Decir que existen simuladores
de vuelo en el mundo de las consolas es sinónimo de tener
poco afecto por este género. Uno que tanto ha luchado por
ofrecer, a los que jamás tendremos oportunidad de volar por
nuestra cuenta, un trocito de cielo para soñar con tocarlo.
Pero está claro que Xbox no es una plataforma totalmente
maltratada en cuanto a juegos de aviones arcade, con
ejemplos como Crimson Skies, que son toda una delicia y que
ayudaron a hacer de Xbox Live lo que es hoy en día.
Sin embargo, lo que parecía que
iba a ser una sucesión de títulos de gran calidad se ha
quedado en unos pocos representantes de distintas épocas,
que no han llegado a aprovechar el potencial de la consola
demasiado bien, exceptuando el excelente Crimson Skies,
claro está. Otros, se han quedado en Japón o han llegado
como conversiones bastante limitadas para las posibilidades
de Xbox.
Ahora le vuelve a tocar el turno a la Segunda Guerra
Mundial, con un entorno de operaciones que pone a
disposición de cualquier usuario de Xbox (por ahora no es
compatible con Xbox 360, al menos con la versión 1.1 del
emulador), todos los aviones disponibles en las batallas del
pacífico. Es más, el juego incluye tres docenas de máquinas,
con algunas sorpresas que no se dieron cita allí, y que
tendrás que descubrir conforme avances y que harán las
delicias de los aficionados. Y, aunque al principio parezca
limitado a una facción, no es así.
Lo que sí debe quedar claro es
que no se trata de un simulador de vuelo. En Heroes of the
Pacific no tendrás que preocuparte demasiado de los efectos
de la gravedad o del viento cuando vuelas sobre el mar, ni
tendrás que calcular rutas y trayectorias de disparo
complicadas. Todo se ha depurado para que te molestes sólo
en despegar, si quieres, vueles al encuentro de tu enemigo,
y lo derribes con la munición más apropiada. Aún así, las
misiones ofrecen cierta variedad, con objetivos aéreos,
terrestres y acuáticos, balas, bombas y torpedos, que
requieren cierto entrenamiento para ser realmente efectivos.
De todos modos, las ayudas lo hacen bastante más sencillo,
sobre todo al principio.
Las primeras misiones te muestran cómo hacer las maniobras
básicas, calcular los tiempos de armado y explosión de los
torpedos o mantener la altura y velocidad apropiada para
alcanzar, por ejemplo, un convoy de navíos que cruzan el
océano. Es más, a lo largo de las misiones tendrás que
acostumbrarte a distintos tipos de avión, así como a los
puestos de artillero o piloto, que varían de un modelo a
otro. Siempre, eso sí, con una curva de dificultad que no
llega a desesperar en ningún momento, para en las últimas
misiones y con las ayudas desactivadas, sentir un poco la
dificultad que podían tener los combatientes en una época
sin contramedidas ni misiles guiados.
Sin embargo, lo que en un
principio puede parecer un título muy variado, se termina
convirtiendo en una sucesión de misiones ligeramente
repetitivas. Algo que ayuda a superar el número de aviones
que puede haber en pantalla, más de 100 en las misiones del
modo historia, y que dan la sensación de estar en un
enfrentamiento a gran escala.
Al fijarse sólo en el título,
lo que pudiera parecer un territorio monótono con mucho mar
por delante, deja paso a islas características, con bases
secretas o puertos en los que encontrarás bastantes
dificultades. En otras ocasiones, verás grandes grupos de
barcos que dejan su rastro en el mar y son fáciles de
seguir, aunque casi siempre estén acompañados de algún
sistema de defensa antiaérea. Es más, el nivel de detalle de
los objetos más destacados es muy bueno, aunque no llegan al
ofrecido por los aviones que puedes probar.
Las texturas del suelo son planas, con poca resolución en
comparación con otros títulos semejantes. Algo que destaca
en exceso frente a las construcciones, que unas veces
cumplen bastante bien como tales y otras se limitan a cinco
polígonos elevados sobre un plano de otro color. Los
aeródromos están un poco más cuidados, aunque sin alardes.
Todo en pos de mejorar la respuesta del motor gráfico, que
ha sido traspasado a diferentes plataformas y no explota el
potencial de esta consola. Aún así, no llega a haber
excesivas ralentizaciones y se comporta bastante bien en las
partidas multijugador, tanto en system link como online.
Podría ser todo más suave, sí, pero el título cumple con lo
mínimo exigible en este sentido y el control con el pad de
Xbox es bastante preciso. Mucho más que en su versión para
PC, donde se abusa de la precisión que puede proporcionar un
ratón.
Los modelos que puedes elegir
presentan unas texturas en alta resolución que, frente al
cielo y las nubes, llegan a ser lo más destacado del aspecto
visual. El control de la cámara, con vistas internas y
externas, te proporciona algunas estampas memorables con las
que estar orgulloso. Las explosiones tras un torpedo certero
o la posibilidad de despegar de un portaaviones proporcionan
todo lo que necesita cualquier aficionado a esta especie de
subgénero. Mucho más que acertar a un avión tras otro en
pleno vuelo hasta que se acaban los enemigos o huyan, aunque
esto también tenga su encanto.
Resulta que el guión no llega a enganchar, pero las
situaciones que se dan en las misiones en sí compensan este
aspecto. Desbloquear imágenes y modelos también ayuda a
mantener el interés, pero lo que realmente añade algo más de
adicción es la posibilidad de jugar online con hasta ocho
participantes. Lo mismo que con varias consolas conectadas
por LAN, aunque con la libertad de expresión que proporciona
el Communicator y el anonimato de la Red. Las voces de otros
jugadores pueden suplir que el título se encuentre doblado
al inglés, aunque los textos en castellano son suficiente
ayuda para saber cuál es el próximo destino y objetivo.