El
romance, el amor y el sexo son una parte muy importante
en la vida, y deben provocarte gran placer y felicidad,
nunca malestar
Desde que eres pequeña
desarrollas una curiosidad en torno al sexo; recordarás
que jugar “al doctor” y “a la casita” con mucha cercanía
física se vuelven un poco eróticos, y entonces la
educación familiar interviene para determinar lo que es
bueno y lo que es malo.
Pero también de niña te
enseñaron a alejarte de las personas que quisieran tocar
tu cuerpo, a decir no para protegerte de alguien
que no tuviera buenas intenciones. Pero hoy que eres
adulta, ¿realmente sabes decir no fuerte y
claramente?
¿Te sientes
presionada?
Si tienes novio, está
junto a ti el chico que tanto te gusta o eres casada,
debes saber que en cualquier relación sentimental se
deben respetar los deseos sexuales de la pareja.

Si tu voz interior te
dice que no debes hacer algo, es porque no estás
convencida. Entonces di no fuerte y claramente, y
ese no incluye desde un beso, hasta una caricia o
una relación sexual. Sigue tus sentimientos y no tengas
pena de no querer acceder a las presiones de nadie.
Incluso besar a un chico
sin estar completamente convencida de querer hacerlo,
crea una situación de estrés entre él y tú, y te hace
sentir tan incómoda que se puede ocasionar una fractura
en la relación.
Cuidado con los pasos
en falso
No experimentes cosas
nuevas sólo porque los demás lo hacen, tú vive tu propio
momento cuando sientas que estás preparada para
disfrutarlo y sin sentirte culpable. Piensa que el sexo
debe ejercerse libremente, cuando tú te sientas bien y a
gusto con la persona con la que estás.

Sé siempre coherente con
lo que piensas y actúa de acuerdo con lo que sabes que
no te ocasionará sentimientos de culpa o
arrepentimiento.
Si tú sientes que
alguien te está presionando sexualmente, con un beso,
con cercanía física corporal, con la mirada, etc.,
aléjate de esa persona y si lo crees necesario habla con
alguien de tu confianza sobre lo que está ocurriendo y
pide ayuda.
Lo mejor es que no te
precipites para aceptar tener sexo, porque corres el
riesgo de herirte a ti misma. Toma tus propias
decisiones, no para darle gusto a nadie más, ni para ser
aceptada en algún grupo, sino para sentirte bien contigo
y con tu pareja.
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