Cuando el cuerpo y
la mente trabajan en exceso, su eficiencia para
realizar las funciones naturales disminuye. La
vida social moderna, el alimento, el trabajo e
incluso los llamados entretenimientos hacen que
resulte difícil relajarse para el hombre
civilizado. Pero no únicamente le es difícil
relajarse, sino que incluso ha olvidado el modo
natural de recargar el cuerpo durante la
relajación y el descanso. Incluso cuando
descansan, la mayoría de las personas gastan una
gran cantidad de energía física y mental debido
a la tensión. La mayor parte de la energía
producida por el cuerpo se gasta inútilmente.
Se emplea más energía en mantener los músculos
continuamente preparados para la acción que en
la verdadera acción útil. Para regular y
equilibrar las funciones del cuerpo y la mente
es necesario aprender a economizar la energía
producida por nuestro cuerpo, lo cual es el
principal propósito de aprender a relajarse.
El cuerpo genera a lo largo de un día todas las
sustancias y energía necesarias para el
siguiente. Pero ocurre con frecuencia que todas
estas sustancias y energía se consumen en unos
pocos minutos a causa del mal genio, ira,
irritación, cuando alcanzan cierto grado de
intensidad. Este proceso de erupción y represión
de las emociones violentas se convierte
frecuentemente en un hábito corriente. El
resultado es verdaderamente desastroso no sólo
para el cuerpo, sino también para la mente.
Durante la relajación no se consume
prácticamente nada de Prana o energía,
aunque se mantiene un poco en circulación para
mantener al cuerpo en su estado normal. El resto
es conservado y almacenado.
Para conseguir una relajación perfecta los
Yoguis utilizan tres métodos: la relajación
física, la mental y la espiritual. Ninguna
relajación es completa mientras no se alcance el
estado de relajación espiritual que solamente
conocen los Yoguis.

Toda acción es resultado de un pensamiento. Los
pensamientos toman la forma de la acción y el
cuerpo reacciona. Del mismo modo que nosotros
mandamos un mensaje a los músculos para que se
contraigan, otro mensaje llevará igualmente la
relajación a los músculos cansados. La postura
de relajación se llama Savasana o
postura del cadáver.
Túmbese en el suelo y separe ambas piernas unos
40 cm. una de otra. Deje caer los dedos de los
pies hacia los lados. Los brazos se dejan
sueltos a ambos lados del cuerpo, con las palmas
de las manos hacia arriba y los dedos
ligeramente flexionados. La respiración es
lenta, rítmica y diafragmática. El mensaje de la
relajación se produce por autosugestión.
Primero, comienza la relajación física desde los
dedos de los pies hacia arriba y la
autosugestión del relax pasa a través de todos
los músculos y llega hasta los ojos y los oídos.
Entonces, lentamente se mandan mensajes a los
riñones, hígado, etc.
Savasana es un tratamiento eficaz para
la hipertensión que ocupa un elevado lugar en la
lista de mortalidad. Las drogas que se utilizan
en su tratamiento producen con frecuencia
efectos dañinos en el cuerpo y deben ser
evitadas en la medida de lo posible. Nuestros
experimentos, llevados a cabo con 46 pacientes
de hipertensión en Bombay, demostraron que su
estado mejoró considerablemente tras un periodo
de cuarenta semanas durante el cual se
sustituyeron progresivamente las drogas usuales
por el Savasana.
Durante la tensión mental se debe respirar lenta
y rítmicamente unos cuantos minutos. La mente se
irá calmando gradualmente, hasta sentir una
sensación como de flotar.

3. RELAJACIÓN ESPIRITUAL.
Aunque uno intente relajar la mente, no puede
eliminar por completo todas las tensiones y
preocupaciones hasta que alcance la relajación
espiritual. En tanto el hombre se identifique a
sí mismo con su cuerpo y su mente, habrá
preocupaciones, tristezas, ansiedades, miedo e
ira, las cuales, a su vez, producen tensión.
Mientras el hombre no se abstraiga a sí mismo de
la idea del cuerpo y no se separe de la
conciencia del ego, no hay modo alguno de
obtener una relajación completa. En la
relajación espiritual uno se abstrae y se
identifica con el Ser todopoderoso y
omnisciente, pleno de paz y de dicha. La fuente
del poder, el conocimiento, la paz y la
fortaleza se encuentra en el alma y no en el
cuerpo. Afirmando su propia naturaleza real, al
decir "Yo soy esa Conciencia Pura o el Ser",
uno se identifica con el Absoluto y completa el
proceso de la relajación.