El Distrito Federal es la entidad federativa que
corresponde a la ciudad de México, capital de los
Estados Unidos Mexicanos. La fundación del Distrito
Federal ocurrió en 1824, con la promulgación de la
primera constitución federal mexicana. En este artículo
se presenta un panorama histórico desde los tiempos
prehispánicos hasta nuestros días.
En el año 10.000 a.C., en torno al Lago de Texcoco, el
lago que entonces cubría gran parte del Valle de México,
había asentamientos de poblados con animales. Después
del 7.500 a.C. el lago se fue secando, la caza se hizo
más difícil y los habitantes se convirtieron en
agricultores. Por el año 200 a.C., alrededor del lago
había varios poblados, pero el más grande, Cuicuilco,
fue destruido por una erupción volcánica cerca del año
100 d.C.
Teotihuacán, a 25 km al noreste del lago, era otro
importante asentamiento. Durante siglos fue la capital
de un imperio que llegaba más allá de Guatemala, pero
que desapareció en el siglo VII. Una de las
ciudades-estado más importante de la región, el imperio
Tolteca, establecido en Tula, a 65 km al norte de la
actual Ciudad de México, era el más importante. En torno
al siglo XIII, el imperio Tula también cayó; dejó gran
número de aldeas alrededor del lago, en el Valle de
México. Los aztecas fueron los vencedores.
Arrasada durante la conquista española, la capital
azteca de Tenochtitlán fue reconstruida como una ciudad
hispana. La población nativa del Valle de México quedó
drásticamente reducida, a menos de 100.000 en un siglo
de conquista, según estimaciones. A pesar de todo la
ciudad emergió, alrededor de 1550, como la próspera y
elegante, aunque insalubre, capital de Nueva España. Se
diseñaron calles rectas y anchas, edificios con
materiales locales como tezontle, una piedra volcánica
roja que los aztecas habían utilizado en sus templos.
Fueron levantados hospitales, escuelas, iglesias,
palacios, parques y una universidad. Pero a finales del
siglo XIX la ciudad sufrió inundaciones provocadas por
la destrucción parcial de los canales aztecas en la
década de 1520. El Lago de Texcoco solía desbordarse,
con el consiguiente deterioro de edificios y la
aparición de enfermedades; miles de personas se vieron
obligadas a abandonar sus hogares.
El 30 de octubre de 1810, unos 80.000 rebeldes
independentistas, tras haber derrotado a las fuerzas
leales a España, tenían Ciudad de México a su merced en
Las Cruces, al este de la capital. Pero el líder Miguel
Hidalgo decidió no atacar la ciudad, con lo cual la
independencia de México tardaría once años de luchas más
en llegar. Ciudad México entró en la era moderna bajo el
yugo del despótico Porfirio Díaz, que gobernó México
entre 1877 y 1911 y atrajo grandes inversiones
extranjeras. Hizo construir líneas de ferrocarril hasta
las provincias y EE UU. La industria prosperó y en 1910
la ciudad tenía 471.000 habitantes. Con la ayuda de un
canal de drenaje y de un túnel se secó gran parte del
Lago de Texcoco, lo cual propició la expansión de la
ciudad.
Después del abandono de la política de Díaz en 1911, con
la Revolución Mexicana llegaron la guerra y el hambre.
En la década de 1920, Diego Rivera, David Alfaro
Siqueiros, José Clemente Orozco y otros jóvenes artistas
recibieron el encargo de decorar numerosos edificios
públicos con grandes murales dramáticos que expresaran
un nuevo sentido al futuro y pasado del país.
En 1940, Ciudad de México tenía 1,7 millones de
habitantes; las fábricas y los rascacielos empezaban a
hacer su aparición. El abastecimiento de vivienda,
trabajo y servicios no pudo seguir el ritmo del
crecimiento y en los márgenes de la ciudad empezaron a
aparecer barrios de chabolas. A pesar de que el
crecimiento económico de los años 1960 se mantenía
estable, las reformas sociales y políticas se iban
retrasando. El descontento estudiantil fue en aumento
hasta 1968, cuando Ciudad de México se preparaba para
los Juegos Olímpicos. Diez días antes de que empezaran,
entre 5.000 y 10.000 personas que se habían reunido en
Tlatelolco, al norte del centro de la ciudad, fueron
rodeados por la policía. A día de hoy no se sabe cuántas
personas murieron en la masacre, pero se estima que
fueron varios cientos.
Ciudad de México siguió creciendo a un ritmo trepidante
en la década de 1970 y empezó a desarrollar uno de los
mayores problemas de tráfico y contaminación del mundo,
que sólo consiguió mitigar ligeramente con la apertura
del metro en 1969 y con restricciones del tráfico en la
década de 1990. A pesar del devastador terremoto de
1985, que se cobró más de 10.000 vidas, la gente sigue
llegando a la ciudad. Actualmente se estima que
diariamente llegan 1.100 personas. La superficie de la
ciudad se ha multiplicado más de 10 desde 1940, y su
área metropolitana sigue siendo una de las más
densamente pobladas del mundo. La pobreza y el
hacinamiento se vieron exacerbadas por la recesión de
mediados de los años noventa, que dejó a muchas personas
en niveles marginales de subsistencia. Uno de los
efectos de la crisis fue el aumento de la delincuencia.
La recuperación, desde entonces, ha sido gradual.
De 1928 a 1997, el Distrito Federal estaba administrado
directamente por el gobierno federal. Desde 1997 ha
tenido autonomía política, y eligió a su propio alcalde
por vez primera. El mandato de Cuauhtémoc Cárdenas, del
partido PRD (Partido Revolucionario Democrático), se
percibió como honrado y bien intencionado, e hizo los
primeros esfuerzos para terminar con la corrupción de la
policía, uno de los factores determinantes en los
elevados niveles de delincuencia.
Cárdenas dimitió en 1999 para presentarse a la
presidencia nacional; los alcaldes que le han seguido
han mantenido las reformas por él iniciadas.