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Xbox - Análisis de Juegos: Worms 4: Mayhem

 

 
 

Otra buena vuelta de tuerca a una de las sagas más explotadas de los últimos tiempos.
Y no tan últimos, porque los gusanos más famosos del mundo del videojuego (por delante de Earthworm Jim, sí) en este 2005 cumplen ya 10 añitos. Parece mentira el aspecto que tenían en su día, 8 o 9 píxels bien colocados y poco más... Allá por 1995 el juego se ganó buena crítica y muchos fans, que sobretodo cuando estaban acompañados de amigos, se lo pasaban en grande dándose cañonazos y granadazos, virtuales se entiende. Y así el título creció en fama y los gusanos crecieron en tamaño. Dos añitos tardó en salir la secuela, con unos videos de introducción desternillantes y unas opciones de personalización que junto a la grandísima mejora gráfica hacían de Worms 2 otro juegazo. Dos años más tardó en salir el tercero de la saga: Worms Armageddon que llevaba todo lo visto en el 2 a los límites del vicio. Muchos piensan que este ha sido y será por siempre el mejor Worms de la historia, una obra maestra, con su burro de cemento. Luego saldría Worms World Party, el último de la saga en 2D, siempre hablando de sus versiones en PC plataforma en la que nació y ganó la gloria la saga. Fue en el 2004 cuando probablemente por el nuevo mercado consolero tan creciente se decidió darles volumen a las peculiares lombrices y añadirles la tercera dimensión. Y entonces los de Team 17 se volvieron locos, y de un año y pico a esta parte han sacado hasta tres diferentes títulos con el nombre Worms: Worms 3D, Worms Forts: Under Siege y Worms 4: Mayhem, el cual repasaremos esta vez.


No solo de matar vive el gusano…

El modo principal o modo historia, que es el que la gran mayoría de juegos tienen y han tenido siempre, es una extraña novedad en este Worms. No por su inclusión, sino porque realmente hay una historia más o menos trabajada y nosotros debemos seguirla con nuestros personajes. No esperéis un pedazo de trama a la altura de un RPG, pues nuestros protagonistas son unos gusanos, y su objetivo principal es matar, pero al menos hace que el juego sea menos monótono.
A grandes trazos tu equipo de gusanos deberá superar varios retos a través de un montón de fases situadas en cuatro eras diferentes, cada una con su temática de escenario propia: la época actual, la era medieval, el salvaje Oeste, un paisaje hindú y la prehistoria. Este desaguisado temporal que hace viajar a tus guerreros por varias épocas diferentes viene provocado por un profesor gusano que construyó una máquina del tiempo. La máquina se rompió y ahí empieza el lío, al más puro estilo Mortadelo y Filemón con el Profesor Bacterio. Lo cierto es que es una trama divertida, con unos personajes que protagonizan unas escenas animadas que son de lo mejorcito.

Las misiones no sólo se basan en matar al equipo contrario antes de que ellos hagan lo propio con el nuestro. En algunas deberemos recoger unos objetos determinados, en otras proteger al profesor, en otras hacer explotar algunas partes del escenario… en todas tendremos oposición gusana y en todas podremos hacerles frente a bombazos, pero sin apartarnos del objetivo principal. Esto añade cierta variedad a un juego en el que además de disparar con puntería tendremos que controlar un poco el salto entre plataformas, ya que sí, nuestros gusanos están entrenados también para saltar.


Cuerpo a tierra…

Para los que no conocen mucho la saga, Worms se basa en este planteamiento: dos equipos de gusanos combaten por turnos con un montón de armas que seleccionaban de un menú. Algunas están limitadas y hay que pensar bien su uso. Los turnos duran alrededor de un minuto y en él puedes utilizar cualquier arma, pero en general una vez disparas se acabó el turno. Cuando se cambió al 3D se mantuvo este sistema, se ganó en gráficos pero se perdió un poco en control, sobretodo con algunos objetos como la cuerda ninja, que de ser de lo más divertido del juego pasaron a ser casi inútiles. Además apuntar era más difícil. Pues ahora que ya la conocéis, sabed que todo esto es aplicable a Worms 4: Mayhem.

Para los que sí la conocen, no tengo nada que decir, es más de lo mismo, y es que habiendo sacado tantas versiones en tan poco tiempo no se puede esperar mucha variedad. Un turno típico del juego podría ser escoger gusano, mirar el radar (que es redondo muy parecido al del Halo por ejemplo), elegir la próxima víctima, si está lejos utilizar jet pack o la cuerda ninja (apta para los más hábiles) y una vez esté a tiro fusilarla, dejarle una bomba banana, ponerla en el punto de mira del francotirador o batearla a la charca más cercana. Pues los gusanos no solo mueren cuando reciben cierto número de puntos de daño, puedes atajar esto arrojándolos al mar, técnica militarmente muy económica y especialmente divertida, sobretodo en multijugador. Aún así hay unos pocas armas nuevas, como el martillo que sirve para clavar a un gusano al suelo impidiendo que se pueda mover más (aunque sí disparar) o el muñeco hinchable, especialmente divertido, que lo diriges hacia la víctima. Una vez llega a ella la coge y se empieza a hinchar elevándola por los aires para finalmente soltarla.


A rastras por el mundo

Los gráficos son muy similares al penúltimo de la saga, con escenarios y personajes con un look de dibujo animado en perfecto 3D, de notable calidad. Pero hay que reconocer un esfuerzo mayor por la variedad. En los personajes veremos un montón de maneras de personalizarlos. Sombreros y demás “atrezzo” que permitirá dotar a los gusanos de sombrero o gafas de sol, o bigote postizo o casi cualquier peinado o complemento que un humano pueda llevar en la cabeza. Esto ayuda a adaptar a tu equipo a tu gusto pero también a exagerar más el componente divertido del juego. Yo me quedo con el aspecto del Funky Team, al estilo años 70 con pelo a lo afro y gafas de sol.
Los escenarios suelen ser islas, ya que así el agua sirve para delimitar la zona de guerra. En ellos hay montañas, casas o castillos según le época. Todo el escenario puede ser objeto de cualquier remodelación que se nos ocurra. Las herramientas son las de siempre, bazocazo y a volar. Así que si un enemigo está detrás de un muro inalcanzable podremos hacer una “ventanita” para verle en un próximo turno. Los efectos de partículas se han simplificado mucho. Para continuar con el tono cómico y de dibujo animado las explosiones y el humo están hechos con sprites de aquellos en 2D. No penséis que es algo negativo, pues queda muy acorde con el original estilo del juego.
Las animaciones son muy buenas. Es difícil imaginarse todo lo que puede expresar un gusano, pero con los ojos y las manos son capaces de decirnos muchas cosas. Mención especial a las animaciones de evasión que hacen los muy cobardes cuando les apuntas. La mejor la que cogen con la mano y apuntan a otro gusano que tengan al lado mientras piden que no les dispares que no con la cabeza. Cuando la ví me gustó tanto que le hice caso y le perdoné la vida. Desgraciadamente luego él no hizo lo mismo…
El punto negativo en este apartado es la cámara, que a veces cuesta controlar, pues algunos escenarios son complicados y a la hora de saltar debes buscar un buen enfoque para ver bien donde está la plataforma. O por ejemplo, cuando no es tu turno y no controlas a ningún personaje, no puedes modificar el enfoque de la cámara, con lo cual a veces no ves ni lo que hace el oponente, o a veces enfocan algún power-up o algún objeto que realmente no te interesa ver en ese momento, y estás obligado a presenciarlo durante unos segundos. Aún así tienes 3 cámaras, la cercana, la subjetiva que se accede con el gatillo derecho y una aérea que se activa con el izquierdo.
El sonido está formado por una música y unos efectos de armas bastante suaves e incluso ambientales, y por las voces de los gusanos. Por suerte voces que están dobladas al castellano y, como siempre que han dado vida a estos gusanos, todas ellas cuentan frases graciosas que sueltan unos a otros en medio de la batalla, o en momentos concretos. Algunas se repiten mucho, sobretodo en esos momentos concretos que ocurren varias veces por partida. Así, tras jugar unas cuantas veces ya sabrás todo el guión posible relacionado con la muerte de un gusano.


Machacando a los amigos

Es sin duda, como siempre lo ha sido, el punto fuerte de este Worms. Hay varios modos multiplayer, muy similares a los que podríamos encontrar en los shooters. En ellos podréis jugar varios equipos de hasta 6 gusanos, con un total por partido de 16. Con 3 amigos más se consigue la partida ideal, 4 equipos de 4 gusanos. Ojo a piques y represalias. Todos estos modos son jugables a través de la red por live que para eso esta versión es la de Xbox. Lástima que no sea tan fácil encontrar partida como con Halo 2. Supongo también que es porque la mayoría de los que juegan quedan previamente con los amigos, que es con la compañía que aconsejo se juegue…
A parte de todo esto comentar algunos detalles y apartados nuevos. Como el tarro de los gusanos, muy útil para variar las partidas multijugador. Consiste en tirar de la palanca de una especie de máquina tragaperras antes de empezar la partida. Los premios son muy variados, desde cambiar la gravedad del mundo, hasta proporcionar armas nuevas para esa partida.
Luego tenemos la tienda, donde podemos comprar gorros y accesorios para vestir a nuestros gusanos, además de desbloquear escenarios nuevos para poder jugar. La moneda que se utiliza en este mercado es una que el jugador gana a medida que se pasa cada nivel del modo historia. Para los que solo le dan al multijugador también tienen premio en “metálico” al final de cada partida.
También están la Vitrina de trofeos donde acumularás copas por haber alcanzado una increíble cifra de puntos de daño o por cualquier burrada realizada digna de mención. Para los más viciados.
Por último comentar la opción de este Worms 4 de crear tus propias armas. Se accede desde el menú principal y ahí podrás diseñar en cuanto aspecto y características el arma de tus sueños. Está bastante bien hecho, hay muchos parámetros de selección. Para empezar debes elegir si el arma es tipo disparo, tipo arrojadizo o tipo ataque aéreo. Luego seleccionas la apariencia de entre un elenco de colores y modelos bastante abultado. Por último le asignas potencia, distancia y demás utilidades (hay muchas). La nueva creación debe estar al nivel del resto de armas porque si cuando acabas de hacerla el medidor de potencia es muy alto no te permitirán utilizarla. Pueden salir bonitos artilugios como el gato bomba o el bombardero de cagadas explosivas.

En definitiva, es otro Worms parecido a los que han salido últimamente, eso sí, con un montón de añadidos y novedades que lo hacen irresistible para los fans de la saga. Además es un buen punto de partida para todos aquellos que aún no hayan probado a manejar a estos gusanos desde que pasaron a las 3D. Su precio reducido hará que los unos y los otros lo pasen muy bien por menos de 30 euros. Que tomen nota otras distribuidoras...


LO MEJOR

- Una oportunidad para pasar buenos ratos con los amigos a un precio reducido desde el inicio.
- Animaciones y frases (en perfecto castellano) muy divertidas.
- Opciones de personalización extensas: armas, modos, apariencia...
- Otra vez: crear armas es de lo mejor. La bomba gato no tiene precio…


LO PEOR

- La cámara es un poco confusa a veces.
- Los gráficos podrían haber mejorado un poco más.
- Si has jugado a los dos últimos, a pesar de las novedades quizás te resulte repetitivo.

 

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