Pues no, ni es el retorno de
007, ni el retorno de Goldeneye. Al menos no como los
conocemos y esperábamos. Esta vez no llevaremos al bueno de
James sino a otro agente que por fracasar al lado de 007 es
destituido de su posición. Pero los malos (estos si nos
sonarán) ven en él un gran sliado que bien puede ayudarles.
Y tras una oferta de trabajar al servicio de estos malos,
que lógicamente aceptaremos, comenzará nuestra andadura por
la senda del agente corrupto.
Eso quiere decir que no
llevaremos a James, cosa que tiene sus pros y sus contras.
En los contras está que el juego pierde algo de la fuerza y
carisma de un personaje que tiene a sus espaldas una de las
carreras literarias, cinematográficas y videojueguiles más
grandes y exitosas de la historia. En los pros, que cogiendo
un universo y entorno familiares para los seguidores de esas
películas y videojuegos, deja a los desarrolladores cierta
libertad para incluir todo tipo de extras que no estén al
alcance de Bond. Por lo tanto, entre este juego y el mundo
de 007 sólo coinciden algunos nombres famosos como Oddjob,
Goldfinger y Dr No, y el título de Goldeneye, pero eso...
solamente el título.
En un principio puede parecer
una decepción para los que cuando oímos que aparecería una
secuela de Goldeneye nos vino a la cabeza el mítico juego de
Rare en N64, aparecido allá por 1997. Es curioso que han
pasado ocho años, una generación de consolas y hasta un
cambio de siglo pero aún así este juego que analizamos no
alcanza el nivel de aquel antecesor. Vamos a ver el por qué
de ésto.
Gráficos
Los gráficos deberían ser, a
estas alturas de generación y concretamente en la plataforma
Xbox, una delicia visual para casi cualquier juego. O al
menos a eso nos tienen acostumbrados compañías como Bungie o
Tecmo, por poner dos claros ejemplos. Pues lo cierto es que
EA no ha conseguido mantener un nivel bueno en todo el
juego. Es cierto que algunos escenarios están bastante bien
recreados, pero también lo es que la mayoría dejan bastante
que desear y se tornan repetitivos, aunque eso es culpa
sobretodo de la gran linealidad del juego, de la que
hablaremos más adelante.
Igualmente, los elementos especiales son bastante sosos.
Cabe destacar la mala impresión que deja el agua y su
entorno cuando empiezas el nivel de la presa. Las
explosiones no son gran cosa tampoco y me vienen bien para
ligarlas con la física de los objetos del juego. Veréis una
gran explosión pero no veréis objetos saltando por ningún
lado. Todas las sillas, mesas y elementos del juego están
blindados y pegados al suelo con un pegamento infalible.
Nada se mueve en el juego. Los personajes al menos salen
volando aunque de un modo poco creíble. Para colmo, no han
acabado de caer al suelo y el modelo del muerto
probablemente ya haya desaparecido, técnica utilizada para
ahorrar cálculo de polígonos, pero nunca de un modo tan
fugaz.
Los protagonistas humanos pueden ser de lo más digno del
juego. Sus modelos no están mal hechos aunque carecen de
originalidad y, sobretodo, de variedad. También carecen,
como ya se ha dicho, de una física bien simulada. Según
donde les dispares morirán de un modo u otro, pero otra vez
vemos que no tratamos con un juego como Max Payne 2 o
Soldier of Fortune, en los que veíamos una gran variedad de
animaciones de ese estilo, según donde diéramos al
correspondiente malo el tiro de gracia.
En definitiva, quizás el que haya sido un título
multiplataforma ha hecho que texturas y modelos no sean los
más adecuados, pero esto no debería ser excusa alguna,
porque al fin y al cabo nosotros no tenemos la culpa de que
PS2 y Game Cube sean inferiores ni de que EA no adapte de la
mejor forma posible todos sus juegos multiplataforma, como
algunas veces sí hace.
Sonido
El sonido de Goldeneye está
bastante bien. Por un lado tenemos la música, que pega bien
con el estilo agente corrupto que llevaremos en el juego.
Son similares a las que estamos acostumbrados con James, lo
cual no es malo.
Los efectos de las armas están bastante bien hechos y lo
suficientemente diferenciados como para poder distinguir con
qué arma te disparan, aunque esto es lo mínimo que se puede
pedir.
Es aquí, en los enemigos, donde el sonido del juego se lleva
su mejor punto. Pues la distribuidora les ha enseñado
perfecto castellano y podremos saber todo lo que dicen sobre
nosotros, que si estamos escondidos en tal sitio, que si
llevamos tal arma, que si somos cobardes por ocultarnos… Lo
cierto es que tienen una amplia variedad de frases, que si
bien no son divertidas ni elocuentes, cumplen con su
cometido, que es dotar de variedad, personalidad y de cierta
inteligencia a los enemigos del juego.
Jugabilidad
La jugabilidad del modo campaña
ha intentado coger las características básicas que nos ha
traído la saga Halo en sus dos títulos. Del primero coge el
sistema de escudo que se recarga. En este caso tendremos dos
barras, una para la armadura y otra para la salud. La de
armadura nos la ganamos recuperando de los cadáveres sus
chalecos y demás, y la de salud se recarga automáticamente.
Simplemente debemos escondernos un poco y esperar. Esto hace
que la dificultad del juego mengüe bastante. Además este
sistema es menos adecuado que el de Halo, en el cual lo que
se recargaba era el escudo pero la barra que realmente valía
(la de salud) te la podían dejar casi a cero, momento en el
cual la adrenalina subía mucho.
Del segundo Halo (o de Red Faction 2 que, seamos justos, fue
el primer juego en incluir dual-wielding) recoge la
posibilidad de empuñar dos armas, ya sean idénticas o
diferentes y poder disparar cada una con un gatillo. Esto
impedirá (como en Halo) el poder tirar granadas al mismo
tiempo, que por cierto, sólo existen de fragmentación. De
hecho si llevamos un arma como un rifle de francotirador o
cualquiera que tenga función secundaria, tampoco podremos
tirar granadas, ya que el gatillo izquierdo lo utilizaremos
para esa función especial.
Las armas son trece y la mayoría tienen una utilidad
diferente, que ya conocemos bien los amantes de los shooters.
Además incluye alguna original como el detonador MK II que
dispara una carga que se adhiere a cualquier sitio, enemigos
incluidos, y que al activarla explota, o el Mag-Rail
(similar al de Deus Ex Invisible War) que es capaz de dañar
a cualquier objetivo aunque se encuentre detrás de uno, dos
o siete muros.
Y os preguntaréis, ¿cómo le vas
a dar si está detrás de tres paredes? Aquí entra el título
del juego, que aunque parezca un simple truco de marketing,
no lo es (o al menos no del todo). Y es que el agente
corrupto lleva un Goldeneye (un ojo especial vamos) muy
poderoso, el cual tiene algunos trucos que se consigues
conforme pasan los niveles. Uno de ellos, permite ver a
través de paredes, otro sirve de escudo temporal, otro para
activar interruptores y quitar armas a distancia... todos
ellos gastan energía, por lo que no son ilimitados, y añaden
algo de variedad al juego.
En general todo es muy lineal, sólo tienes un camino por el
que ir, y lo peor es que no han hecho nada por camuflar o
engañar un poco al jugador. Estás en una plaza inmensa y
simplemente has de buscar la puerta que tenga la luz verde.
Allí habrá un pasillo con mil puertas, pero solo podrás
abrir la que te dé acceso a la siguiente sala, marcada otra
vez con luz verde y así la mayor parte de la aventura... El
juego dispone de 8 niveles y el modo campaña no es muy
rejugable por todas estas cosas. Además, no deja grabar
siempre, y obliga a llegar a unos checkpoints situados a lo
largo del nivel. Cada vez que te matan, eso sí, te permiten
seguir desde un punto muy cercano a tu última muerte. Pero
grabar la partida para continuar en otro momento está
limitado a tres o cuatro puntos por nivel.
Por último, en este apartado, comentar la poca
interactividad dinámica del escenario (relacionado con su
escasa física de objetos), que hubiera dotado al juego de
algo más de variedad. Sí que existen algunos “activadores”
que tras utilizarlos hacen que alguna cosa del escenario
actúe, como que se mueva una grúa, o un tren que va sobre un
raíl, posibilitando el eliminar a un grupo de enemigos de un
plumazo. Aún así, es algo que se ve muy artificial y
mecánico.
Multijugador y Xbox Live
En el modo multiplayer tenemos
un par de armas nuevas que la dan un toque novedoso a este
apartado, pero aún así tenemos los mismos fallos que los
comentados en el modo campaña. Los jugadores están limitados
a cuatro en pantalla partida y ocho vía Live. Algo pobre
respecto a otros juegos similares. Tienes muchas opciones y
modos para jugar con o sin equipos, pero es que con los
fallos que tiene el juego hace que no sea todo lo divertido
que debiera. Si tienes Halo 2 difícilmente querrás dedicarle
tiempo a este modo. Aún así es muy de agradecer que lo
incluyan.
Conclusión
En líneas generales, es un
juego que peca de ser multiplataforma y que en Xbox tiene
menos valor que en cualquier otra. Porque sus gráficos están
por debajo de la media de la consola y porque existen una
gran cantidad de buenos shooters disponibles e, incluso,
verdaderos títulos de Bond anteriores, también de EA. Puede
estar entretenido para dedicarle con paciencia alrededor de
10 horas al modo campaña y para echar un par de partidas en
el multijugador, si estás muy cansado de los demás shooters,
pero no esperes ni mucho menos la secuela de aquel juego que
hizo Rare. Para algo de ese nivel habrá que esperar unos
mesecitos…