tierra! Hay muchas razones por las que
unos no son tan buenos como otros, seguro. Quizá una de
las razones principales sea que involucran a todo el
cuerpo, y entonces cosas sencillas como niveles de
cansancio, fatiga, relajación y stress tendrán todos
impacto en la intensidad de la experiencia. Obviamente,
también influirá en su nivel de excitación y, en la
intensidad de las sensaciones durante el sexo, cuán
excitado o caliente se sienta usted. Un indicador de la
intensidad del orgasmo de una persona es el grado en que
los músculos faciales experimentan contorsiones o la
sonoridad de sus gemidos involuntarios en el momento en
que llegan. |