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03/04/2006
El 20 por ciento de los
usuarios de las estaciones de esquí asturianas practica
ya el snowboard.
De cero a cien. O, para ser exactos, veinte de cada
cien. Ése es el porcentaje de usuarios de las pistas de
esquí asturianas que practican ya el «snowboarding», «snowboard»
o sólo «snow». Hace apenas una década eran un puñado de
intrépidos empeñados en coger olas entre la nieve,
mientras que, a juicio de los clásicos, lo que hacían
era estorbar en las pistas. Hoy, los apasionados de este
deporte que utiliza una tabla en lugar de las típicas
tablas de esquiador se imponen en las pistas por derecho
propio.
El veterano Gelito González de Lena, director de la
Escuela de Esquí de las instalaciones invernales
asturianas, cuenta que en torno al 20 por ciento de sus
usuarios utiliza ya la tabla y que ya no se trata de una
práctica exclusiva de los más jóvenes, aunque sigan
siendo mayoría. González de Lena asegura que el «boom»
del snow en la estación se produjo «hace unos tres o
cuatro años». Antes, recuerda, la presencia de tablas en
las pistas «era casi testimonial. Notamos que ya hay
padres de familia interesados en aprender a usar una
tabla, quizá por influencia de sus hijos», asegura el
director de la escuela de esquí, que añade que quienes
practican este deporte son personas «que van por libre y
a las que les gusta la aventura».
Este año, otro más, a falta de pocas semanas para que
concluya la temporada de nieve, se ha podido constatar
la tendencia al alza de esta disciplina que penetró con
fuerza en España en los años noventa, aunque eclosionó
hace tres o cuatro años. Caracterizada por la
espectacularidad de movimientos y saltos, la técnica
tiene la peculiaridad de que el corredor decide cuándo
soltar las ataduras. Además, el material requerido para
su práctica, al igual que para el esquí, es
económicamente asequible a todos los bolsillos. Astor
García, técnico deportivo de snow y monitor en la
estación de Valgrande-Pajares, explica que «en los
precios del material hay un amplio margen de oscilación,
dependiendo de la gama que se escoja y el nivel en este
deporte».
Perfil del snowboarder
El perfil más repetido entre los «snowboarders» que
pueblan las pistas asturianas, coinciden los monitores,
«es el de jóvenes procedentes del surf o del skateboard
urbano, los monopatines de antes, amantes del riesgo y
aficionados a la música hip-hop y al happy punk». Pero
tienen claro que éste es un deporte para todos y todas:
«Hay gente que sin haber esquiado nunca decide empezar
sobre tabla y no tiene mayor problema. Es importante
tomar unas clases de iniciación para no coger vicios. Si
eres autodidacta, al principio se sufre más, pero en
cuanto adquieres unas nociones básicas, en unas ocho
horas de clase ya puedes bajar y pasarlo bien», dice
Astor García. Su compañera Estibarez corrobora: «Con un
curso de una semana, por torpe que seas, ya tienes
autonomía más que suficiente. La gente viene a pasárselo
bien, y eso está más que garantizado».
Fuente: La Nueva
España
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