| Evolución del manto
nivoso

La estabilidad del manto nivoso varía porque este
evoluciona.
Efectivamente, cuando la nieve empieza a depositarse en
la superficie del suelo, e incluso antes, empieza a
transformarse mediante un conjunto de fenómenos físicos
relacionados con las condiciones meteorológicas.
Estas transformaciones no sólo se producen con
temperaturas altas y la consiguiente fusión de la nieve,
sino también por el viento, las temperaturas bajas, la
insolación, etc. Las transformaciones consisten en la
modificación del tamaño y la forma de los granos.
El resultado es un manto formado por capas
estratificadas.
Dependiendo de las características de las sucesivas
capas y de la evolución general del manto nivoso por los
agentes meteorológicos, este puede acaecer más estable o
inestable. En el caso de que el manto se presente
inestable, podrán desencadenarse los aludes.
Observación del estado de la nieve
En caso de nevadas recientes hemos de tener en cuenta
que:
Con 30-40 cm de nieve reciente el peligro de aludes es
localizado.
Con 50-60 cm de nieve reciente el peligro de aludes es
generalizado y se recomienda no circular por la alta
montaña.
Aun así, factores como el viento, la temperatura del
aire y la superficie de la nieve vieja pueden hacer que,
con 10-20 cm de nieve reciente, una situación puede ser
crítica. El espesor de nieve reciente se puede controlar
periódicamente clavando el bastón de esquí hasta llegar
a las capas más duras de nieve vieja.
En su caso, deben detectarse las capas inestables dentro
del manto nivoso. Clavando el bastón notaremos la
existencia de posibles capas inferiores más blandas que
las superiores. Los sonidos sordos ("woums"), que en
ocasiones oímos bajo nuestros pies, son síntomas claros
de inestabilidad, al igual que las fisuras recientes en
el manto. El aspecto regular y homogéneo de una
sobreacumulación, el color blanco mate y los chirridos
que ocasionan el piolet y los crampones indican la
presencia de placas de viento.
La observación de caídas espontáneas de aludes durante
la excursión, sean del tipo que sean, son un importante
signo de alarma que no debemos pasar por alto.
En situaciones de calor se debe controlar el espesor de
la capa superficial de nieve húmeda de baja resistencia.
Cuanto más húmeda sea la nieve, más probables son los
aludes de fusión. Con el test del bastón puede estimarse
el espesor de la nieve húmeda.
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