Tratamiento del
vaginismo
Como en la mayoría de los problemas sexuales, la
información sobre este tipo de temas es fundamental. En
el caso concreto del vaginismo, además de información
impresa, resulta imprescindible una información gráfica
de las zonas genitales, pues muchas mujeres han sido
educadas de tal manera que desconocen su propia anatomía
sexual.

Una vez recibida esta información, es conveniente que la
mujer observe sus propios genitales con la ayuda de un
espejo e incluso que se decida a explorarlos, al igual
que se aconseja que ésta, juguetee con el pene de su
compañero, pues es la mejor manera de que la mujer tome
conciencia de que los genitales de ambos se adaptaran
perfectamente. Toda mujer debería saber que cuando se
halla excitada y por consiguiente, su vagina bien
lubricada, ésta se adaptará perfectamente al tamaño del
pene; además, la vagina es un músculo que no tiene
terminaciones nerviosas que puedan producir dolor.
En muchos casos, una buena información sobre el tema
puede acabar con el problema, pero en otros no, para
estos últimos, aconsejamos la visita al sexólogo, donde
éste optará por el tratamiento más adecuado. Será
imprescindible que la pareja que acuda a la sexoterapia
sea sincera al 100%, de lo contrario el tratamiento
estará abocado al fracaso.
Aunque existen diversos tratamientos, aquí sólo
expondremos los más habituales.
Método de la hipno-desensibilización
Este tratamiento es el que ofrece mejores resultados
para aquellos vaginismos causados por miedos, fobias o
sentimientos de culpabilidad. Éste, utiliza la hipnosis,
pues esta comprobado que la relajación reduce la
ansiedad. Antes de su inicio, el médico hará un informe
en el cual quedará reflejado todos los miedos que
angustian a la mujer. Posteriormente, y siempre bajo
hipnosis, se le mostraran a la mujer, de manera gradual,
imágenes generadoras de ansiedad, según ésta las vaya
aceptando. Unicamente cuando ella sea capaz de imaginar
la penetración, estará preparada para ello.
Desensibilización mediante el tacto vaginal
En este método, que también se realiza bajo hipnosis, el
médico aconseja a la mujer que introduzca su dedo índice
bien lubricado dentro de la vagina, si es capaz de
soportarlo introducirá dos, y luego tres. Primero será
el médico quien introduzca los suyos, siempre bien
lubricados, para enseñarle a la paciente como debe
llevar a cabo el tacto vaginal, al mismo tiempo que le
enseña a respirar, a relajar el abdomen... Todo esto, se
realizará de forma paulatina, según el grado de
aceptación de cada mujer, pues para que el éxito este
asegurado, el tacto vaginal nunca debe producir dolor.
Hasta que la mujer no sea capaz de introducirse un
tampón y conservarlo durante 24 horas puesto, o soporte
que sea su compañero sexual el que sea el autor del
tacto vaginal, no estará preparada para la penetración.
El uso de dilatadores vaginales
En este método, el médico, después de haberle enseñado a
la mujer el procedimiento de autohipnosis, le indica a
ésta que meta su dedo en la vagina. Luego le proporciona
un dilatador de plástico bien lubricado, del mismo
tamaño que su dedo, y le indica que se lo introduzca en
su cavidad vaginal, y le aconseja a la mujer que se lo
lleve a su casa para practicar. Pasados unos días este
dilatador será sustituido por uno de mayor tamaño, y así
sucesivamente hasta que la mujer logre introducirse un
dilatador, siempre bien lubricado, del tamaño semejante
al pene del hombre. Llegados a este punto, se recomienda
a la mujer que practique el coito con su marido,
procurando siempre una buena lubricación en la zona.
Sea
cual sea el tratamiento utilizado, se aconseja la total
ausencia de relaciones sexuales mientras éste dure, pues
cada tentativa negativa, induce a una mayor angustia, y
por tanto, a la agravación del problema. Por el
contrario, es muy aconsejable que la mujer practique
contracciones vaginales y anales, el llamado pipí-stop,
que harán que la mujer sienta un mayor dominio sobre sus
genitales.
Una vez finalizado el tratamiento, cuando la mujer se
siente con ganas de intentar el coito, la posición más
recomendable es la de Andrómaca, o mujer cabalgante,
posición que le permitirá controlar el grado de
penetración. Aunque, lógicamente, si ella esta más
cómoda en cualquier otra posición, no tiene ninguna
importancia, siempre y cuando sea la mujer la que lleve
la iniciativa.
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