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Otro shooter más que pretende
ser ambicioso, bueno y original, ¿lo conseguirá?
Pariah es un juego del que los
amantes de los shooters y los más fans de los videojuegos
sabrán algo desde hace ya mucho tiempo. Las primeras
imágenes nos recordaban a Halo por el ambiente y el estilo,
y porqué no decirlo, por sus bonitos gráficos. Los rumores y
confirmaciones sobre él eran bastante prometedores. Desde
que sería un shooter repleto de interacción y con muchos
tipos de vehículos, hasta que contaría una de las historias
más trabajadas jamás vistas en un videojuego. Que tendría un
modo multijugador por Live muy bueno, además de por red
local, y lo más innovador: una opción para poder crear tus
propios escenarios y poderlos jugar por Live con tus amigos,
algo impensable para una consola, aunque sea Xbox.
Lo cierto es que las
expectativas eran las de un grandísimo juego y al final los
chicos de Digital Extremes no han podido cumplirlas todas a
la perfección. Pero en el intento les ha salido un buen
juego.
Pariah empieza un poco confuso.
Una nave es atacada. En ella viajan unos científicos y una
mujer en estado de criogenización. El vehículo cae en medio
de nadie sabe donde. Solo sobreviven un guardia, el Dr Mason,
y la mujer congelada, que despierta sin más problemas que el
que lo hace de una siesta. Pues en una escena un tanto
extraña y alocada, la mujer recibe un tiro del guardia, la
sangre toca a Mason, que se contagia con el extrañísimo
virus que lleva Karina, que así se llama la chica, un virus
que era el motivo de la congelación y toda la parafernalia.
La historia consiste en encontrar un antídoto y evitar que
Karina sea secuestrada por los enemigos y, lógicamente,
evitar que maten al Dr Mason, el personaje principal. Pinta
bastante bien la historia, con un virus supuestamente
potentísimo como para ser perseguido por no se sabe quién,
protegido y estudiado por el gobierno. El problema es que
pasan los diálogos y las escenas y la trama pierde fuerza,
en parte por dar pocos datos y muy abstractos. Pero bueno,
no voy a destrozarla aquí, más de lo que ya he hecho.
Espectáculo audiovisual
El diseño de escenarios
recuerda bastante al de Halo, con esos lugares abiertos que
mezclan a la perfección la naturaleza con la tecnología de
un futuro remoto. Así, al principio del juego, veremos
paisajes montañosos y algunas de las naves e instalaciones
que luego podremos visitar en el juego. Y es que no sólo de
exteriores están formados los niveles del juego. Los
interiores muestran pasillos metálicos, escaleras que suben
por aquí y por allá, ascensores, superordenadores, que para
mí que deben ser utilizados para jugar a Duke Nukem Forever
en alta definición, puertas como las que tendría cualquier
nave espacial y muchos detalles más. Eso sí, tanto en
interiores como en exteriores las texturas están a un buen
nivel. La interacción con el escenario no es tan alta como
la que se podría esperar de un juego que utiliza Havok en
sus efectos físicos, y a pesar de ello es posible empujar
sillas, cajas y barriles explosivos, aunque las
combinaciones no sean siempre todo lo prácticas que se
desearía.
Otros efectos son bastante vistosos, como las explosiones,
ya sean provocadas por los mencionados barriles o por
nuestro armamento. Con el lanzagranadas, por ejemplo, no
sólo vemos la típica explosión. Primero se ve la onda
expansiva de un color azul suave y luego ya sí que se ve el
fuego, y una especie de rayos verdes que... explicado puede
parecer cutre o raro, pero le dan un toque de dureza y
contundencia pocas veces visto.
El apartado de vehículos del
juego está también muy conseguido gráficamente. Quizás no
tienen tantas zonas destruibles como los que pilota el Jefe
Maestro pero son originales y variados, y sí les das mucha
caña también “mueren” arrastrando con ellos a todo lo que
haya cerca.
La pegas mayores del apartado
gráfico es quizás una pequeña falta de originalidad en los
diseños de escenarios y personajes, y las bajadas de
framerate que, en según que zonas, son abundantes y molestan
un poco.
Del sonido podríamos decir
quizás que es el apartado menos cuidado de Pariah. Tanto la
música como los efectos están trabajados lo justo para no
tener quejas al respecto. El ruido de las armas, los motores
de los coches, las voces de los enemigos, etc. se podrían
haber mejorado bastante. Son muy sosos y no animan a darle
caña a los altavoces para disfrutar más del shooter. No
obstante, las voces están dobladas al castellano, tanto en
el juego como en las escenas de transición, igual que el
texto que también está traducido. Un lujo que es muy de
agradecer en estos tiempos donde los doblajes y traducciones
son algo realmente excaso.
Jugable... sí, bastante.
Una vez más se nota la
influencia de Halo en este apartado. Nuestro avatar en el
juego, el Dr. Mason, tiene un sistema de salud híbrido entre
la típica barra de salud y el escudo recargable de Halo. Y
no es malo en absoluto. Consiste en dividir la barra de vida
en cuatro bloques. Cuando te disparan, si te quedas con un
bloque a media vida y eres capaz de esconderte y evitar más
daños, el bloque se recargará. Los bloques totalmente vacíos
por el contrario no se recargarán, a no ser que utilices uno
de los objetos del juego, el kit de salud. El sistema es
bastante bueno ya que provoca esas situaciones en las que
tienes que esconderte durante unos segundos para recargar
pilas y que no te pillen, porque si no...
Las armas de Pariah son uno de
los puntos donde Digital Extremes quiso darle color al
juego. En un principio parece que estamos ante el típico
fusil, el típico lanzagranadas, la escopeta y demás. Bueno
no es que lo parezca, es que estamos ante esas armas
típicas. Lo bueno del juego es la capacidad de
“upgradearlas” y mejorarlas con ítems que encontraremos
durante el desarrollo de las fases.
Cada arma (desde el rifle de plasma hasta el lanzacohetes)
se puede mejorar hasta tres veces, haciendo que el fusil
dispare con más precisión y al doble de balas por segundo, o
poder controlar las explosiones de las bombas que salgan del
lanzagranadas. Lo malo de las armas es que su diseño es poco
creativo y que, al contrario que el efecto de las
explosiones, dispararlas no da la sensación real hacerlo con
un arma de ese calibre. Por ejemplo, un escopetazo a
bocajarro debería subir la adrenalina del jugador
(compruébese jugando a Doom 3) y ya sea por el sonido del
arma, los efectos pobres de la misma o la animación del
golpeo sobre el enemigo (que al fin y al cabo es algo
directamente relacionado con las armas), no lo consigue.
Quitando este pequeño problema de armas, jugar por los
escenarios de Pariah es divertido y bastante llevadero. Los
niveles son bastante lineales, ya que aunque estén situados
en espacios amplios siempre tienes que afrontar un objetivo
concreto, siguiendo el camino prefijado. Pero están bien
hechos y tiene la dificultad justa.
Algunas veces vamos a pie y otras subidos en algún vehículo,
ya sea de piloto o de copiloto especializado en armas. Los
vehículos añaden novedad a las fases, pero su control es
bastante malo y el diseño poco original y no hace que en
cuanto veamos uno queramos pilotarlo como locos, como ocurre
en otros juegos, en los que hay carreras en xbox Live para
ver quién se lleva antes el 4x4 o la moto voladora. A pie o
motorizados, se van pasando las zonas de los niveles y tras
acabar cada parte el juego se guarda partida, casi sin parar
la acción. Las cargas de un nivel a otro sí que requieren de
más tiempo pero nunca pasa de unos segundos.
La Inteligencia Artificial de
los enemigos es un poco predecible, sin alardes que
esperemos sean la norma en la siguiente generación. Son
capaces de esconderse si te ven apuntar con el fusil o
acercarse como locos si te ven un poco desprevenido. A veces
desconciertan un poco, con sus cambios de posición
aleatorios, pero es algo que se agradece. Algún susto
inesperado siempre está bien.
Exprimiendo el juego.
Pariah no es solo la campaña
multijugador. Todos esos buenos gráficos los traslada
también al multijugador con bots, al Live y a ese componente
tan extraño en un shooter de consola: el editor de
escenarios.
Vamos por partes. El
multijugador con bots está ahí y es una opción a tener en
cuenta, pero no es la mejor manera de jugar un capturar la
bandera o un deathmatch. Ya hay otros juegos con bots más
divertidos para ello, como Unreal Championship 2.
El live está mejor, con las ya
comunes listas de amigos y la facilidad para encontrar una
partida adecuada para ti. El límite de jugadores es de 6 (12
con servidor dedicado), un poco bajo para lo que estamos
acostumbrados. Vehículos y armas ya comentadas completan
este tipo de partidas, con los modos deathmatch, capturar la
bandera, una especie de rey de la colina y asalto.
Por último queda hablar del
editor, relacionado con Xbox Live, ya que todo lo que con él
se haga puede ser jugado por nosotros y nuestros amigos. Es
bastante fácil hacerse con los controles del editor. Primero
eliges la ambientación de entre cuatro que hay. Están por
ejemplo un bosque y un desierto. Luego pasas a la
modificación en sí, donde tienes un menú tipo barra de
herramientas y la pantalla con el escenario y sus
modificaciones. Seleccionas un objeto o un vehículo y lo
pones. Un edificio de los disponibles o un elemento
decorativo y lo sitúas donde más te guste. ¿Qué quieres una
montaña ahí? Pues vas el menú y seleccionas el área a
elevar. Puedes cambiar el tiempo meteorológico del escenario
y la luz ambiental. Total, que está bastante completo y es
muy fácil de usar hasta con el mando de la consola, sin
necesidad de ratón y teclado.
CONCLUSIÓN
Pariah es un buen juego, un
buen shooter (y eso que tenemos multitud en Xbox), que
quizás su mayor falta ha sido querer abarcar tantas cosas y
no poder perfeccionar cada una al 100%. No obstante ofrece
una buena experiencia en el modo un jugador y es una opción
para pasar el rato con amigos, ya sea en persona o por Live,
demostrándoles nuestras dotes arquitectónicas como nunca
habíamos hecho.
LO MEJOR
- Rememorar a Halo con esos
escenarios abiertos e impresionantes.
- Poder hacer mis pinitos como creador de escenarios, sin
necesidad de ratón, teclado y PC.
- Que hayan tenido en cuenta tan bien el idioma durante todo
el juego.
- Muchas opciones diferentes, un jugador, multijugador, con
bots, Xbox Live, el editor... y todo cargando rápido.
LO PEOR
- Fallar en el tema vehículos.
Si hubieran tenido un control bueno el juego hubiera ganado
mucho.
- La parte en Xbox Live está bien hecha, pero con un número
muy limitado de jugadores.
- Algunas bajadas de framerate que hacen que pierdas la
orientación de la pelea, sobretodo si a los enemigos les da
por moverse a lo loco. Que a veces pasa. |
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