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Nuestro intelecto está en
constante actividad, tratando de resolver y coordinar,
millones de cosas, relativas al propio mundo psíquico y
su adecuado funcionamiento. Sumado a esto, los estímulos
externos que captan nuestros sentidos y la gran variedad
de información que debe procesar nuestra memoria. La
mente nunca descansa, ni siquiera cuando dormimos, ya
que durante ese periodo, también tenemos actividad
psíquica, con lo que soñamos y lo que escuchamos del
medio ambiente.
La Meditación es un
descanso para la mente. Es una oportunidad para
permitir, que nuestra psiquis se pueda relajar y liberar
de las tensiones, del agotamiento y el estrés. Una vez
que hemos aprendido a calmarnos, esta técnica puede
servir para acceder a niveles más profundos en nuestro
"Ser", de manera directa y concreta, vivenciando
aspectos sutiles que al común de las personas, les pasan
desapercibidos.
Lograr darnos cuenta de
nuestra naturaleza profunda y original, directamente y
sin intermediarios, es el objetivo de la meditación.
Esto, trae como consecuencia inmediata: buena salud y
autorrealización.
La Meditación se puede
entender de tres maneras
1- Las técnicas para
cultivar la meditación
Pratyahara:
interiorización y percepción
interior, relajación profunda y consciente (no confundir
con introspección ni con introversión).
Dharana:
Concentración interior .
Dichas técnicas son de muchos
tipos, como las siguientes:
- con rotación de la conciencia
por diferentes partes, sensaciones y percepciones del
organismo (yoga nidra).
- con sonidos (mantras)
- con objetos preferidos (yantras)
- con dibujos circulares (mandalas)
- con los centros de energía vital
(chakras)
2- Actitutud de vida
Cultivando una conciencia
testigo de auto-observación neutra y atenta (Sakshi) en
todo momento y especialmente en los periodos de crisis o
dificultades. Esta conciencia testigo debe estar
precedida por una actitud positiva y saludable que
prepare el camino.
3- Estado existencial
de felicidad profunda “Samadhi”
Plena consciencia,
presencia y dicha. Se da en la mayoría de los casos ante
un hermoso paisaje de la naturaleza; ante un nuevo y
bello lugar; el nacimiento de un bebé; el reencuentro
con alguien muy querido; en la creación artística;, etc.
También como resultado de la práctica prolongada de las
técnicas del yoga. Normalmente, estos estados son solo
ocasionales y por momentos muy breves, pero con el
tiempo, la práctica, la firme persistencia y confianza,
puede ser cada vez más frecuente, hasta llegar a ser
permanente, como en el caso de los grandes yoguis que
viven en estado de Samadhí, sin necesidad de ningún
soporte que produzca ese estado (Kaivalya). Estos seres
se llaman “Jivan-Mukta” yoguis autorrealizados.
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